El PP culpa al “mercado” del cierre de la histórica industria láctea balear: “Esto no es la URSS, no podemos poner las vacas y ordeñarlas”
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El conseller balear de Agricultura, Joan Simonet, ha responsabilizado al “mercado” del cierre de la empresa Agama, pieza clave de la industria láctea balear, justificando así que el Govern del PP no haya podido impedir el desenlace de la histórica central. “A veces las empresas cierran por la ley del mercado, porque simplemente no han querido innovar, por decisiones equivocadas o por circunstancias ajenas. Y aquí la Administración poca cosa puede hacer. Esto no es la Rusia soviética”, ha espetado, contraponiendo un modelo en el que “todo era del Estado” -y que, según su relato, “acabó como acabó”- y desplazando el foco desde la responsabilidad política hacia la empresarial.
Durante su comparecencia en el pleno del Parlament balear para abordar el cierre de Agama, Simonet ha incidido en que la administración pública no puede asumir el papel de las empresas privadas ni intervenir directamente en sus decisiones, incluso en un contexto de cierre como el de Agama. Pese a reivindicar en otras ocasiones el sector primario como elemento clave para la soberanía alimentaria, el equilibrio territorial y la diversificación económica de Balears, el conseller ha abundado en que “el Govern no puede poner vacas ni ordeñarlas”, defendiendo de nuevo que la continuidad de proyectos industriales depende de su viabilidad económica y del interés de inversores y productores.
Con todo, el titular de Agricultura ha aseverado que el Ejecutivo autonómico ha puesto “las herramientas” sobre la mesa a través de ayudas e incentivos, pero ha subrayado que corresponde al propio sector decidir hacia dónde quiere evolucionar. Al respecto, ha apuntado que algunos ganaderos ya están optando por modelos alternativos, como producciones más pequeñas o diversificadas -con cabras u ovejas- orientadas a productos de mayor valor añadido, defendiendo que estos pueden ser incluso más rentables que las grandes explotaciones.
En su discurso, el conseller también ha apelado a la necesidad de replantear el modelo productivo, cuestionando si es sostenible mantener grandes volúmenes de producción láctea o explotaciones intensivas. A su juicio, el sector agrario no puede entenderse como una estructura “estanca” al aseverar que éste evoluciona constantemente en función del mercado, los cambios sociales y las condiciones ambientales. Simonet ha insistido en que el Govern está “esencialmente para apoyar a iniciativas de futuro, con ayudas muy dotadas”, pasando a continuación a enumerar, entre otras, las líneas de inversión efectuadas por su departamento en materia de transformación agroalimentaria y comercialización. En este sentido, ha insistido en que, si los propios productores deciden no apostar por determinadas iniciativas, la administración no puede imponer un modelo concreto ni sustituir la iniciativa privada.
En este sentido, Simonet ha anunciado que el Govern destinará cinco millones de euros, con cargo al impuesto de turismo sostenible (ITS), para financiar nuevos proyectos estratégicos en el sector agroalimentario tras el cierre de Agama, una cantidad que el conseller ha enmarcado en una estrategia de transformación del modelo productivo y de refuerzo de la competitividad del sector primario. La partida, ha incidido, nada tiene nada que ver con las medidas que el Ejecutivo tiene previsto adoptar para ayudar al sector para hacer frente a las coyunturas económicas derivadas de la guerra en Irán y del contexto de conflicto bélico internacional.
Su intervención ha despertado las críticas de los grupos de la oposición, entre ellas las del portavoz adjunto del PSIB-PSOE, Marc Pons, quien ha denunciado la falta de respuestas del Govern a pocos días del cierre de Agama. El socialista ha reprochado que, tras una comparecencia de casi una hora, Simonet no haya sido capaz de concretar qué ocurrirá con la leche producida en Mallorca ni qué alternativas existen para evitar la desaparición del sector. “¿Qué haremos a partir del día 31?”, ha insistido, subrayando la incertidumbre en la que, ha señalado, quedarán los productores.
