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Cisma en la Iglesia de Vitoria: sacerdotes e instituciones critican el giro conservador del obispo Juan Carlos Elizalde

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
7 de mayo de 2026 21:45 h

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La diócesis de Vitoria —que abarca a toda la Álava geográfica, incluidos el enclave vizcaíno de Orduña y el burgalés de Treviño, unos 350.000 habitantes, 203.000 de ellos católicos— vive momentos de convulsión interna cuando se cumplen diez años de la llegada como obispo del navarro Juan Carlos Elizalde. En una misma semana, se ha conocido, por un lado, una carta firmada por los sacerdotes José Ignacio Oregi y Carlos Uriarte —y que está respaldada por otros 50 curas que prefieren el anonimato para evitar represalias— en la que se alude a un giro conservador en la Iglesia católica en el territorio y a prácticas de “abuso de poder” y, por otro, también las críticas del secretario general de los socialistas alaveses y consejero del Gobierno vasco, Javier Hurtado, sobre los comentarios contra Pedro Sánchez en la homilía del 28 de abril con motivo de la fiesta de San Prudencio, el patrón de Álava. “El tiempo de hacer política desde los púlpitos es pasado”, le ha reprochado Hurtado.

La carta, que ha levantado una gran polvareda interna, está fechada precisamente ese 28 de abril, aunque le fue entregada en mano al prelado este lunes. El documento tiene diez folios y varios apartados y arranca con una expresión de “descontento” de los firmantes, todos ellos sacerdotes, y continúa con la aseveración de que la “mayoría” de los curas locales se sienten “desilusionados” y hasta “humillados”.

Sostienen que Elizalde, de 66 años, lleva “muy mal” las críticas y denuncian, como mayor carga de profundidad, un giro conservador en el seno de la institución. Mencionan, como principal ejemplo, que en el seminario “coexisten” dos itinerarios paralelos de formación de vocaciones. Por un lado, está la vía ordinaria y, por otro, está el “redemptoris mater”, promovido por el “movimiento neocatecumenal”, los conocidos como “kikos” y de perfil ultra. Igualmente, agregan que ha dado entrada también a otros colectivos radicales como el Opus Dei, Pro Ecclesia Sancta o Peregrinos de la Eucaristía.

Según su diagnóstico, Elizalde, en vez de practicar la “comunión”, ha generado una comunidad eclesiástica “dividida”. Fuentes de este entorno consultadas añaden que está realizando nombramientos de párrocos “extranjeros”, básicamente africanos y americanos, que están ofreciendo homilías contrarias a los derechos de mujeres y colectivos como el LGTBIQ+ en algunos casos. En la carta se menciona que hay templos que impiden ya a mujeres subir al altar a realizar algunos ritos propios de las eucaristías. Añaden que el obispo “selecciona” párrocos “a menudo llegados de fuera por su invitación” y que implican una “reorientación pastoral”.

Fuentes del Obispado responden que los 52 firmantes de la carta “no son mayoría”, ya que hay 224 sacerdotes adscritos a la diócesis. El matiz es que los críticos añaden la coletilla de ser “diocesanos”, es decir, formados y ordenados en Vitoria. Añaden desde la institución que en 2016, cuando Elizalde tomó posesión en sustitución de otro navarro, Miguel Asurmendi, tras ser nombrado por el pontífice Francisco I, no había seminaristas en Vitoria y que ahora sí los hay. Exponen que hay dos vías de formación, en efecto, y que este modelo está ayudando a paliar en parte la falta de vocaciones. Sin contar a los 'kikos', entre el resto de seminaristas no hay un solo alavés y el más cercano es un vizcaíno, según las fuentes consultadas.

Desde la diócesis aseguran que la de Vitoria es “la más envejecida” de España, con una “media” de edad entre los sacerdotes de “75 años”, que es justo la referencia para su 'jubilación'. Recalcan que no es descabellado que, en dos décadas, se puedan perder incluso “dos tercios” de los ministros si no se articulan medidas de choque. Remarcan que el obispo lo viene avisando desde casi su llegada, desde 2017.

