Entrevista Coordinadora del servicio de atención telefónica a mujeres víctimas de violencia (Satevi)

Oiane Zarate: “La violencia contra las mujeres no tiene un perfil concreto, nos puede pasar a todas”

Una trabajadora de Satevi atendiendo a una víctima sorda a través de un servicio de videointerpretación

Maialen Ferreira


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Oiane Zarate es una de las voces que responden tras el teléfono de atención a mujeres víctimas de violencia en Euskadi. Cada vez que alguien marca el 900 840 111, ella o alguna de sus compañeras descuelga el teléfono sin importar el día o la hora que sea. En total, el servicio, que lleva el nombre de servicio de atención telefónica a mujeres víctimas de violencia (Satevi), está compuesto por ocho psicólogas, trabajadoras sociales y educadoras. Se dividen en turnos de mañana, tarde y noche y atienden a las mujeres de todas partes de Euskadi en 50 idiomas gracias a traductores con los que realizan llamadas a tres en el caso de requerir hablar en un idioma que no dominen. Además, una de las novedades del servicio es que atienden también a personas sordas a través de un servicio de videointerpretación. 

Zarate es la coordinadora del servicio, que desde enero hasta octubre de 2021 ha recibido un total de 2.420 llamadas, el 73% de ellas realizadas por las propias víctimas. Su labor se basa en el acompañamiento y apoyo a estas dependiendo de lo que necesiten. “Escuchamos lo que quiere decir para que se sienta arropada y sea ella misma quien tome la decisión de salir de esa situación”, detalla Zarate, quien ha señalado que se ha detectado un aumento de las llamadas gracias a la relevancia que se le da a la violencia contra las mujeres en programas de televisión. A pesar de ello, la coordinadora de Satevi confiesa que “la denuncia no siempre es la mejor opción para salir de una situación de violencia”. “Hay que valorar cada situación para ver qué es lo mejor para esa mujer. La denuncia no es la única opción, hay diferentes servicios como la atención psicológica, jurídica o el acompañamiento para que la mujer pueda salir de esa situación de violencia”, asegura.

A diferencia del resto de las entrevistas realizadas para la sección 'Referentes en femenino', esta no contiene fotografía a petición expresa de la entrevistada, puesto que prefiere que su labor no se relacione exclusivamente con ella, sino con el todo el grupo de mujeres que forman parte del servicio de atención telefónica a mujeres víctimas de violencia (Satevi).

¿Qué es lo que más valora de su trabajo como coordinadora del servicio de atención telefónica a mujeres víctimas de violencia (Satevi)?

Lo que más valoro es poder acompañar a las mujeres que están en situación de violencia de género o de cualquier tipo de violencia y que quieren informarse o requieren de apoyo para salir de ella.

¿En qué se basa el acompañamiento que realizan?

Cualquier mujer que está viviendo una situación de violencia nos puede llamar y nosotras le aportamos información, orientación o la acompañamos. Muchas veces llaman para entender qué es por lo que están pasando y nosotras les ofrecemos las posibles alternativas que tienen para salir de la violencia. Lo más importante en nuestro trabajo es la contención emocional que hacemos a la propia mujer. Escuchamos lo que quiere decir para que se sienta arropada y sea ella misma quien tome la decisión de salir de esa situación.

Responden llamadas de mujeres que sufren maltrato durante las 24 horas del día los 365 días del año. ¿Cómo afectan esas situaciones a las trabajadoras personalmente?

Estamos disponibles las 24 horas del día. Para ello, trabajamos a turnos y nos organizamos bien, pero somos muy conscientes de la carga de trabajo que tenemos, por eso estamos muy pendientes del cuidado del equipo. Tratamos de cuidarnos las unas a las otras. Tras atender una llamada consideramos importante compartirla en equipo para volcar y analizar cada caso entre todas. Estamos muy pendientes también de que se respeten los turnos de descanso y de respetar a las compañeras si en un momento dado o tras una llamada complicada no se sienten bien para seguir trabajando. Es importante que dentro de un equipo que atiende a mujeres en situación de violencia haya confianza y un buen cuidado. Atendemos mejor a las mujeres si en el equipo hay buen ambiente y confianza entre todas las compañeras.

¿Qué formación tienen las trabajadoras que se encuentran tras el teléfono de Satevi?

Somos un equipo de ocho mujeres entre las que se encuentran psicólogas, trabajadoras sociales y educadoras. Todas somos especialistas en atención con víctimas de violencia.

¿Existe un perfil de mujer que acude a Satevi en busca de ayuda o acompañamiento?

La violencia contra las mujeres no tiene un perfil concreto. Nos puede pasar a todas por el hecho de ser mujer. Es cierto que para acceder a este servicio lo normal es que la mujer cuente con un conocimiento sobre los servicios públicos que hay o que tenga acceso a redes sociales. A nada que sepas el teléfono, puedes llamar, pero para eso tienes que poder llegar a él. Generalmente recibimos llamadas de víctimas, personas cercanas a las víctimas, como familiares o amigos que quieren ayuda o consejo porque en su entorno han detectado un caso de violencia, y a profesionales que requieren información acerca de casos concretos.

