El sindicato Erne denuncia a la Inspección de Trabajo el "deterioro" de las furgonetas antidisturbios de la Ertzaintza

Furgonetas antidisturbios de la Ertzaintza en un operativo en Vitoria

El sindicato de mayor implantación en la Ertzaintza (Erne) ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo para exponer la "pésima situación" del parque móvil de la Policía vasca, singularmente las furgonetas antidisturbios. Asegura la central que estos vehículos son antiguos y "presentan un deterioro y falta de mantenimiento tan elevado que pone en riesgo tanto la integridad física de los agentes como su salud". También lamenta que las nuevas adquisiciones para las unidades de intervención rápida (PRI en castellano o Bizkor en euskara) no sean seguras en condiciones extremas de conducción.

Si los agentes no caben en los nuevos vehículos, la Ertzaintza les propone "estiramientos" y descansos cada 20 minutos

Si los agentes no caben en los nuevos vehículos, la Ertzaintza les propone "estiramientos" y descansos cada 20 minutos

Respecto a las furgonetas antidisturbios, Erne ha elaborado un informe fotográfico de todas ellas para que sea analizado por la Inspección de Trabajo. Indica que son los vehículos empleados en "grandes aglomeraciones" y para sofocar "incidentes de orden público". Suelen transportar normalmente ocho ertzainas y todo el material de dotación, escudos, armas y municiones. Las 'francias' más antiguas -así se las denomina en la jerga interna- fueron matriculadas en 1997 (su placa real es VI-xxxx-T, aunque luego lucen una identificación propia del cuerpo). Se trata de un modelo Mercedes-Benz Sprinter.

En las imágenes entregadas por Erne aparecen los asientos rotos en casi todas ellas, problemas en los anclajes de algunos elementos del interior del vehículo y algunos asideros y manillas sujetos con cinta americana. Los sistemas de apertura de las puertas traseras tampoco funcionan de manera correcta en varias furgonetas. "Como se puede apreciar en las fotografías que se adjuntan, presentan un alto grado de deterioro y una alarmante falta de mantenimiento en elementos tan importantes como puertas, ventanas y puntos de anclaje, que hace de estos equipos imposible de ser utilizados", valora el sindicato, que apunta a problemas en un "rápido embarque y desembarque" de los agentes y de su material policial. En algunas bases son unidades que "cuentan con una antigüedad media de 22 años" y "tienen tal cantidad de kilómetros y desperfectos que hacen tercermundista" el transporte. 

Erne llama la atención, en cambio, de que algunas de las nuevas furgonetas compradas recientemente, como las Mercedes-Benz Vito de las nuevas patrullas de Intervención, presentan también "graves deficiencias". En el eje trasero soportan mucho peso por el material que llevan (ariete, escalera, armas, escudos, etc.) y en marcha el vehículo bota, bascula e incluso derrapa, sobre todo en maniobras de mayor velocidad o con lluvia. Aseguran que ya ha habido sustos en rotondas y zonas de curvas cerradas, así como en baches o badenes, y dan a entender que es cuestión de tiempo que ocurra algo más grave. 

La polémica en torno al parque móvil de la Ertzaintza no es ni mucho menos nueva y lleva siendo objeto de debate desde hace años. La polémica más sonada se produjo cuando las nuevas patrullas compradas por el Departamento de Seguridad al grupo Volkswagen, coches modelo Seat Altea XL, tuvieron que ser retenidas porque tenían los motores manipulados del 'dieselgate'. Ello retrasó años la renovación de la flota hasta que llegaron el pasado año los Seat León que ahora son habituales en las calles vascas.

Sin embargo, la mitad de estos vehículos -en concreto los que cuentan con habitáculo trasero para detenidos- volvieron a ser objeto de polémica. Al contar con menos espacio en la parte delantera, los agentes más altos no cabían con comodidad en los asientos. Así las cosas, un informe externo de "evaluación ergonómica" del vehículo en cuestión planteaba o bien gastar más dinero en modificar las mamparas para ganar espacio o bien adoptar medidas como que los agentes realicen "ejercicios de calentamiento previos a la incorporación al trabajo" o incluso "descansos posturales cada 20-30 minutos".

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