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Feijóo se refugia en su victoria de 2009 ante PSdeG y BNG como antídoto a la primera derrota de la historia del PP gallego

Feijóo, durante la sesión de control en el Parlamento de Galicia de este martes

David Reinero

Hace ahora diez años Feijóo llevaba ya dos semanas al frente de la Xunta de Galicia. Una década más tarde, y dos días después de la primera derrota electoral de la historia del PP gallego, el líder popular se ha refugiado nuevamente este martes en su victoria de 2009 frente a las supuestas maldades de las políticas que ejecutaban sus antecesores del bipartito de PSdeG y BNG que gobernaba desde 2005. Lo hizo en la sesión de control a la Xunta en el Parlamento de Galicia ante una oposición que apenas intentó sacar partido de la derrota de los populares.

En sus intervenciones los portavoces de En Marea y BNG, Luís Villares y Ana Pontón, apenas se refirieron a los resultados electorales del domingo, que tampoco fueron buenos para sus formaciones. Pero tampoco quiso hacer sangre con los comicios el portavoz del PSdeG, Xoaquín Fernández Leiceaga, a pesar de obtener su partido una victoria histórica. En la que fue una de sus últimas interpelaciones a Feijóo, a la espera de que tras las elecciones municipales sea sustituido por el secretario general del PSdeG, Gonzalo Caballero, que entrará en el Parlamento, Leiceaga respondió a la felicitación de Feijóo por los resultados socialistas elogiando la alternancia. “Quería en nombre de mi grupo felicitarlo por los resultados de las elecciones”, le dijo Feijóo, a lo que el socialista contestó dando aliento a los populares destacando que la democracia es un sistema en el que el partido que pierde unos comicios aspira a ganar los siguientes.

Pero también en su felicitación Feijóo intentó esgrimir su propia fortaleza frente a la oposición en Galicia distanciándose de los resultados estatales. “Las elecciones ya fueron, los españoles ya hablaron, al igual que los gallegos hablaron de manera mayoritaria en septiembre de 2016”, en las últimas autonómicas gallegas, dijo, recordando que la suya es la única mayoría absoluta en las comunidades autónomas frente a un Gobierno central “que necesita pactar”.

Frente a las pocas referencias a los resultados electorales del domingo que quisieron introducir en el debate los portavoces de la oposición, Feijóo optó por refugiarse ante sus preguntas en 2009, en su victoria sobre el bipartito previo de PSdeG y BNG. Así, ante la pregunta de Villares por la imputación de su director general de Energía en relación con las irregularidades de una mina, la respuesta de Feijóo fue que el bipartito amplió la concesión de esa explotación. Si Leiceaga intentó afearle la política de vivienda pública, el presidente retrucó diciendo que en 2009 “había 25.000 personas esperando por una vivienda pública y ahora hay 13.000” -obviando que su Gobierno cambió los criterios para acceder al registro de demandantes-. Y si Pontón reclamó el cumplimiento de la ley de medios públicos para garantizar la independencia de la CRTVG, Feijóo se escudó en que durante el bipartito ya se elegía a dedo su dirección y el PSdeG y el BNG se repartían el control de la televisión y de la radio públicas gallegas.

Pero las preguntas sectoriales que le formularon los tres portavoces de la oposición y su manera de pasar por encima de los resultados del domingo no impidieron que el propio Feijóo colocase, a continuación de su felicitación a los socialistas, su discurso de oposición al Gobierno de Sánchez. “Espero que a partir de ahora haya un Gobierno estable en España y que respete los intereses legítimos de los gallegos”, dijo, para añadir que “Galicia es y será siempre una comunidad responsable y leal”. Un discurso en clave estatal que lanzó desde el Parlamento de Galicia después de que diversos medios y comentaristas madrileños le afeasen que no acudiese este martes a la reunión de Pablo Casado con la dirección del PP tras los malos resultados del domingo por asistir a una sesión de control en la Cámara autonómica fijada desde antes de los comicios.

Este martes, de forma extraodinaria, Feijóo se paró a hacer declaraciones a los medios a las puertas del Parlamento antes de su comparecencia para asegurar que le hubiese gustado estar en la calle Génova “pero mis obligaciones me obligan a estar aquí”. Unas breves declaraciones en las que también insistió en la necesidad de lograr que los populares recuperen los votantes perdidos por la división de la derecha, lo que presentó como la necesidad de “abrir las puertas” del PP.

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