España, el país de la UE con más muertos en accidentes de tren en los últimos 25 años
Los dos últimos accidentes ferroviarios en España no solo han supuesto una enorme pérdida de vidas humanas y perjuicios económicos, también han roto una tendencia en Europa sobre la seguridad de los viajes en tren que evidencia los problemas de gestión en el servicio de transportes español. En el último informe de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA, por sus siglas en inglés) se constata una tendencia general a la reducción de los accidentes graves a largo plazo, aunque resalta que en 2022 y 2023 se registró un repunte de este tipo de incidentes. Los de Adamuz y Toledo han roto todas las estadísticas y sitúan a España como el país de la UE con más muertos en accidentes de tren en los últimos 25 años.
De los últimos cuatro graves accidentes que han ocurrido en la UE con más de 40 víctimas, tres han sido en España. Un accidente en Tempi (Grecia) el 28 de febrero de 2023 causó 57 fallecidos. Entonces un tren de pasajeros y otro de mercancías chocaron frontalmente cerca de la ciudad de Larisa. Fue el accidente ferroviario más mortífero de la historia de Grecia.
En el Informe sobre la seguridad y la interoperabilidad ferroviarias en la UE 2026, se apunta que “el número de accidentes significativos y de víctimas ha disminuido de forma constante desde 2010. Sin embargo, en 2021 y 2022 se registró un aumento. En los años siguientes, las cifras volvieron a descender y, en 2024, alcanzaron valores inferiores a los registrados antes de la pandemia de COVID-19”.
El organismo europeo hace una distinción con los accidentes graves con cinco o más víctimas mortales, destacando que “son poco frecuentes”. “No se produjo ninguno en 2018, 2020 y 2021, pero en 2022 y 2023 se registraron seis accidentes de este tipo, incluido el trágico siniestro de Tempi (Grecia) en 2023. En 2025, la cifra volvió a situarse en cero”, señala el informe, que no contabiliza los accidentes de Adamuz y Toledo.
Aunque las víctimas del último percance ferroviario no paran de crecer, todavía el accidente de Angrois en julio de 2013 ha sido el más grave por número de víctimas de Europa. Entonces, 80 personas fallecieron cuando un tren Alvia, que cubría la ruta Madrid-Ferrol, descarriló al tomar la curva a una velocidad superior a la permitida. Le sigue el accidente de Urda.
Crisis política con dimisiones en el accidente de Grecia
En tercera posición estaría el accidente de Tempi con 57 muertos en 2023. La desgracia fue asumida como un símbolo de los fallos del Estado griego y devino en una crisis política. El ministro de Transportes, Kostas Karamanlis, dimitió dos días después del accidente. Pero además se produjeron movilizaciones y huelgas, que tuvieron como último efecto una moción de censura promovida por la oposición con el argumento de la pésima gestión del accidente que, en última instancia, el Gobierno de Kyriakos Mitsotakis superó.
Al desastre de Grecia le sigue por número de víctimas el accidente ocurrido hace apenas 10 meses, el 18 de enero de 2026, en Adamuz (Córdoba) donde 46 personas fallecieron y más de un centenar resultaron de heridas. Todavía se están investigando las causas que provocó el descarrilamiento de un tren de Iryo que viajaba de Málaga a Madrid y el choque con un Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario.
En quinta posición está el accidente ferroviario de Andría-Corato en julio de 2016. Dos trenes regionales de pasajeros chocaron frontalmente en la región de Apulia, en el sur de Italia. El accidente provocó 23 muertos y 54 heridos por una confusión entre los jefes de estación de las localidades y los dos maquinistas de los trenes que colisionaron.
Le sigue el accidente ocurrido en Buizingen (Bélgica) el 15 de febrero de 2010 donde murieron 19 personas y hubo 171 heridos. En este percance dos trenes de pasajeros chocaron cerca de Halle, al suroeste de Bruselas, durante la hora punta. La investigación señaló que uno de los trenes había rebasado una señal roja y puso de relieve la necesidad de sistemas automáticos de protección.
En la clasificación por víctimas mortales le sigue la colisión frontal de dos trenes de pasajeros Szczekociny, en el sur de Polonia, con 16 fallecidos. Además, hubo decenas de heridos y la investigación puso sobre la mesa graves fallos en la gestión de la circulación ferroviaria.
También fue un choque frontal entre dos trenes regionales en Bad Aibling, cerca de la localidad alemana de Baviera, el causante de 12 muertes en febrero de 2016. La investigación concluyó que el responsable de la circulación cometió errores al gestionar el tráfico y utilizar el sistema de comunicaciones.
En Francia, en noviembre de 2015, hubo 11 fallecidos cuando un tren TGV, que realizaba pruebas en una nueva línea de alta velocidad, descarriló en Eckwersheim, cerca de Estrasburgo. A bordo viajaban técnicos de la compañía y familiares de trabajadores.
Hubo otro grave accidente en Italia, en la localidad toscana de Viareggio en 2009, donde murieron 32 personas. Pero en esta ocasión se trató del descarrilamiento de un tren de mercancías que transportaba gas y cuya explosión causó el derrumbe dos edificios y alcanzó a numerosas personas que se encontraban en los alrededores.
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