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The Guardian en español

¿Por qué la extrema derecha de EEUU reivindica a Francisco Franco?

Entrevista de Francisco Franco con Adolf Hitler en Hendaya (Francia) el 23 de octubre de 1940.

Jason Wilson

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En los últimos meses, algunas personalidades de la extrema derecha estadounidense han vuelto a reivindicar al dictador español Francisco Franco. Lo han ensalzado como representante del autoritarismo religioso y han elogiado sus acciones durante y después de la guerra civil española (1936-1939), para presentarlo como un referente para luchar contra la izquierda en Estados Unidos. Los historiadores afirman que este fervor franquista se basa en relatos revisionistas de la Guerra Civil Española y de los 37 años de dictadura que siguieron, y también tiene sus vínculos en la histórica animadversión hacia la democracia por parte de la derecha estadounidense.

Lo cierto es que este fervor ha vuelto a resurgir en un momento en el que el temor al autoritarismo y al nacionalismo cristiano en Estados Unidos va en aumento, con la posibilidad de que el expresidente Donald Trump se convierta en el candidato a las elecciones presidenciales de noviembre de 2024 y que pueda utilizar un segundo mandato para erosionar o desmantelar la democracia estadounidense.

Franco encabezó el golpe contra la Segunda República Española en 1936, y ganó la Guerra Civil en 1939 con el apoyo de la Italia fascista y la Alemania nazi. Unos 500.000 españoles murieron como consecuencia de la guerra, 150.000 opositores fueron ejecutados durante o después del conflicto y medio millón fueron recluidos en campos de concentración en 1940.

En octubre, Josh Abbotoy, un columnista habitual en medios conservadores y cristianos, se preguntaba en un artículo en el medio conservador religioso First Things: ¿Es inevitable un Franco protestante?. El artículo era una nueva versión de un post que había publicado en mayo en X (antes Twitter), en el que el jurista había afirmado, más categóricamente, que “Estados Unidos va a necesitar un Franco protestante”.

Abbotoy ha sido uno de los 15 participantes en la última edición del Lincoln Fellowship, un programa de una institución de extrema derecha, el Claremont Institute, que durante dos semanas de agosto reúne a líderes de opinión conservadores para hablar sobre la historia y valores de Estados Unidos. Abbotoy es el director ejecutivo de American Reformer, un sitio web cristiano de extrema derecha. El artículo suscitó algunas críticas de otros miembros de la derecha: James M Patterson, profesor de Ciencias Política en la Ave Maria University, en Florida, escribió que “no hay nada en la España de los años 30 que pueda ilustrar a los estadounidenses sobre su orden constitucional”.

Pero en otros medios, y más concretamente en X, una red social cada vez más utilizada por la extrema derecha, el artículo fue aplaudido en círculos ultras que hace tiempo que se identifican con la figura del dictador . Entre los admiradores incondicionales de Franco se incluyen influyentes cuentas de extrema derecha, como la de Mike Cernovich. El autor del libro MAGA Mindset: Making YOU and America Great Again (Mentalidad MAGA: Cómo conseguir que TÚ y Estados Unidos volváis a ser grandes) y teórico de la conspiración lleva publicando elogios a Franco entre sus 1,1 millones de seguidores desde 2022. A raíz del artículo de Abbotoy, Charles Haywood, el expropietario de una compañía de productos para el cabello que afirma que Estados Unidos se dirige “inevitablemente hacia una dictadura” y que se postula como “señor de la guerra”, aprovechó la oportunidad para promocionar un artículo publicado en 2019, que se titulaba precisamente Sobre Franco y en el que elogiaba al dictador y lo presentaba como un modelo a seguir por los conservadores contemporáneos: “La persona adecuada en el momento adecuado puede tanto derrotar a la izquierda como ofrecer un futuro mejor ... Ofrecerá prosperidad a la humanidad, en lugar de la destrucción y la depravación, el legado de la izquierda”.