En esta línea, Pons ha acusado al conseller de limitarse a afirmar que se están “buscando fórmulas” sin detallar ninguna medida concreta, lo que, a su juicio, evidencia la falta de planificación y anticipación del Ejecutivo. En este sentido, ha considerado que el discurso del Govern sobre la soberanía alimentaria queda “finiquitado” ante el cierre de toda la producción láctea en Mallorca sin una respuesta clara por parte de la administración, al tiempo que ha recriminado que traslade la responsabilidad al mercado o a las decisiones empresariales sin asumir el papel que le corresponde a la Administración.
El PSIB: “El Govern ha tirado la toalla”
El diputado ha advertido de que esta actitud supone, en la práctica, “tirar la toalla” y aceptar la desaparición del sector lácteo en la isla sin desplegar las herramientas pertinentes para evitarlo. Asimismo, ha denunciado la falta de liderazgo político y de coordinación entre Consellerias, apuntando especialmente a la ausencia de una estrategia conjunta entre Agricultura e Industria que permita dar una respuesta estructural a la crisis. Según ha recordado, el Govern se comprometió hace dos años a impulsar un plan agrario “pactado entre todos”. “Han pasado dos años, pero no nos han convocado más veces ni hemos sabido nada más”, ha lamentado.
El portavoz adjunto socialista ha contrapuesto esta situación con la gestión de la anterior legislatura, cuando, en plena pandemia, el Govern entonces presidido por Francina Armengol fue capaz de articular respuestas rápidas ante situaciones de crisis empresarial. “Centenares de empresas, con buena coordinación, recibieron una respuesta veloz”, ha subrayado, criticando asimismo las veces que Vox, socio de investidura del PP, “se ha rascado aquí las vestiduras en beneficio del sector o en defensa del sector primario”. Finalmente, Pons ha lamentado que la comparecencia de Simonet haya concluido sin haber ofrecido “ninguna explicación”: “Lo único que hemos visto ha sido su resignación hacia la muerte del sector lechero en Mallorca. Y esto, guste o no guste, marcará la legislatura del Govern de Marga Prohens”.
A principios de marzo, el Grupo Damm, que en 2017 adquirió Agama, comunicó a la plantilla su intención próxima de cerrar la empresa mallorquina, un anuncio que llegaba meses después de que la cervecera informase de que dejaría de comprar leche a las tres vaquerías mallorquinas que distribuyen a la lechera, encendiendo todas las alarmas entre trabajadores y ganaderos.
La incertidumbre de los 16 empleados de la plantilla
La compañía trasladó a la representación legal de los trabajadores el inicio de un procedimiento de despido colectivo conforme a la normativa vigente, aunque asegura que trabaja en un plan de recolocación para los 16 empleados de la planta de Palma en distintas empresas del grupo con el objetivo de minimizar el impacto laboral. Los empleados, por su parte, lamentan la decisión adoptada, aunque admiten que se trata de un anuncio que “se veía venir”.
Durante los últimos meses, los trabajadores han trabajado en una propuesta que consideraban viable: dejar Agama en manos de la plantilla mediante un puente financiero de 1,2 millones de euros, equivalente a los fondos públicos que Damm debe devolver si cesa su actividad, y que los trabajadores proponían reinvertir en dar continuidad a la marca bajo un modelo cooperativo. Sin embargo, el delegado de Personal y Prevención de CCOO de Agama, Jesús Ávila, lamentó en declaraciones a elDiario.es que no ha habido reuniones conjuntas que permitieran hacer realidad la propuesta, lo que ha impedido construir y defender de forma adecuada la iniciativa.
En 2017, Agama fue adquirida por el grupo cervecero y, tras años de subidas y bajadas, el pasado 26 de septiembre la empresa comunicó a las tres vaquerías de Mallorca que abastecen a la marca su intención de dejar de comprarles leche a partir de diciembre de 2026. “¿Qué pueblo se permite cerrar su industria lechera? Si cierra Agama, será un atentado contra la soberanía alimentaria de Balears”, recriminaron entonces las asociaciones que representan a los payeses de Mallorca.
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