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OPINIÓN | 'Las cuentas de la derecha', por Antón Losada

De Mediaset al Parlamento: Rita dalla Chiesa, la diputada estrella de Berlusconi en el sur de Italia

La diputada Rita dalla Chiesa durante un mitin en Bitonto, en la provincia de Bari.

Clara Angela Brascia

Bitonto (Italia) —

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Las llaman “candidaturas paracaídas”, o “de servicio”. Un partido elige a un nombre conocido, muchas veces sin experiencia en política, para presentarse a las elecciones y arrasar. En algunos casos, no tienen ni que vivir en las circunscripciones que pretenden representar una vez llegados al Parlamento. En España no es tan habitual, en Italia es costumbre.

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El último caso famoso es el de Rita dalla Chiesa, de 75 años, presentadora de televisión, periodista e hija de una de las víctimas más importantes de la lucha antimafia. Y desde este lunes, también diputada en Apulia por Forza Italia, el partido del tres veces exprimer ministro Silvio Berlusconi. Dalla Chiesa, que no pudo ni votarse a sí misma al estar empadronada en la capital italiana, se ha impuesto con un 40,5% sobre los candidatos de las otras coaliciones (el Movimiento 5 Estrellas solo ha logrado un 25,9%, y el Partido Democrático un 25%). Una jugada exitosa del líder de la derecha, que ha conseguido imponer su partido en un territorio donde apenas tiene representación en los ayuntamientos (de los 17 municipios del colegio donde ha sido votada, solo cuatro tienen un alcalde de derechas).

No es la primera vez que Dalla Chiesa se deja seducir por la política. En 2016, la centroderecha había pensado en ella para la alcaldía de Roma, uno de los cargos menos deseados del panorama político italiano debido a las dificultades de gobernar una capital que acumula años de desgaste. En ese caso, su nombré salió de la boca de Giorgia Meloni, cuchicheado a su oído por el líder de Forza Italia, pero Dalla Chiesa prefirió rechazar la idea para dedicarse a su familia y carrera. Esta vez, sin embargo, no tuvo que pensárselo dos veces, y renunció incluso a participar en el 'Gran Hermano VIP' para dedicarse a la campaña electoral. ¿Qué cambió para que dijera que sí? “Apulia. Cuando Silvio [Berlusconi] me dijo que era para esta región, no pude rechazarlo, es una tierra que amo demasiado”, dice la diputada, que nació en provincia de Nápoles y vivió casi siempre en Roma. Aquí, según cuenta, sus padres se conocieron mientras estudiaban en la Universidad de Bari.

“Estoy muy emocionada, es una de las pocas veces que me subo a un escenario”, dijo Dalla Chiesa el pasado jueves durante una de las últimas apariciones antes del silencio electoral. Asegura estar acostumbrada a los focos y a los aplausos en un estudio de televisión, pero no se siente plenamente cómoda durante un mitin en la plaza de un pueblo. Faltaban tres días para el voto del domingo, y Dalla Chiesa eligió Bitonto ―una ciudad de casi 60.000 habitantes que lidia desde hace años con el crimen organizado― para una de sus últimas apariciones entre la gente. No es una casualidad. Cuando empezó su carrera en televisión, toda Italia ya la conocía como la hija del general de los Carabinieri Carlo Alberto Dalla Chiesa, asesinado en los años 80 a mano del entonces capo de Cosa Nostra, Salvatore Riina. 

La “casa” Mediaset

“Mucha gente no entendió mi decisión. Les pareció sorprendente. Pero Mediaset es mi casa. Conozco a Berlusconi y puedo asegurar que es un hombre calmado y moderado”, dice. En los canales de televisión del político, Dalla Chiesa llegó a la fama hace 40 años como presentadora de 'Forum', uno de los programas estrella de la Telecinco italiana que recreaba procesos judiciales y dio vida a su hermano español 'Veredicto', presentado por Ana Rosa Quintana. A golpe de sentencias y peleas entre el público sobre cuestiones privadas, Dalla Chiesa logró un reconocimiento universal entre los espectadores italianos. “Es un mito, ¡un mito!”, gritaba Rosa Decaro, de 85 años, durante el mitin del pasado jueves, mientras se hacía espacio entre los asistentes para lograr hacerse una foto con la presentadora.