¿Se realiza algún tipo de actividad o promoción para que las personas que no tienen acceso a los servicios públicos puedan hacerlo?

Se hacen campañas de comunicación para visibilizar el servicio. Una forma de que acudan a nosotras puede ser que vengan derivadas de otros servicios o del 016, el teléfono que atiende a las mujeres en situación de violencia a nivel estatal.  Por eso es importante trabajar en red para poder ofrecer la mejor atención posible a las mujeres.

Nos están llegando muchas llamadas porque se está visibilizando cada vez más la violencia contra las mujeres en parte gracias a algunos programas de televisión

El confinamiento por coronavirus fue una época dura para las mujeres maltratadas porque muchas vivían con su agresor. ¿Desde entonces considera que la situación, en general, ha mejorado?

Durante el confinamiento nos llamaban mujeres que estaban conviviendo con sus agresores, lo que hacía que nuestras intervenciones fueran más complicadas porque no podían salir de casa para hablar con nosotras. Una vez que eso se terminó, hay mujeres que han reflexionado y han acudido de forma presencial a algunos servicios para salir de esa situación. Vemos que ahora nos están llegando muchas llamadas porque se está visibilizando cada vez más la violencia contra las mujeres y eso hace que ellas sean más conscientes de la situación que están viviendo. Esto ha ocurrido, en parte, gracias a algunos programas de la televisión que han visibilizado la violencia contra las mujeres y debido a los asesinatos machistas que han ocurrido, de los que cada vez se habla más.

¿La Navidad, con las vacaciones, también supone una época complicada para ellas?

En vacaciones puede ocurrir que se pasa más tiempo con la pareja y eso puede producir momentos de mayor explosión, si la mujer vive con el agresor. En momentos de mayor convivencia es más probable que las situaciones de violencia aumenten.

Se realizan cada año miles de denuncias por violencia contra las mujeres, este 2021, 38 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. ¿En qué está fallando la sociedad?

A lo largo de los años hemos normalizado tanto algunas situaciones, que nos resulta más complicado reconocer y actuar frente a ciertos casos de violencia. A las mujeres nos han educado en que debemos callar, eso de que ‘calladita estás más guapa’, por eso nos cuesta más alzar la voz, por culpa del patriarcado que da más poder a ellos que a nosotras. Para que no fallemos a las mujeres, se debe educar desde casa y desde la escuela para que todas y todos sepamos qué es una situación de violencia, qué está bien y qué está mal y a dónde se debe dirigir para poner fin a esa situación. Aquí hay algo importante y es que la denuncia no es siempre la mejor opción. Se tiende a decir que para salir de una situación de violencia hay que denunciar. A veces es una buena opción, pero otras no, porque la denuncia no es un trámite fácil. No es fácil levantarte un día y denunciar a tu agresor, que al día siguiente se realice un juicio rápido y que no tengas pruebas suficientes porque tu maltrato es psicológico y que tengas que volver esa misma noche a casa con él. Hay que valorar cada situación para ver qué es lo mejor para esa mujer. La denuncia no es la única opción, hay diferentes servicios como la atención psicológica, jurídica o el acompañamiento para que la mujer pueda salir de esa situación de violencia.

¿Qué es la violencia vicaria y cómo afecta a la mujer?

Es una forma de maltrato más hacia la propia mujer. Su objetivo es maltratar a la mujer a través de sus hijos e hijas, utilizar a esos menores para hacer daño a su madre.

¿Es más difícil de demostrar este tipo de maltrato?

Es un maltrato que ha existido siempre. En la violencia vicaria la mujer puede que ya no viva con el agresor por lo que su forma de seguir controlándola es usando a esos menores. Le dice cosas como que no se los va a devolver o comentarios para que luego le digan a la madre, cosas que hacen que ese maltrato llegue a la madre, pero como no es él quien lo realiza directamente, sí que es más complicado de demostrar.

En momentos de mayor convivencia, como Navidad, es más probable que las situaciones de violencia aumenten

¿La sociedad sigue sin saber reaccionar cuando es testigo de un caso de violencia contra las mujeres?

Depende de cómo de concienciada esté la persona que sea testigo de esa situación. Posiblemente cuando estamos hablando de una agresión física es más fácil ponerle freno y decir que eso no está bien. Sin embargo, cuando hablamos de un tema más psicológico, puede ocurrir que sea más fácil que miremos para otro lado. La clave aquí es la conciencia que tenga la sociedad y el entorno de esa mujer para ser capaz de decirle al agresor que no debe actuar así. No se debe volcar la responsabilidad en la mujer ni decirle que no tiene por qué consentir lo que le están haciendo, hay que hablar con él y hacerle ver que lo que hace no está bien.

¿Cómo afecta en este sentido que haya partidos políticos que siguen negando la existencia de la violencia machista?

Esas actitudes hacen que la conciencia no sea colectiva. Ponen en duda que esta sea una violencia que sufre la mujer por el mero hecho de serlo y eso es un gran error que minimiza las situaciones de maltrato machista. 

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