Obligar a la mujer a llevar tacones en el trabajo, además de denigrarla, supone un daño para su salud
Un informe redactado por la Cámara de los Comunes del Reino Unido sobre el código de vestimenta en el ámbito laboral, determina que las empleadas que tienen que utilizar tacones durante periodos de tiempo prolongados están “dañando su salud y su bienestar a corto y largo plazo”.
La polémica se inició el pasado año cuando la británica Nicola Thorp lanzó una petición a través de Internet tras ser despedida de la oficina en la que trabajaba en Londres por negarse a llevar tacones altos.
El caso obligó incluso a las instituciones abordar el asunto. Pronto se evidenció que no era un caso aislado. Se abordaron casos en los que se obligaba a las mujeres a maquillarse constantemente, a llevar ropa sugerente o incluso a teñirse el pelo de rubio.
El informe final señala que las mujeres consideran estos códigos “humillantes y degradantes” y que, la insistencia de algunos jefes, les lleva incluso a verse convertidas en objetos sexuales. Deja claro además que no se puede equiparar la obligación de llevar tacones con la de los hombres de llevar traje y corbata porque los primeros “dañan la salud y el bienestar” de las mujeres.
Prueba evidente de ello es la imagen que se hizo viral hace unos meses cuando una camarera canadiense publicó en Facebook una fotografía que mostraba cómo quedaban sus pies después de una jornada de trabajo obligada a calzar tacones.
Además de las consecuencias físicas, las mujeres que aportaron sus experiencias al comité de estudio consideran que los códigos de vestimenta buscan en todo momento una imagen elegante del hombre y totalmente sexualizada de la mujer.
0