Manipulación informativa: cuando Feijóo sabe de lo que habla
A estas alturas de la película, en el interior de la M-30 madrileña ya han entendido que Alberto Núñez Feijóo siempre tendrá serias dificultades para hablar, por ejemplo, de narcotráfico. No sin cierto esfuerzo y modorra, la opinión publicada de la capital comprendió que las fotos del líder del PP con el narco Marcial Dorado deberían perseguir de por vida al político gallego. La mochila que Feijóo se llevó a Madrid contiene, sin embargo, más piedras. Algunas lo invalidan para hablar sin sonrojarse de otras cuestiones cruciales en la vida política y social de nuestro país. Una de ellas es, sin duda, la gestión de los medios públicos y la influencia o manipulación informativa que la política ejerce sobre ellos. Las opiniones de Feijóo sobre la materia resultan tan poco válidas como sus disquisiciones sobre náutica o sobre nieve.
Juntemos ambos temas, narcotráfico y medios públicos, para recordar las tres preguntas que la Radio Galega le hizo a Feijóo el día que el diario El País reveló sus años de viajes y excursiones con un célebre narco: “¿Por qué se publican ahora estas fotos?”, “¿Quién está detrás de la filtración?” y “¿Va a demandar?”. Cuesta imaginar a un medio público salir en defensa de un presidente electo pillado embadurnado de crema junto a un contrabandista y traficante de cocaína sin dar por hecho que ese canal no es otra cosa que una antena controlada por el político en cuestión y en la que se ejerce cualquier cosa menos el periodismo.
Esta semana que termina el líder del PP ha cargado con dureza contra Televisión Española para concluir que “es milagroso que un ciudadano que se informa a través de TVE vote a la derecha”. Tras la entrevista de Javier Ruiz a Zapatero, volvió a la carga hablando de “entrevista pactada” y “televisión del Gobierno”. Y es que Feijóo sabe que sus manejos en la Televisión de Galicia, que controló con mano férrea durante años, no están en la agenda madrileña. Casi nadie le afeará la conducta por criticar a su oponente político lo que él mismo hizo durante largos años.
Vaya por delante que la actual TVE tiene un sesgo orientado al progresismo y que periodistas como Ruiz, Cintora o Intxaurrondo no suponen diariamente el mayor desvelo para los miembros del Consejo de Ministros. Otra cosa sería decir que TVE oculta información sobre el Caso Ábalos, el Caso Zapatero o cualquier cuestión informativa que pueda incomodar al ejecutivo. En sus mesas de tertulia siempre existe equilibrio en la representación de opinadores de todas las tendencias políticas, algo que jamás ha sucedido en la Televisión de Galicia, ni con Feijóo ni con Rueda al frente del Gobierno autonómico. Si los representantes del Partido Popular no salen más en la tele es, simplemente, porque no quieren responder a las reiteradas invitaciones que los presentadores realizan hasta el aburrimiento por teléfono y, muchas veces, directamente frente a las cámaras. El problema con TVE es otro: la brillante Silvia Intxaurrondo dejó a Feijóo en ridículo con un arma tan sencilla como un dato constrastado sobre las subidas de las pensiones durante los gobiernos de Rajoy. Bastó con eso para que el líder del PP pusiera a TVE en su lista negra al grito de “penalty, manipulación”.
Para no volver a repetir lo que hemos escrito mil veces sobre la escandalosa situación en la que se encuentra la TVG, sirva una pequeña muestra de cosas probadas que han sucedido en el canal durante los gobiernos del PP: los trabajadores llevan 427 semanas (casi diez años) protestando contra la manipulación política, se han producido condenas judiciales por represaliar a periodistas, el PP ha impuesto en el Parlamento cambios legales para renovar la cúpula de la compañia de medios públicos sin necesidad de contar con la oposición, las entrevistas/espectáculo alabando tanto a Feijóo como a Alfonso Rueda en programas de variedades se han convertido en marca de la casa...
Durante una visita de Feijóo al exitoso programa Land Rober, se preparó un trono de los siete reinos a imagen y semejanza del que conocimos por la afamada serie Juego de Tronos para sentar en él al político gallego. En otro momento de aquella bochornosa entrevista, el presentador tomó un teléfono para llamar a Punta Cana y contactar con Julio Iglesias, que dejó para la memoria la siguiente frase sobre Feijóo: “Tiene madera para ser campeón de España”.
Ni siquiera Manuel Fraga, en sus años de poder indiscutible al frente de la Xunta, tuvo el descaro de Feijóo sobre los medios públicos. Así quedó de manifiesto en la noche electoral de las autonómicas de 1989. El periodista Xosé Manuel Maseda se acercó al exministro franquista y le espetó: “¿Qué, Don Manuel, cómo va nuestra campaña?”. Fraga, que detectaba el riesgo del halago de un subordinado a la legua, respondió: “Oiga, Maseda, que yo sepa la TVG no se presenta a estas elecciones”.
Pese a todo lo anterior, Alberto Núñez Feijóo ha decidido que tiene derecho a opinar sobre el control de los medios públicos. En realidad, y contra la tesis inicial de este artículo, sí lo tiene: es todo un experto.
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