Asumen que están cayendo los feligreses católicos, pero “no en la proporción” en que han descendido las vocaciones, un fenómeno más acentuado en esta demarcación que en otras, según su análisis. Desde que Elizalde es obispo, diez nuevos sacerdotes se han ordenado. La media es sencilla, uno al año. Ahora hay dos docenas de seminaristas de golpe, repartidos en las dos 'escuelas'. “Y, sí, don Juan Carlos ha traído gente de otras provincias, de América y de África”, asumen. Preguntados por las posibles lecturas ultras o contrarias a los derechos de las mujeres y de otros colectivos, estas fuentes oficiales sostienen que el obispo ha actuado cuando se han detectado porque “la Iglesia es parte de la sociedad” y responde a sus cambios y evolución.

En Radio Vitoria, el propio Elizalde ha respondido directamente a sus críticos. Y lo ha hecho muy duramente, entrando al terreno personal. “Es un ariete constante. Efectivamente, no se integran. Hay algunos que no saben en qué echar el día. Los más combativos, los que lograron que los obispos anteriores se amargaran, están en esa misma línea, sólo que más viejos. Esto lo habido siempre, sólo que [hasta ahora] no ha habido un cara a cara. Y conmigo sí lo está habiendo. Yo estoy contento”, ha manifestado preguntado por la carta. Y, sobre uno de los promotores, ha añadido que se dedica a ver “obras del Ayuntamiento” y no a realizar su labor pastoral. “La parroquia está cerrada. No está cerca de los pobres. No confiesa nunca. No va a nada de formación. Ni a los retiros. ¿En qué pasa todo el día? [Tiene] Mucho tiempo para incordiar”, ha lanzado. En una nota, el Obispado ha añadido que Elizalde aboga por el “diálogo abierto”.

¿Y qué opinan los fieles? “Hay una sensación de hartazgo. Se ven hechos muy sesgados. Está metiendo un tipo de Iglesia que podría ser cercana perfectamente a Vox”, señala una persona muy implicada en la Iglesia católica cuyo templo de barrio ha quedado bajo control de los Peregrinos de la Eucaristía. Sobre el proceder de este grupo se han multiplicado las quejas hasta el punto de que ha aparecido una web de damnificados. “Nos hemos convertido en refugio de corrientes neoconservadoras”, lamenta.

La homilía de la discordia

En este contexto, suscitaron controversia las palabras de Elizalde en la homilía de San Prudencio. Esto fue una de las partes del discurso pronunciado delante del lehendakari, Imanol Pradales, del diputado general de Álava, Ramiro González, ambos del PNV, o de la alcaldesa de Vitoria, Maider Etxebarria, del PSE-EE: “El Estado es aconfesional, pero el Gobierno tiende a tomar posturas confesionales en materia antropológica, definiendo el comienzo y el final de la vida, la definición del matrimonio y de la familia, y el significado de la sexualidad humana con criterios de fe ideológica, al margen de la ciencia y de las experiencias humanas más elementales. Tiene también una mirada confesional sobre la historia, y selectiva sobre las víctimas. Manifiesta un deseo desmedido de intervenir en la sociedad civil y de controlar las instituciones que aseguran la división de poderes en lo político y la libre concurrencia en lo económico, además de una doble vara de medir, según a quién afecten los asuntos de abuso de poder o de corrupción. Todo ello queriendo asegurar el control sobre los medios de comunicación”.

“A mí me sorprendió que entrara de esa manera en el terreno político”, ha admitido González en una rueda de prensa. Hurtado, que no participa en actos religiosos, añadió en la Cadena Ser que este tipo de declaraciones le parecen ya habituales en los últimos tiempos. “El tiempo de hacer política desde los púlpitos es pasado”, añadió. Desde la diócesis lamentan que solamente se cuestionen las palabras del obispo “cuando van en una dirección”. “Cuando criticó a Vox, nadie le dijo que no se metiera en política”, afirman desde su entorno en relación a unos comentarios sobre los derechos de los migrantes.

