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¡Salvemos la directiva europea de permiso de maternidad!

La Directiva sobre la Protección de las mujeres embarazadas, que hayan dado a luz o en período de lactancia, también conocida como la Directiva de Permiso de Maternidad, fue adoptada por el Parlamento Europeo por amplia mayoría en octubre de 2010. Tras 4 años, la Directiva aún está bloqueada en el Consejo como consecuencia de la oposición de algunos Estados Miembros. Recientemente, la Comisión Europea ha señalado en su programa de trabajo de 2015 que si en 6 meses no se produce ningún movimiento al respecto ésta será finalmente retirada. Esta decisión significa un retroceso importante en la lucha por los derechos de las mujeres y la igualdad de género en Europa.

El Parlamento Europeo acordó en 2010, tras dos años de debate,  adoptar una posición más ambiciosa que la propuesta presentada por la Comisión,  extendiendo el permiso de maternidad de 14 a 20 semanas con sueldo completo, reconociendo los mismos derechos a las trabajadoras domésticas y madres adoptivas e incluyendo un permiso de  paternidad remunerado de al menos dos semanas. La amenaza de la Comisión y la inactividad del Consejo ante esta Directiva, aprobada democráticamente por una mayoría de la eurocámara, es completamente inaceptable, ya que demuestra una falta de respeto a lo acordado en el Parlamento Europeo y pone de relieve que la Comisión ha preferido escuchar las peticiones de las grandes empresas en detrimento de la igualdad de género,  de los derechos, la seguridad laboral y de la salud de las propias mujeres trabajadoras.

Además, no debemos olvidar que actualmente en la Unión Europea las mujeres siguen ganando un 16,4% menos que los hombres. Muchas mujeres en Europa no tienen acceso a una pensión y las que lo hacen reciben un 39% menos que los hombres. Si Europa no puede garantizar un buen nivel de remuneración durante el periodo de maternidad, las mujeres seguirán siendo las castigadas económicamente por el hecho de tener hijos y por lo tanto la brecha salarial entre hombres y mujeres en Europa seguirá aumentado, provocando así graves consecuencias en el cálculo de sus pensiones.

Aunque todos los Estados Miembros tienen leyes que protegen a las mujeres embarazadas, las mujeres hoy siguen siendo discriminadas en el puesto de trabajo durante el embarazo y después de dar a luz. Por ejemplo, aunque está prohibido por la ley, en muchas entrevistas de trabajo se sigue preguntado a las mujeres jóvenes sobre  sus intenciones sobre tener hijos. Por lo tanto, la UE necesita ahora más que nunca una legislación común que proteja y fortalezca los derechos de todas las mujeres durante y después del embarazo. Es indignante que hoy en día  en la UE no todas las madres tengan garantizado un acceso a un sistema de bienestar avanzado que proporcione las medidas adecuadas para su propia protección.

Uno de los principales argumentos por los que algunos Estados miembros están bloqueando la Directiva es la idea de que más de 14 semanas de permiso de maternidad debilitaría drásticamente la posición de las mujeres en el mercado laboral.  Otros estados defienden que esta ley implicaría una "carga financiera" inasumible en tiempos de crisis económica. Sin embargo, estos argumentos están alejados de la realidad. Al observar el ejemplo de los países nórdicos, uno puede darse cuenta de que cuanto más generosos son los permisos de maternidad  menos sienten las mujeres que su vida laboral es incompatible con tener hijos. El argumento de las patronales y de algunos estados sobre los enormes costes de la propuesta también queda en entredicho si tenemos en cuenta que el estudio de impacto realizado sobre la Directiva  demostró que un aumento de la participación laboral femenina de 1,4% cubriría todos los costes de esta legislación. Considerando por lo tanto que los Estados Miembros han acordado en la Estrategia de la UE 2020 aumentar la participación laboral femenina de un 60% a un 70%, las 20 semanas de permiso de maternidad y dos semanas de paternidad no sólo son económicamente viables sino también una oportunidad única para mejorar las condiciones de trabajo y de igualdad laboral de las mujeres y madres.

Otro elemento controvertido de la directiva es el permiso de paternidad. Aunque 19 Estados miembros ya han introducido el permiso de paternidad en su legislación nacional, el Consejo parece no querer aceptar esta propuesta. Sin embargo, el permiso de paternidad es una medida vital para la igualdad de género. Si queremos más mujeres en el mercado laboral, es esencial que los hombres asuman más responsabilidades en el cuidado de los niños. Está demostrado que cuando un padre se acoge al permiso de paternidad  inmediatamente después del nacimiento del bebé, su participación en el cuidado del bebé aumenta considerablemente. Compartir las responsabilidades familiares es vital para promover una igualdad real entre hombres y mujeres.

La Directiva de Maternidad significaría un verdadero progreso en la protección de las madres trabajadoras desde una perspectiva de igualdad de género y de la sostenibilidad del mercado de trabajo. Los intereses empresariales y las prioridades de algunos Estados no pueden imponerse a los derechos de las madres, los padres y sus derechos laborales, de salud y bienestar. Es responsabilidad de todos nosotros y nosotras seguir con la presión y levantar nuestra voz para decir a la Comisión Europea, al Consejo y especialmente a algunos Estados, que esta Directiva no puede ser abandonada y que no hay alternativa a mantenerla viva y proseguir la negociación. El Parlamento Europeo está dispuesto a hacerlo y ya es hora de que el Consejo y la Comisión también lo estén. 

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Publicado el
9 de marzo de 2015 - 21:06 h

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