Hispanic causing panic
Aviso a lectores despistados: no busquéis –todavía– una interpretación futbolística del título. No parece que el juego desplegado hasta el momento por la selección española esté causando ningún tipo de pánico entre los rivales. Otra cosa, claro, es la selección de los alegres protagonistas de la foto. Pero aquí nos toca mirar lo que pasa fuera del campo y, en esta babel futbolística, los idiomas –uno, en concreto, el que siempre pide casito, el que compartimos tanto con Messi como con Javier Aguirre– también han tenido que pasar por el VAR.
En el tiempo en el que Inglaterra goleó 4-2 a Croacia, un bar de Dallas sirvió 45.000 cervezas y Feijóo acudió a divertirse –dentro de sus posibilidades– a El Hormiguero. Casi lo primero que hizo fue mirar a la cámara equivocada para mandarle un abrazo a Ilio Topuria. Menos mal que lo traía preparado.
Topuria venía de recibir una paliza en la Casa Blanca en una especie de actualización del circo romano pasado por el filtro de Idiocracia, una comedia infravalorada en su momento y que va camino de convertirse en profética. En el artículo inaugural de esta sección, Gonzo dijo que estaba a punto de empezar el Mundial de Calígula. Podía parecer una exageración hasta que vimos, justo entre un Brasil-Marruecos y un Haití-Escocia, el sangriento combate de gladiadores en la residencia presidencial
Tengo la sensación de que si Topuria hubiese ganado, Trump hubiese llamado al ICE para que lo solucionase. Seguro que lo de hispano-georgiano le sonó a latino-residente en Atlanta, la ciudad de la Coca Cola, la CNN y los partidos de la selección española. Una selección que, por cierto, siempre pudo atender a los medios en su idioma. La alerta roja se encendió en la previa de aquel Brasil-Marruecos.
La prohibición, primero a Achraf Hakimi –criado en Getafe– y después a Vinicius, de responder a los periodistas en español, despertó ese orgullo patrio que siempre está latente ante cualquier agravio llegado desde la pérfida Albión o alguna de sus antiguas colonias. Hoy, Hakimi tiene problemas más serios –va a ser juzgado por violación– mientras Vini Jr, con dos goles en otros tantos partidos, se va librando de aprender a traducir beach ball.
La explicación de la FIF... ¡Ups! Pausa para hidratación. Ahora vuelvo.
¿Por dónde iba? Ah, sí: La explicación de la FIFA a su “no spanish, english please” fue más técnica que ideológica: sólo tenían previstas cinco traducciones. Eran la del idioma de la sede –inglés–, las de los equipos –portugués, árabe y francés– y la del entrenador de la canarinha, Carlo Ancelotti: el italiano. Al final, como en el Congreso, todo era un problema de pinganillos. Pero, por lo que fuese, en esta ocasión no importaba su coste.
La anécdota dio munición a quienes llevan décadas viviendo esta situación desde el otro lado: los hablantes de lenguas oficiales –galego, catalán, euskera– a los que tantas veces se discrimina, y no precisamente en un choque entre dos selecciones extranjeras a 6.000 kilómetros de distancia, sino en su propia casa.
Ya una semana antes, el tuitero BorxaGz, creador de la web Orgullo Galego, se anticipaba al debate cuando otro usuario de X se preguntaba por qué en la camiseta de La Roja ponía Spain en lugar de España. “Pues porque es un torneo mundial y el inglés el idioma internacional que nos comunica en todo el planeta”, respondía. “El castellano está muy bien para Morata de Tajuña, Fuentesauco de Fuentidueña o para Medellín, pero no nos mueve por el mundo”. Como le ha sucedido históricamente a otros Balones de Oro del mundo de la retranca, fueron mayoría los que no lo entendieron. Y esta vez no fue por la lengua utilizada.
Pero, por si todo esto en realidad no fuese un problema de logística, sino otra estrategia de Calígula y su cruzada contra la lengua de Cervantes –tras borrar las cuentas en castellano de la Casa Blanca o examinar de idiomas a los conductores inmigrantes–, la Vieja España, la de Hernán Cortés y los tercios de Flandes, ha encontrado a su paladín. Y, sí, también es gallego.
En el mismo programa en el que empezó hablando de Ilio Touria, Pablo Motos preguntó a Feijóo cómo llevaba su inglés: “Mal”, respondió rotundo. “No lo toco”. ¡Ja! Empate.
Empate. Sí, como con Cabo Verde. A ver qué pasa mañana contra Arabia Saudí. Y no, no lo digo por las joyas de Zapatero...
---
Hispanic causing panic (1990) es el título del debut discográfico del pionero del rap chicano Kid Frost. Cuentan que Frost corrió para que bandas como Cypress Hill pudiesen volar. Con su segundo single, “Ya estuvo (That's it)”, se pasó por el legendario Plastic de TVE. La letra de aquella canción incluía un verso –“yo digo positivo, no nunca negativo”– que años después sería reinterpretado libremente por Louis Van Gaal.
0