La hija de Bóveda rechaza la invitación del PP a la inauguración del cuadro de Castelao sobre el fusilamiento de su padre
Es “el Guernica gallego”, el cuadro “más simbólico de nuestro exilio y represión”. Castelao lo pintó en el exilio como homenaje a Alexandre Bóveda, líder galeguista fusilado por el franquismo tras un juicio farsa y cuya muerte, el 17 de agosto, se conmemora cada año como Día da Galiza Mártir. A derradeira leición do mestre pudo verse por primera vez en Galicia en 2018, en una exposición organizada por la Xunta de Feijóo, quien trató de borrar todo el significado político tras la imagen de los dos niños que lloran a su maestro asesinado. El Museo de Pontevedra –dependiente de la Deputación, gobernada por el PP– volverá a mostrarlo a los gallegos desde este jueves. La hija de Bóveda, Amalia, no estará en la inauguración por “dignidad” y “coherencia”: considera “intolerable” el “blanqueamiento político de aquellos que hoy se autoproclaman galeguistas mientras defienden pactos y acuerdos con partiods de extrema derecha”.
La víspera de la inauguración de la muestra, Amalia Bóveda ha emitido un comunicado en el que argumenta tres motivos para justificar su ausencia en el acto oficial. El primero es la “incoherencia histórica” y el voto en contra da la Deputacion contra el Día da Galiza Mártir. “Resulta de una profunda hipocresía institucional ir ante el cuadro más simbólico de nuestro exilio y represión y votar en contra de institucionalizar el 17 de agosto”, explica. “Es necesario recordar que Castelao pintó esa obra, precisamente, en homenaje a Alexandre Bóveda y a todos los represaliados”, por lo que “no se puede honrar y admirar la obra mientras se desprecia y vota en contra del motivo por el que fue creada”. A esto suma que, desde 2014, “todos los gobiernos” del ente proviincial “evitaron deliberadamente” llevar este asunto a pleno.
La causa en la que más se extiende el texto es en los pactos “inaceptables” del PP con la extrema derecha. Para la hija del mártir, ese “intolerable blanqueamiento” supone una “ofensa directa a la memoria de quien dio la vida por la libertad y la democracia en Galicia que se pretenda inaugurar un cuadro contra el fascismo con la mano tendida a los herederos ideológicos y valedores de la dictadura”.
“El galeguismo es, por naturaleza y coherencia, lo contrario al apoyo en la extrema derecha, sin ningún tipo de justificacion, máxie con lo ocurrido en este país”. Amalia, que estaba en el vientre de su madre cuando su padre fue asesinado, recuerda que Feijóo “ya compareció ante el cuadro con un discurso y unas desculpas que, a tenor del presente, fueron mero tacticismo y faltaron a la verdad”. De su sucesor, Alfonso Rueda, opina que “le llama sentidiño a la carencia del mismo, inventando el 'fascismo de izquierdas' delante de nosotros para poder situarse en una falsa equidistancia”.
En 2018, cuando A derradeira leición do mestre se exhibió por primera vez en Galicia, Feijóo lo presentó como “un símbolo” por la mano que lo pintó –la de Castelao– y “por la lección histórica que representa y el homenaje que dedica a los maestros”. “La recuperamos para homenajear la educación a través de los ojos y de los trazos de Castelao” y de su “poderosa carga simbólica” como defensa de la educación frente al fanatismo“ y ”de una enseñanza en libertad“ como ”medio de promoción de los valores democráticos“, afirmó. Incluso añadió en su discurso menciones genéricas a la ”advertencia de lo que jamás debe volver a pasar“ o al alegato contra la ”injusticia“ que contiene la obra. Ni una palabra sobre la represión franquista y sus asesinatos, como el del propio Bóveda, cuyos rasgos dio Castelao al maestro muerto ante sus alumnos.
Ese discurso y su particular “borrado de parte de la historia” fue el punto de partida de Ictus, el último montaje de la compañía teatral Chévere, Premio Nacional de Teatro en 2014. Tal y como relataba a elDiario.es el dramatugo Xesús Ron, “ese cuadro está representando algo suficientemente incómodo como para que no se puedan pronunciar determinados nombres ni recordar determinadas situaciones y hechos históricos”. La obra “nos ofrece un testimonio contemporáneo de una confrontación real que supuso el asesinato de miles de personas”. Eso es lo que la hija de Bóveda no quiere obviar en esta segunda oportunidad.
“La memoria y la lección de mi padre y de Castelao, junto con el legado del galeguismo exiliado y asesinado no son mercancía electoral ni un decorado para el cinismo político”, aseguró. “No puedo acompañar a quien, con sus votos, actos y pactos diarios, niega la realidad histórica a institucional de lo que ese cuadro representa”. Por eso, Amalia exigue “coherencia”: “no se puede sostener el pincel del maestro con la mano izquierda mientras, con la derecha, se borra y apaga nuestra memoria y los Derechos Humanos”.
La hija del “motor” del Partido Galeguista agradeció el “excelente trato” de la dirección del Museo de Pontevedra antes de asegurar que sí tiene intención de visitar la muestra, en compañía de su familia, en otras fechas, empezando por el propio 17 de agosto. “La cuestión real y objetiva no debe ser la ausencia de Amalia Bóveda, sino la presencia en la inauguración y en el Día da Galiza mártir de quien niega políticamente los derechos de las víctimas y de sus familias”, subrayó.
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