CLAVES

Rusia, Ucrania y la OTAN: las claves de la tensión en la frontera

El presidente Vladimir Putin en el Kremlin este jueves.

La alarma saltó el pasado 30 de octubre, cuando varios medios informaron que Rusia estaba reforzando su presencia militar cerca de la frontera con Ucrania. Horas después, se publicaron imágenes satelitales de ese aumento en Yelnya, una ciudad rusa a unos 300 kilómetros de la frontera. 

Muy pronto, Estados Unidos alertó a sus socios de la OTAN de que tenía información de inteligencia que sugería que Rusia podría estar planeando una invasión en Ucrania. Rusia, por su parte, niega que esté planeando un ataque y alega que tiene derecho a desplegar sus tropas en cualquier punto de su territorio. "Se han dado despliegues y maniobras en nuestro territorio, pero no en la frontera con Ucrania", señaló la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zakharova, que sostiene que el objetivo de "esta campaña política e informativa es azuzar la histeria antirrusa".

En un primer momento, los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa ucraniano negaron haber detectado una mayor presencia rusa cerca de la frontera. "Es más probable que los hechos publicados en los medios e internet sobre el aumento de fuerzas armadas rusas en dirección a Ucrania sean un elemento de operaciones especiales psicológicas e informativas", dijo un portavoz. Sin embargo, tan solo un día después, Defensa denunció que Rusia tenía 90.000 tropas "cerca de la frontera". El jefe de la inteligencia militar ucraniana, Kyrylo Budanov, afirmó en una entrevista reciente que Rusia está preparando un ataque para finales de enero o principios de febrero.

Acusaciones cruzadas

Tanto Rusia como EEUU se acusan el uno al otro de escenificar una provocación que pueda justificar el estallido de un conflicto. "El manual de estrategia ruso es denunciar una provocación para hacer algo que llevaban tiempo planeando. Nos preocupan las pruebas sobre los planes agresivos de Rusia contra Ucrania. Estos planes incluyen esfuerzos de desestabilización desde dentro así como operaciones militares a gran escala", señaló el miércoles el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, tras la reunión ministerial de la OTAN celebrada en Letonia.

"Como sucede ahora, cuando Rusia invadió Ucrania en 2014 aumentó notablemente las fuerzas de combate cerca de la frontera. Entonces, como ahora, intensificaron la desinformación para retratar a Ucrania como el agresor para justificar una acción militar que ya estaba planeada. Hemos visto de nuevo esta táctica repetida en las últimas 24 horas", añadió.

Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, señaló: "Los líderes del Ministerio de Defensa y mando conjunto de Ucrania dijeron que no estaba ocurriendo nada en la frontera, que todo estaba tranquilo. Pero a algunos, incluido el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, les gustaría alimentar las tensiones y escenificar una provocación que haga a Rusia perder la calma y esperando que Occidente ayude a Ucrania".

Estrategias

Este tipo de despliegues militares en Rusia ya se han dado en otras ocasiones. En abril, Moscú organizó una serie de maniobras en la frontera que, según la UE, sumaron más de 100.000 soldados. Rusia alegó que era una respuesta a las actividades militares de la OTAN que "amenazan" a Rusia, pero Moscú ordenó su repliegue pocos días después.

"La diferencia ahora es la retórica del Kremlin. Es muy beligerante y amenaza explícitamente con usar la fuerza contra Ucrania. Esta vez, las amenazas están apoyadas por una fuerza militar muy capaz", dice a elDiario.es Konrad Muzyka, presidente de Rochan Consulting, especializada en capacidades militares de Bielorrusia, Rusia y Ucrania. "Hace unas semanas se podía hablar de alarmismo, pero ahora hay una amenaza y es real", indica. 