El socio de Abbotoy, Nate Fischer, una de cuyas empresas, según reveló The Guardian, es proveedora de munición para agencias gubernamentales, preguntó si los críticos de Franco “tendrían el juicio y la fortaleza para hacer lo que fuera necesario para detener a los comunistas”.

Constantemente, estas voces de extrema derecha hacen una comparación directa entre la España de los años 30 y los Estados Unidos de hoy en día –afirmando que ambos presentan una izquierda totalitaria y violenta que está dispuesta a anular las elecciones– y esperan un líder autoritario que resuelva la crisis.

Alimentar “la falsa narrativa franquista”

Se trata de una comparación sin sentido. Sebastiaan Faber, profesor de Estudios Hispánicos en el Oberlin College y presidente del Archivo de la Brigada Abraham Lincoln, que preserva el legado de los voluntarios estadounidenses que lucharon en el bando republicano contra Franco en la guerra civil española. En una conversación telefónica con The Guardian, explicó que estos y otros ejemplos recientes de reflexiones de la extrema derecha sobre Franco no hacen sino alimentar una falsa “narrativa franquista, que es que con la llegada de la república, España entró en el camino de la autodestrucción”. En su opinión, no existe ninguna base para comparar a los Estados Unidos de hoy en día con la España republicana. “Cuando estalló la guerra civil, la democracia española tenía menos de cinco años”, dijo. Otros expertos están de acuerdo con esta afirmación. En una conversación aparte, Mark Bray, historiador de España y del antifascismo en la Universidad de Rutgers, dijo: “Últimamente ha habido mucha agitación política en Estados Unidos, pero los Estados Unidos de hoy y la España de los años treinta del siglo pasado están en extremos opuestos del espectro en términos de estabilidad gubernamental, por no hablar de cultura política. Estados Unidos ha vivido episodios de violencia política, pero no a la escala de la que vivió España: la violencia política era mucho más aceptable para la izquierda y la derecha en los años 30”. Otros han señalado que esta oleada no es más que el último capítulo de los esfuerzos de la derecha estadounidense por revalorizar a Franco, que comenzaron antes de que terminara la Guerra Civil Española.

En mayo, David Austin Walsh, investigador postdoctoral asociado del Programa de Yale para el Estudio del Antisemitismo, publicó un artículo en el que respondía en parte al tuit inicial de Abbotoy y en el que observaba que “la admiración por el generalísimo no es nueva en la derecha estadounidense. En los años cincuenta y sesenta, William F. Buckley, el influyente periodista conservador y fundador de National Review, ”era más o menos abiertamente franquista“. El actual repunte del interés de la derecha por Franco, sin embargo, puede deberse también a la influencia de un historiador que participa activamente en los esfuerzos por revalorizar a Franco y que es citado como autoridad por otros que hacen lo mismo. Stanley Payne, historiador revisionista del fascismo español en la Universidad de Wisconsin Madison hasta su jubilación en 2004, ha escrito una serie de artículos en medios de derechas como First Things que invitan a los lectores a comparar a Estados Unidos con la España de los años treinta. Repite y refuerza el argumento de que el franquismo nace como reacción a la violencia de la izquierda y ha promovido el trabajo de otros historiadores revisionistas como Pío Moa, a quien muchos historiadores profesionales tachan de ”pseudohistoriador“.

Los críticos de esta oleada de neofranquismo afirman que el verdadero objetivo de este revisionismo hacia una figura histórica de otro país es reforzar una hostilidad de un sector de Estados Unidos hacia la democracia de su propio país.

Para Bray, ofrecen los mismos “argumentos de la derecha contra la 'democracia pura' que han existido durante cientos de años: si das a la población demasiado poder y autonomía, se producirá el caos y la anarquía, y un hombre fuerte tendrá que intervenir y limitarlo o suprimirlo por completo”. Para Faber, parte de la derecha estadounidense está atrapada por “el sueño del orden, donde el orden social es más importante que la democracia, y la democracia es una amenaza para el orden social”.

Traducción de Emma Reverter

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