OPINIÓN | La prensa que salvó la noche
Hace unos días, me contaba Evan Osnos, periodista del New Yorker, que su experiencia como corresponsal en China le había ayudado para cubrir la Presidencia de Donald Trump. Al principio, casi parecía una broma que él tuviera que explicar a sus colegas en Washington cómo tener cuidado con lo que decían por teléfono o en mensajes de texto.
“Ése es el tipo de cosa que tenías que hacer en China. No esperaba que eso pudiera pasar en Estados Unidos. Hemos tenido que ser cuidadosos de maneras en las que normalmente sólo lo somos en dictaduras. Es un ambiente muy complicado”, contaba el periodista.
No hay precedentes del nivel de hostilidad del presidente que considera a los medios en general “el enemigo del pueblo” y que señala en su cuenta de Twitter y durante sus mítines a los periodistas, a menudo por el nombre y sobre todo si son mujeres, para que sus seguidores se vuelvan contra ellos, les griten y los acosen. Richard Nixon detestaba a los periodistas, pero jamás actuó ni en público ni en privado como Trump.