Hazme volar (y llámame tonto)
Marta Peirano
Lo han visto y no lo han creído pero saben que es verdad: un avión de más de 113.000 kilos con un centenar y medio de pasajeros dentro no puede levantarse así como asi y empezar a volar. Y no empecemos a hablar de los Boeing. La aviación comercial es un caso claro de hipnotismo colectivo.
Arthur C. Clarke decía que cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia pero todo tiene un límite y las leyes de la física no son una excepción. Lo que mantiene al avión en el aire no es el motor del avión ni el piloto automático; es una mezcla de miedo, esperanza, tensión muscular y autosugestión. El avion lo subimos nosotros a fuerza de concentración. Antes de que protesten, los hechos: