ENTREVISTA

Yuri Felshtinsky, historiador experto en los servicios secretos rusos: “Los espías del FSB dirigen Rusia, no Putin”

Yuri Felshtinsky, autor de 'Ucrania: la primera batalla de la tercera guerra mundial'

El historiador ruso-estadounidense Yuri Felshtinsky (Moscú, 1956) lleva años estudiando Rusia y sus servicios de inteligencia. En 2002, publicó junto a Alexander Litvinenko, exagente del servicio de inteligencia ruso FSB, y que murió en 2006 en Reino Unido tras ser envenenado con polonio, Rusia dinamitada: tramas secretas y terrorismo de Estado. En su libro, prohibido en Rusia, abordan la acumulación de poder del aparato de seguridad estatal y su supuesta participación en varios atentados. Felshtinsky acaba de publicar en castellano Ucrania: la primera batalla de la tercera guerra mundial (Deusto), escrito tras la anexión de Crimea y adaptado tras la invasión de Ucrania de este año. El historiador presentó este lunes el libro en la Fundación Rafael del Pino, en Madrid.

Carmen Claudín, experta en Rusia: "En esta escalada militar, a Putin prácticamente solo le queda lo nuclear"

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¿Por qué habla de la guerra en Ucrania como la primera batalla de la tercera guerra mundial?

Porque para Rusia esta guerra no es sobre Ucrania. Creo que esto es la primera etapa de un intento de reconstruir el imperio y Putin lleva años moviéndose en esta dirección. Pronunció su primer discurso de política exterior en esta línea en 2007, el llamado discurso de Múnich. Luego invadió Georgia en 2008 y tomó bajo control ruso algunas de las llamadas repúblicas autónomas dentro de Georgia. Invadió Crimea en 2014 y poco más tarde comenzó la guerra en el Donbás. 

La invasión de Crimea fue una especie de operación relámpago en la que solo murió una persona. Esto sucedió por dos razones: el ejército ruso ya estaba allí –la flota rusa en el Mar Negro tiene base en Crimea– y Ucrania no tenía ningún ejército. Cuando esto sucedió, Estados Unidos y algunos políticos europeos pidieron a Putin que les garantizase que esto era el final de sus ambiciones de política exterior y estudiarían la fórmula de aterrizar este deseo. Entonces el presidente ruso pronunció un gran discurso de política exterior afirmando que la desaparición de la Unión Soviética fue una tragedia personal y una catástrofe geopolítica y que estaba dispuesto a cambiar las fronteras establecidas en 1991. Desde ese momento supimos que esto no es solo sobre Crimea o el Donbás. Ni siquiera sobre Ucrania. Es como una guerra de civilizaciones y puede que estemos en la primera fase.

Todo el mundo en Europa entiende que no hay posibilidad de terminar esta guerra a través de negociaciones y conversaciones

Pero EEUU y Europa dejaron claro desde el principio que no estaban dispuestos a participar directamente en esta guerra.

La OTAN no tiene fuerzas terrestres capaces de luchar contra Rusia de la forma que están luchando los ucranianos y que estén dispuestas a morir. Más nos vale utilizar este ejército porque la idea de Putin es recuperar la influencia de la URSS sobre Europa del Este. Ya lo ha dicho más de una vez y deberíamos tomarlo en serio. En otras palabras: no tenemos más opción que luchar. No queremos esta guerra y los ucranianos tampoco, pero no tenemos otra opción porque Putin no está preparado para aceptar la derrota y no está dispuesto a cambiar las metas y objetivos de esta política exterior.

Creo que todo el mundo en Europa entiende que no hay posibilidad de terminar esta guerra a través de negociaciones. No creo que esto vaya a suceder. Y dado que Ucrania está luchando con bastante éxito, Europa mantiene una estrategia de apoyo para mantener esta guerra dentro de las fronteras de Ucrania con la esperanza de que Putin acepte la derrota, aunque sea implícitamente y pueda reivindicar públicamente una victoria.

Esta podría ser una buena estrategia desde un punto de vista europeo cínico porque tenemos una guerra en Europa en la que es Ucrania la que está pagando. El problema es que esto puede durar poco tiempo. Llegará a un punto en el que piense que la única forma de ganar esta y cualquier otra guerra sea el uso de armas nucleares. Cuanto más se alarga este conflicto, más escuchamos la idea del uso de armas nucleares. Tenemos que acabar con esta guerra lo suficientemente rápido como para que el Gobierno ruso no se acerque más a este punto.

¿Ve esa posibilidad?

Sí. Por eso desde el primer día argumento que la OTAN debería estar involucrada. Entonces esta guerra habría terminado en dos semanas y el Gobierno ruso no se acercaría a la idea del uso de armas nucleares. Hace un año, nadie hubiese hablado de armas nucleares tácticas. La única forma de parar esta guerra es en Ucrania y no lo conseguiremos si entregamos este país a los rusos. Ahí está el problema.

Es la primera vez en la historia que un aparato de seguridad de un Estado gobierna el país y por eso el problema es mucho más grande que Putin

Si algún día Putin acepta tácitamente la derrota en Ucrania ¿se acabará esa 'tercera guerra mundial'?

Si Putin acepta la derrota, todo el sistema construido por él se derrumbará, pero hay un elemento fundamental que son las armas nucleares. Si no fuera por eso, podríamos ayudar a Ucrania a luchar, dormir tranquilos y no preocuparnos por nada.

No creo que esta guerra acabe pronto, pero no creo que estemos en una guerra al estilo del conflicto en Afganistán que se prolongó 10 años y terminó con el colapso de la Unión Soviética. Putin aprendió esta lección y por eso todo se planeó como una operación relámpago. No había plan B y esta guerra no lleva a ninguna parte. Nadie sabe cómo será la derrota de la Federación Rusa. ¿Cómo se derrota un país de 140 millones de personas con armas nucleares? Es una pregunta complicada. Derrotar a una potencia nuclear es difícil y es terreno sin explorar.

Si Putin fuera un simple dictador como Lukashenko, entonces podríamos esperar que alguien lo matara tarde o temprano, que el ejército planeara un golpe de Estado o que las fuerzas del FSB acabaran con él. Pero el problema es que es el FSB el que dirige Rusia y no Putin como dictador, por lo que hay que lidiar con todo el sistema y para ello Rusia tiene que ser derrotada. La única posibilidad que veo es que Rusia sea derrotada de manera contundente en Ucrania.

Como experto en los servicios secretos, ¿toda la comunidad de inteligencia en Rusia apoya a Putin?

La respuesta corta es que sí. El problema es que el FSB, antigua KGB, es una estructura de seguridad estatal que fue creada en diciembre de 1917 cuyo objetivo siempre ha sido tomar el control de la URSS y, desde 1991, de Rusia. Han estado luchando por este poder durante más de 100 años. Es la institución política más antigua de Rusia, la única que sobrevivió al colapso de la Unión Soviética y durante años ha estado luchando por tener el poder sin control en Rusia para empezar a cumplir con sus objetivos de política exterior. Desde su punto de vista, en el pasado no tuvieron éxito en esta misión por el control político del Partido Comunista y ahora gobiernan Rusia sin ningún control político. Es la primera vez en la historia que un aparato de seguridad de un Estado gobierna el país y por eso el problema es mucho más grande que Putin. A menos que la Federación Rusa sea derrotada, la institución nunca caerá.

¿Cree que Ucrania es capaz de expulsar a las fuerzas rusas?

Sí, pero bajo dos condiciones que actualmente no se dan. La ayuda de Occidente es muy importante y, sin ella, Ucrania probablemente ya habría sido tomada por los rusos. Sin embargo, los ucranianos no están recibiendo todo lo que necesitan ni el tipo de armas que necesitan. Reciben armamento para detener el avance ruso, pero no están recibiendo armas ofensivas como parte de una decisión política y militar.

A los ucranianos se les están entregando todas estas armas con la condición de que no disparen hacia el territorio ruso y hacia Bielorrusia, pero Moscú ataca desde su territorio. Hasta que esto cambie, los ucranianos no tienen la opción de expulsar a los rusos.

Cuando los rusos no pudieron tomar Kiev y Zelenski no se rindió fue cuando realmente Rusia perdió esta guerra

¿Cuál es el papel de China en esa tercera guerra mundial de la que habla?

La gente a la que le gustaría rendir y entregar Ucrania a Rusia está utilizando la carta de China. Gente como Trump que piensa que no hay que preocuparse por Ucrania o Rusia porque el enemigo principal es China. China no está interesada en una guerra en Europa, no creo que considere la posibilidad de convertirse en un aliado de Rusia en el conflicto y no creo que sea amiga de Rusia.

China aprendió las lecciones de la Segunda Guerra Mundial. Alemania y Japón trataron de dominar el mundo a través de la intervención militar y fracasaron. Años después, sin embargo, se convirtieron en potencias mundiales a través de la influencia económica. Esta es la lección que aprendió China con bastante éxito y que no aprendió Rusia.

Se pueden decir muchas cosas malas de China: el espionaje, la falta de democracia, represión… pero esperaron 100 años antes de tomar el control de Hong Kong y probablemente intenten hacer lo mismo con Taiwán. No creo que lo intenten de forma militar. Ahí está la diferencia entre el enfoque ruso y el enfoque chino. En este momento, el mayor y único peligro para la paz en Europa y en el mundo es Rusia y Putin, no China.

¿Ha cambiado alguna de sus conclusiones desde que escribió el libro en 2014 hasta la invasión de febrero de este año?

El principal cambio se ha producido con la capacidad del ejército ucraniano para derrotar a Rusia porque la conclusión del libro de 2014 era que la invasión de Ucrania llevaría muy rápidamente a la confrontación abierta entre Rusia y la OTAN. Sin embargo, hasta ahora esto no está sucediendo como una confrontación abierta, lo que lleva tanto a Rusia como a la OTAN a declarar esta guerra como un conflicto local.

En el libro, escrito en 2014 después de la anexión de Crimea, decía que era obvio que Putin iba a llevar a cabo otro intento para tomar Ucrania y quizá Europa del Este. Deberíamos observar con detalle lo que está pasando en Bielorrusia. Tras las protestas de 2020, Rusia acudió al rescate de Lukashenko y, en la práctica, se hizo con el control del país. Durante la invasión del 22 de febrero las tropas entraron desde Bielorrusia a Kiev porque la única forma de ganar rápido esta guerra era tomar la capital.

Cuando los rusos no pudieron tomar Kiev y Zelenski no se rindió fue cuando realmente Rusia perdió esta guerra. Entonces Occidente comenzó a ayudar a Ucrania y los ucranianos comenzaron a luchar en un conflicto que llevaban ocho años preparando. Cuando Hitler atacó Polonia en la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania, pero no ayudaron a Polonia porque cayó rápidamente. Eso es lo que Putin estaba planeando hacer con Ucrania. Desafortunadamente, Rusia es un país inmenso con mucha capacidad de movilización y, además no le importa cuántas personas mueran. Eso pone a Ucrania en una situación muy difícil.

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