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Incendios en La Rioja: Ecologistas cuestionan “que se permita el uso de maquinaria agrícola aunque el riesgo sea muy extremo”

Incendios en La Rioja

Europa Press

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Esta ha sido una semana fatídica en La Rioja en lo relativo a incendios forestales porque el pasado martes se originaron en la región hasta siete fuegos. En estos momentos, todos están controlados o extinguidos y es el momento de hacer balane de lo ocurrido y buscar las causas. Ecologistas en Acción La Rioja lo tiene claro: algo falla en el sistema de prevención de los incendios“. Y califican de ”nefasto“ el pasado día 12 de agosto.

“Se produjeron unos ocho incendios, el más grave fue el del barranco del Rigüelo en Mansilla de la Sierra, donde se quemaron unas 40-50 hectáreas, pero pudieron ser muchas más en una zona muy forestal, el resto fueron o bien en zona de montaña: Munilla, Collado Grande en Viniegra de Abajo, o bien en zonas del valle como Gimileo, Fonzaleche (agrícola), Treviana o Calahorra-Rincón de Soto (agrícola). Afortunadamente todos ellos o fueron apagados o se encuentran controlados” recuendan desde la entidad ecologista.

Por lo que aseguran que el sistema de extinción de incendios “funciona”, por lo menos “a este nivel de pequeños incendios, teniendo unos grandes profesionales a su cargo, y un sistema operativo con medios y personal bien engrasado”. El fuego “se controla en sus primeros estadios. Sin embargo el que se den al mismo tiempo tantos incendios también nos informa de que algo falla en el sistema de prevención de los incendios”, ha añadido el colectivo ecologista. Y es que añaden que “a las más generales ligadas al cambio climático con las consecuentes olas de calor y al gran crecimiento vegetal fruto de una primavera muy lluviosa, la normativa de prevención de incendios forestales también tiene que ver”.

Y en este sentido recurdan que la resolución de la consejera de Agricultura, Noemí Manzanos, 779/2024, de 18 de junio, por la que “se establecen limitaciones para la realización de determinadas actividades en base al riesgo de incendio forestal y que relajó los índices de riesgo de incendio y las medidas de protección existentes hasta entonces”.

Primero, recuerdan que se “invento un índice: el IPOGIF (Índice Potencial de Gran Incendio Forestal) que intentaba adaptar a la realidad territorial de La Rioja el índice utilizado anteriormente de la AEMET, pero que lamentablemente en la práctica califica el riesgo de incendio muy por debajo al proporcionado por la AEMET y también a las condiciones observables de altas temperaturas, sequedad y viento”. Por ejemplo, el 12 de agosto el riesgo en la montaña riojana más forestal era “alto” o “muy alto” según IPOGIFT, cuando AEMET lo identificaba como “extremo”. “Algo de razón tendría la Agencia Estatal en valorar de esta forma el riesgo cuando hubo bastantes incendios ese día. Esto se repite casi siempre y es muy fácil de comprobar acudiendo a las previsiones que hace el Gobierno de La Rioja en su página web y a las de AEMET”, apuntan.

Pero no solo es la aplicación de un nuevo índice de riesgo lo que preocupa a la entidad ecologista. “En la misma Resolución 779/2024 de limitación de actividades por riesgo de incendio forestal se bajan las exigencias y se realiza una regulación claramente sesgada a favorecer determinado tipo de actividades, incluidas aquellas donde se utilice maquinaria agrícola en La Rioja, aunque el riesgo sea muy extremo”. Así, la mayor parte de las actividades que “no sean del sector primario están prohibidas con riesgo extremo o superior en zonas de peligro, excepto el uso de cosechadoras, empacadoras, y otras máquinas capaces de producir chispas, eso si bajo unas condiciones especiales”.

El uso de cosechadoras “está permitido siempre, no se prohíbe, ya sea el riesgo de incendio muy alto o extremo, dentro o fuera de zonas de peligro. Lo mismo ocurre si se utiliza maquinaria forestal que no sean desbrozadoras o cuando se empleen ahumadores en apicultura”. “¿No deberían estar todas estas actividades prohibidas si el riesgo es extremo y se encuentran dentro de una zona de peligro”. Ecologistas en Acción lo tiene claro: sí. Porque consdieran que “con estas medidas que reducen la valoración del riesgo en pro del desarrollo de determinadas actividades económicas, se favorece la posibilidad de iniciar conatos de incendio lo que representa un grave peligro al poder transformarse algunos de ellos en incendios mayores”, han destacado.

"No hay indicios de que los incendios se deban a trabajos agrícolas"

Por su parte el sindicato agrario ARAG-ASAJA ha lamentado las declaraciones del colectivo ecologista porque dicen “relacionan los incendios registrados esta semana en La Rioja con la labor que los agricultores tienen que realizar en esta época del año”. Y por eso afirman con rotundidad que “no hay un solo indicio de que los incendios originados esta semana en La Rioja se deban a trabajos agrícolas”. Y añaden que “nuevamente, han sido los agricultores los primeros en colaborar con las autoridades y el dispositivo y presentarse con sus medios para extinguir estos incendios”.

Para ARAG-ASAJA, “es la falta de aprovechamiento de los recursos de biomasa, lo que convierte a las masas forestales en un auténtico polvorín. El abandono de los pueblos no hace sino agravar esta situación. No intervenir en los bosques, como defienden las asociaciones ecologistas provoca que en caso de incendio sea muy complicado o imposible su extinción, como señalan los expertos”.

Por otro lado, la organización desea criticar que “la presión existente sobre la ganadería extensiva y el abandono de esta actividad hace que los bosques y zonas de pasto se cierren y por tanto sean mucho más vulnerables ante un incendio”. En este sentido, políticas “como ir en contra de la gestión racional de la población del lobo ha provocado el abandono de muchas explotaciones ganaderas en la Sierra Riojana, con lo que el desbroce más natural, económico y sostenible de nuestros bosques desaparece, poniendo en grave riesgo la sostenibilidad de estos ecosistemas”.

Por último, ARAG-ASAJA desea poner en valor “el papel de los agricultores y ganaderos, puesto que es vital para prevenir los incendios, pero también para colaborar en su extinción”. Recuerda la organización que desde la puesta en marcha en verano de 2023 de la rede de alertas Agro-Forestales de La Rioja, los agricultores “reciben directamente en sus teléfonos móviles la situación real y de su municipio, respecto a temperaturas y velocidad del viento, y no realizan tareas con maquinaria cuando estas superan los niveles de riesgo”.

Por todo ello lamentan el discursos como el de Ecologistas en Acción proque dicen que “a lo único que inducen es a incluir al agricultor y ganadero como especies en peligro de extinción”.

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