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“El Frente Sandinista ni es de izquierdas ni representa a la memoria de la revolución”

Un hombre camina frente a un muro con una pintada en repudio al presidente, 25 de abril de 2018, en Managua (Nicaragua)

Cristina Armunia Berges

Los jóvenes nicaragüenses tiene dos consignas claras: defender a la Upoli y dejarlo todo grabado. La primera, la Universidad Politécnica de Nicaragua, es el bastión del que depende que la protesta tome forma y consiga que se tambalee el Gobierno de Ortega. La segunda consiste en defenderse a golpe de móviles y cámaras. Los que tienen las camionetas, las motos y las armas son la policía y las Juventudes Sandinistas.

“Lo estamos dejando todo documentado por si nos pasa algo”, explica Rebeca Mora, activista feminista de 26 años que participó en las movilizaciones de Managua de la semana pasada. Por el momento, se contabilizan 38 muertos y, según reconoce Mora, todavía hay gente detenida y desaparecida.

El origen de las protestas no es solo la reforma de las pensiones que anunció el Gobierno de Daniel Ortega. A este hecho, que empobrecería todavía más al país, se suman otros como el del aumento de los salarios de las autoridades, cuenta la activista, y la pasividad de Ejecutivo ante los incendios de Indio Maíz.

“La reserva biológica de Indio Maíz, que es el pulmón de Centroamérica, se estaba quemando y comenzaron a aparecer sospechas sobre si el Gobierno estaba detrás de la quema porque por esa zona es por donde pasa una de las rutas de un proyecto canalero”, asegura la activista para dar a entender que el descontento es generalizado y muy anterior a los motines de la semana pasada.

Los ecologistas, las feministas y los estudiantes estallaron cuando se produjo el primer muerto durante las manifestaciones contra la reforma de la Seguridad Social.

“Lo que quieren hacer con esta reforma es que el pueblo pague una deuda que se ha producido por un mal manejo de la institución pública, porque el dinero de la Seguridad Social el Gobierno lo ha invertido, por ejemplo, en bienes raíces”, protesta.

Las Juventudes Sandinistas, “el aparato del Gobierno”

Rebeca Mora vive en los alrededores del Camino de Oriente, lugar en el que se produjeron las primeras protestas violentas. “Te lo digo, he estado desde muy pequeña en marchas de todo tipo en este país y jamás habíamos sentido una represión tan fuerte”, cuesta creer que pocas horas después del inicio de su relato habría varios muertos en las calles.

Mora decidió grabarlo todo y emitir por Facebook Live. En uno de sus vídeos se ve cómo llega despavorida a un restaurante y cómo va llegando gente que ha sido golpeada por la policía o por las juventudes que, según explican, son “el aparato del Gobierno”. Entre ellos está Julio, un periodista del programa Onda Local que estuvo tres días con amnesia temporal. “El compañero Julio ya está recuperado”, confirma Mora.

“Desde Camino de Oriente, la protesta quería dirigirse a la Uca y nos acordonaron los antimotines [las Juventudes Sandinistas] frente a una rotonda. En ese momento, vimos venir a cinco camionetas llenas de chavalos jóvenes. Mientras corríamos, los sentíamos a nuestra espalda. Yo logré correr y meterme en un restaurante con otras cuatro chicas. Nunca había corrido así en toda mi vida, corrí por mi vida”, lo cuenta con una mezcla extraña de agobio y frialdad, quizá porque el otro lado del teléfono está a miles de kilómetros.

Por suerte, no estuvieron solas. “El señor de seguridad nos vio y nos metió para adentro. Él salió al frente de los chavalos que nos perseguían y les preguntó que qué pasaba. Este es un lugar privado y aquí no pueden estar, les dijo. Todo ese rato, el señor estuvo sosteniendo su escopeta en la mano”.

Después de cuatro horas en el restaurante, la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras se organizó en sus propios vehículos para sacar a toda la gente que se resguardaba en los comercios de la zona porque los sandinistas les esperaban en la calle.

Ahora las activistas se sienten perseguidas. Creen que vigilan sus movimientos cada vez que se reúnen. “Yo he sido perseguida dos veces mientras iba a reuniones. Lo hemos denunciado, lo hemos hecho público todo para que quede documentado, también por si nos pasa algo”.

¿Qué piden los estudiantes desde la Upol?

El Gobierno ha dado un paso atrás y ahora se ofrece al diálogo. Las calles de Managua permanecen en una extraña calma que no tranquiliza a nadie. El Movimiento Nacional de Jóvenes Universitarios 19 de Abril pide, en primer lugar, justicia para “los chavalos que fueron asesinados”. Quieren que haya un mecanismo que haga justicia porque, según Mora, no fue solo la policía la que mató a estudiantes, también fueron los jóvenes afines a Ortega.

A largo plazo, quieren que el diálogo no sea solo entre Gobierno, Iglesia y empresa privada, quieren que el pueblo cuente. Y, por encima de todo, piden que “Daniel (Ortega) se vaya”.

“Tras 16 años de gobiernos neoliberales, cuando regresan al poder [el sandinismo], la gente lo vislumbra como un verdadero cambio, como integradores sociales”, relata Mora. “Pero después de todo este tiempo hemos visto que esto no es así. Aquí no hay ningún partido político que represente a la población, ni que represente o aglutine a la izquierda”. Recuerda que por un lado está el Gobierno y por otro los “diputados zancudos”, que son la oposición doblegada a Ortega.

“Este Gobierno se declara de izquierdas porque son el Frente Sandinista de Liberación Nacional, pero realmente ya no son de izquierdas. No son de izquierdas ni son representativos de lo que fue la lucha de izquierdas ni de lo que es la memoria de la revolución. Esto es una traición a los muertos de la revolución”, concluye.

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