En un mes de campaña electoral, Dalla Chiesa ha recorrido los 17 municipios que forman el colegio que representa en la Cámara. Ha visitado mercados, hablado con los empresarios y participado en procesiones, a veces confundiendo una ciudad con otra al publicar las fotos en las redes sociales. “Ha sido agotador. Demasiado breve e intenso, con demasiada maldad. Me han atacado mucho en las redes sociales”, dice. Lo que más le dolió, según ella, es la acusación de haberse lanzado a la política con un “mafioso”, como algunos adversarios llaman a Berlusconi (condenado por estafa y evasión fiscal en 2013, el líder de Forza Italia tiene otras cuentas pendientes con la justicia). “Hace 40 años que, de una forma u otra, mi familia y yo luchamos contra el crimen organizado”, se defiende la diputada. 

Desde que su padre sufrió una emboscada mortal en Palermo en 1982, Dalla Chiesa y sus hermanos han dedicado sus vidas a la lucha antimafia. Su hermano, Nando, lo ha hecho como profesor del primer curso universitario de sociología de la crimen organizado en Italia, además de como diputado y senador con la izquierda. Su hermana, Simona, como periodista y dirigente del Partido Democrático. A pesar de encontrarse en los polos opuestos de la política, Dalla Chiesa asegura que sus hermanos la apoyaron desde el principio en su elección de presentarse con la derecha: “Reconocen que soy berlusconiana y lo aceptan. Nando me dijo que no me dejara influenciar por las ideologías políticas y que siga el sentido común”. 

“La política también se hace en televisión”

Durante la campaña, que ha sido poco seguida a nivel local, en ciudades apáticas, sin casi carteles electorales y mítines en las plazas, se han impuesto sobre todo los encuentros informales y las publicaciones en las redes sociales. Más que electores, Dalla Chiesa ha encontrado fans, que no han querido perder la ocasión de ver en vivo a la mujer que durante décadas han podido admirar solo a través de la pantalla. Los grandes ausentes han sido sobre todo los jóvenes, que no han crecido en la época dorada de la presentadora en la televisión. 

La suya ha sido una de esas candidaturas decididas en los despachos de Roma para intentar arrasar en los territorios donde normalmente ganan los adversarios.

En Apulia, el tacón de la bota de la península italiana, el centroizquierda ha gobernado de manera ininterrumpida desde hace 17 años. Esta misma izquierda ―que eligió al exalcalde de un pueblo de la provincia de Bari como oponente de Dalla Chiesa― ha jugado mucho la carta de la “extranjera en tierra desconocida” para desprestigiarla durante la campaña electoral. Incluso algunos de los militantes más fieles de la derecha no han entendido hasta el final la decisión de anteponer una cara conocida a quien durante años ha hecho política sobre el territorio. “Esperábamos que el candidato para el uninominal fuese nuestro concejal en el ayuntamiento”, dice Carmela Rossiello, bitontina de 63 años. “Pero las órdenes llegan desde arriba, entendemos que ha sido una candidatura blindada”. 

La imposición tuvo los efectos deseados. Ahora Dalla Chiesa tendrá que dejar a una lado su carrera como presentadora para representar en el Parlamento una región que asegura “sentir muy cercana”, a pesar de haber siempre vivido en Roma y limitarse a veranear en Apulia. “Voy a echar de menos mi trabajo, seguramente”, dijo tras conocer el resultado electoral. “Aunque la política también se hace en televisión, así que parto con ventaja”.

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