Otras controversias

En los últimos meses han sido muchos más los debates en Vitoria en torno a la figura del obispo católico. En marzo, por ejemplo, consideró “claramente injusto” que el Gobierno de España “siga poniendo el foco sólo en la Iglesia” católica a la hora de abordar la reparación de las víctimas de violencias sexuales. “El 98,8% de las víctimas quedan desasistidas porque eso [los casos de pederastia] ocurre por desgracia en la familia, en el mundo de la escuela, en el mundo del tiempo libre y del deporte”, manifestó sobre las últimas medidas de reparación arbitradas.

En 2023, en el marco del centenario de la coronación de Nuestra Señora de Estíbaliz como patrona de Álava, señaló también que “las nuevas leyes acerca de la vida y de la ideología de género son experimentos artificiales de alto riesgo que conducen a la frustración y a la muerte”. “Jóvenes, no os dejéis engañar. El mundo, de vosotros sólo quiere vuestro cuerpo, y mientras sea joven. El camino de fe de vuestros padres y abuelos es un camino de plenitud y de felicidad”, agregó.

En 2019, Elizalde dijo que estaba “manipulada” una entrevista en la Cadena Ser sobre la homosexualidad y las informaciones de elDiario.es en torno a casos de “terapias” para “curar” a estas personas. La transcripción que sigue es la publicada en la propia web episcopal:

—¿Cómo lo valora?

—[...] Efectivamente, no hay una terapia regresiva. Hay un acompañamiento a personas que no se sienten cómodas en su cuerpo, en su orientación sexual, que voluntariamente piden ayuda...

—¿No se trataba de curar a homosexuales?

—No, el Secretario de la Conferencia Episcopal lo dejó muy claro. La curación en la Iglesia no es tanto médica, no es nuestro campo, no es nuestra responsabilidad, no somos especialistas, como acompañamiento

—¿Pero usted cree que necesitan ser curadas las personas homosexuales?

—Que hay heridas en esas personas, como en todas, sí. Y que esas heridas necesitan un acompañamiento, necesitan una ayuda...

—¿Pero heridas que luego condicionan su orientación sexual?

—Heridas afectivas, heridas relacionales, sí.

—¿Y ahí se puede hacer un acompañamiento?

—Curativo, sí, sí, sanante. No estamos hablando directamente en el sentido médico quirúrgico.

—No, no, pero bueno me está diciendo que hay heridas que específicamente, entiendo, tienen las personas homosexuales, que se pueden acompañar.

—En la amplia gama de posibilidades y orientaciones, si una persona quiere que se le ayude en un camino determinado para reconocerse más armónicamente en su propio cuerpo, esa persona tiene derecho, igual que otra persona.

—¿Y el que no quiere ayuda y quiere vivir esa sexualidad de esa manera y esa orientación?

—Pues fenomenal.

La polémica de los belenes

El gran punto de fricción en estos años entre el obispo Elizalde y las instituciones ha venido a cuenta del memorial del 3 de marzo de 1976, cuando la Policía Armada todavía franquista asaltó una iglesia del barrio obrero de Zaramaga donde se celebraba una asamblea de huelga. Murieron tiroteados cinco jóvenes y se produjeron decenas de heridos. En 2021, con motivo del cuadragésimo quinto aniversario, se acordó que el templo, San Francisco de Asís, iba a convertirse en espacio museístico.

Sin embargo, ha pasado ya el simbólico quincuagésimo aniversario y no solamente no está en marcha sino que no se pudo hacer un solo acto conmemorativo en su interior. San Francisco de Asís no está abierta al culto desde hace años, pero acogía antes de la pandemia una exposición permanente de belenes de Navidad. El Obispado siempre ha señalado que la cesión de la iglesia tenía que ir acompañada de una solución a la colección de pesebres. Los años pasaron y el edificio incluso se fue deteriorando. Elizalde llegó a esgrimir la fuerza del Vaticano para tratar de alcanzar sus objetivos.