El doble desafío de India y Bangladesh: evacuar a tres millones de personas por un ciclón mientras combaten el virus

Habitantes de varias aldeas indias se refugian en el edificio de una escuela antes de que llegue el ciclón Amphan, en la aldea de Balikhali, cerca de la Bahía de Bengala (India), este 20 de mayo

India y Bangladesh han evacuado a más de tres millones de personas ante el paso del ciclón Amphan, que ha tocado tierra este miércoles y que atraviesa ahora la costa del estado indio de Bengala. Amphan ha sido calificado como "extremadamente severo".

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Aunque ambos países han tomado medidas para luchar contra la COVID-19 durante las evacuaciones, las autoridades reconocen que se han tenido que hacer algunas concesiones a las medidas de distanciamiento social durante el proceso.

En India, en los estados orientales de Bengala y Odisha, "casi 658.000 personas han sido evacuadas", ha informado en una rueda de prensa en Nueva Delhi el director general de la Fuerza Nacional de Respuesta a Desastres (NDRF), Satya Narayan Pradhan.

Por su parte, el director administrativo del Programa de Preparación ante Ciclones bangladesí, Ahmadul Haque, ha afirmado a Efe que Bangladesh ha evacuado a "2,4 millones de personas en 14.636 refugios". Este miércoles, según The Guardian, se han registrado las primeras muertes por el ciclón, una en Bangladesh y dos en Bengala Occidental.

Amphan, que el lunes obtuvo la máxima categoría de súper ciclón antes de debilitarse a "extremadamente severo" en su avance hacia la costa, alcanzó pasado el mediodía del miércoles, la orilla oriental india. Está acompañado de vientos con una intensidad de entre 155 y 165 kilómetros por hora y ráfagas de 185 Km/h, que pueden producir "daños generalizados" en árboles y construcciones, advirtió el jefe del Departamento de Meteorología de la India (IMD) Mrutyunjay Mohapatra, en una rueda de prensa.

Asistir a la población respetando la distancia social

La Bahía de Bengala suele sufrir el paso de ciclones que ocurren entre abril y mayo, y octubre y noviembre. Esta vez, Amphan llega mientras la población de ambos países permanece confinada: Bangladesh ha extendido la cuarentena hasta el próximo 30 de mayo e India hasta el 31. Se han aliviado algunas restricciones, por ejemplo, en Bangladesh reabieron este mes las fábricas textiles pese a que muchas no cuentan con protección adecuada para los trabajadores.

"Tenemos que manejar los desastres considerando también la pandemia. Es otra forma de nueva normalidad. En vista del escenario prevaleciente de Covid-19, todos los equipos están equipados con Equipos de Protección Personal (EPI)", ha afirmado Pradhan, de la NDRF india, en declaraciones recogidas por The Guardian.

Los esfuerzos de evacuación se han visto obstaculizados por la necesidad de seguir estrictas precauciones de distanciamiento físico para evitar la propagación del coronavirus, con un número de infecciones creciente en ambos países. Bangladesh tiene 26.733 casos confirmados y 386 muertes, mientras que India alcanza 107.819 contagios y más de 3.000 muertes, de acuerdo con los datos de la Universidad John Jopkins. Muchas personas, según The Guardian, se han negado a abandonar sus hogares y a ser trasladadas a refugios por temor a contraer el virus.

Las autoridades de ambos países aseguran estar utilizando el espacio adicional en los refugios para reducir el hacinamiento, a la vez que obligan a usar mascarillas y proporcionan jabón desinfectante. "Antes teníamos unos 5.000 centros para ciclones y esta vez tendremos más de 12.000: así es como mantendremos el distanciamiento social en los refugios", ha dicho Enamur Rahman, ministro subalterno de gestión de desastres de Bangladesh. "También estamos manteniendo salas de aislamiento separadas en los refugios para cualquier paciente infectado".

Aunque en inicio quedan fuera de la trayectoria del ciclón, varias ONG temen que los campos los refugiados Rohingya en Banglaseh se vean afectados. En los asentamientos cercanos de la ciudad de Cox's Bazar viven casi un millón de Rohingya, hacinados y con escasos recursos tras huir de la violencia en el estado de Rakhine en Myanmar. Los primeros casos de COVID-19 en los campos de refugiados, que solo cuentan con una Unidad de Cuidados Intensivos con diez camas, se confirmaron la semana pasada, y organizaciones como Plan Internacional han alertado de consecuencias "catastróficas".

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Publicado el
20 de mayo de 2020 - 19:48 h

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