Sin embargo, tampoco hay consenso entre los expertos. "No creo que Rusia esté planeando una invasión, tal y como afirman muchos analistas en Occidente. En mi opinión, estas afirmaciones son o una ilusión o propaganda", dice Kerim Has, analista de política exterior rusa radicado en Moscú. "Rusia quiere vender más gas a Europa y construir relaciones económicas pragmáticas con sus principales actores. No quiere restricciones a sus exportaciones, no quiere quedar excluido del sistema bancario… Su economía ya sufre mucho por las sanciones y no veo ninguna explicación lógica a la invasión. Eso crearía no solo un Estado enemigo en la frontera, ya que no puede ocupar todo Ucrania, sino una nueva oleada de sanciones y enormes problemas políticos, diplomáticos, militares, económicos y sociales".

Andreas Umland, analista del Stockholm Centre for Eastern European Studies, se acerca más a la visión estadounidense. "El objetivo es hacer permanente el semicontrol que tienen sobre los territorios del este de Ucrania que están actualmente ocupados, aunque podría ser algo más, como una extensión de territorio", dice. "No hay maniobras ni ejercicios que pudiesen explicar estos movimientos y también hay una escalada en la retórica de Putin y su gente. Mi interpretación es que Putin ha tenido la experiencia de que si escala el conflicto, como ocurrió en Georgia en 2008 o Ucrania en 2014, su popularidad aumenta y obtiene mayor legitimidad".

La OTAN juega un papel fundamental en el conflicto. "Creo que Putin ha conseguido su objetivo inicial de disuadir a la OTAN de tener presencia en Ucrania. No creo que haya ningún apetito por parte de la OTAN de profundizar su relación en materia de defensa con Ucrania", dice Muzyka. "La cuestión principal es si Putin insistirá en firmar un documento que prohíba la presencia y la entrega de material de la OTAN en Ucrania. No creo que la OTAN firme nunca algo así y esto, al final, podría forzar una actuación de Rusia. Desde el punto de vista de Moscú, Ucrania no puede funcionar como un Estado orientado a Occidente, sino que necesita estar bajo la esfera de influencia rusa".

Has coincide y cree que se trata de una operación de disuasión por parte de Rusia para que Ucrania no comience –con ayuda de Occidente– una nueva ofensiva en la región del Donbás. En esta parte del país se sitúan las autoproclamadas repúblicas de Lugansk y Donetsk, controladas por rebeldes prorrusos y en guerra con Ucrania desde 2014. Rusia acusó este miércoles a Ucrania de desplegar cerca de 125.000 soldados en la región en conflicto. "Eso, si alguien no lo sabe, representa la mitad de las fuerzas armadas de Ucrania", dijo Zakharova .

"Si Kiev, no planea lanzar una nueva operación militar en la región del Donbás, el aumento de la presencia militar rusa no se debería ver como señal de una posible invasión, sino como una advertencia y un movimiento táctico de disuasión". "Rusia está marcando sus ‘líneas rojas’ en el conflicto y demuestra que está listo para ir a la guerra".

La ampliación de la OTAN

Putin ha afirmado que su "línea roja" es el despliegue de sistemas de ataque de la OTAN en territorio ucraniano y ha denunciado que la organización lleva años acercándose a su frontera, lo que considera una amenaza a su seguridad. "Todos conocen las promesas verbales de que la OTAN no iba a ampliarse al este, pero se hizo completamente lo contrario. En resumen, las legítimas preocupaciones rusas en materia de seguridad fueron ignoradas y lo siguen siendo ahora", denunció el presidente ruso.

Ucrania ha expresado desde hace años su intención de ingresar en la OTAN. Esta semana Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, ha insistido en que la organización está comprometida con ese proceso, pero Ucrania tiene que cumplir antes una serie de estándares. "El mensaje es que Rusia no tiene ningún derecho a interferir en ese proceso", dijo.

"Si nuestros socios de la OTAN han dicho que nadie tiene el derecho a dictar a un país que quiere unirse a la OTAN si puede o no hacerlo, nosotros podemos decir que todos los países pueden definir sus propios intereses para garantizar su seguridad. Y nos podemos referir al principio de seguridad indivisible reflejada en documentas de la UE y la OTAN, que significa que nadie puede garantizar su propia seguridad a costa de la seguridad de otro", dijo este jueves Lavrov en un encuentro con el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken.

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