Las jubilaciones acechan la Atención Primaria: de 17 a 8 médicos en apenas tres años en un centro de salud de Madrid

Médicos de familia en el centro de salud de Pacífico.

Paqui tiene 63 años y trabaja en el centro de salud de Pacífico, junto al parque del Retiro, en el corazón de Madrid. En menos de tres años colgará su bata y firmará una merecida jubilación tras más de tres décadas dedicada a la medicina familiar. Echa la vista atrás y lamenta el deterioro “lento y sin pausa” que se ha ido pergeñando en la sanidad pública de la Comunidad de Madrid donde, mientras ella iba desarrollando su carrera, se sucedían los gobiernos del Partido Popular. Paqui no es la única de este centro de salud que dejará la medicina activa en pocos años. Junto a ella, un goteo de jubilaciones dejarán en apenas tres años a este ambulatorio del centro de la capital con menos de la mitad de sus médicos. De los 17 con los que cuenta actualmente, solo quedarán ocho.

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“Es una pena ver cómo están dejando morir a la Atención Primaria”, lamenta en conversación con elDiario.es, justo cuando acaba de terminar una de las ya habituales protestas de los médicos y pediatras en huelga para reclamar más inversión. Paqui no va sola, la acompañan otras cinco médicas de familia de su mismo centro de salud que desde hace dos semanas secundan los paros ante la sobrecarga asistencial, las agendas infinitas y la falta de un plan que garantice el relevo generacional en la Atención Primaria. Todas ellas, con circunstancias y afinidades políticas diversas, destacan alarmadas la situación “delicada” en la que se encuentra la medicina familiar y pediátrica en Madrid. “Se la están cargando, no hay un mínimo interés en un tema que acaba siendo de salud pública”.

Paqui, Ana, Patricia, Marisol, Magdalena y María llevan años trabajando con agendas interminables. Reconocen, no obstante, que su centro de salud está en mejores condiciones que otros de la periferia a pesar de que tienen asignados a 2.000 pacientes por médico, cuando lo recomendable por el Ministerio de Sanidad son 1.500 para una atención adecuada. “Hay sobrecarga, aunque no es comparable con otros centros porque estamos en una zona, digamos, noble”, señalan. Donde se sitúa este centro de salud, la renta per cápita supera los 70.000 euros al año, por lo que los seguros privados están a la orden del día. Se quejan, sin embargo, de que en muchas ocasiones se han convertido en meras “prescriptoras” de recetas para los pacientes que tocan su puerta tras acudir al médico privado.

“Es triste decirlo, pero nuestro centro de salud no está tan mal a pesar de que vemos a entre 40 y 50 pacientes al día”, comenta Ana, de 59 años, también médica de familia en el centro de salud de Pacífico y que se jubilará en pocos años. “Estamos en una zona de Madrid donde la gente tiene mucho seguro privado, y eso hace que la sobrecarga baje algo respecto a otras zonas”, explica. Aunque advierte: “También es una zona muy envejecida y lo que ya está pasando es que cuando los pacientes cumplen ciertos años acaban volviendo al sistema público porque los seguros ya no les quieren o acaban siendo muy caros”. “Al final te encuentras que vuelven ya con muchas patologías que son complejas de tratar y eso acaba siendo otro problema”, avisa.

Tres de estas seis médicas en huelga desde el pasado 21 de noviembre, se jubilarán en los próximos meses. Una problemática que acecha de manera globalizada a toda la región. Desde el sindicato médico Amyts llevan meses alertando de un “déficit estructural” de 600 médicos y 150 pediatras en la Atención Primaria madrileña que se suma a una previsión de jubilación de 1.250 facultativos en los próximos cinco años. Es cerca del 30% del total y supondrá un problema importante del que la Consejería de Sanidad es consciente, pero al que de momento no pone solución más allá de afirmar que “no hay médicos”. En el caso de este centro de salud, el porcentaje de jubilaciones en menos de tres años supera el 50% de la plantilla.

El propio consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, alertaba hace apenas dos meses de esta problemática. “En Madrid, en los próximos 10 años, se prevé una pérdida de más de 6.000 facultativos por jubilación de los 17.000 existentes. Eso significa que el 35% de nuestra plantilla se jubilará”, detalló Escudero. “Hay que actuar ya. Es un problema grave. Un problema de Estado”, dijo.

La realidad ahora con la Atención Primaria en huelga es que el Gobierno regional no contempla ampliar el presupuesto. “No hay ningún plan desde la consejería para cubrir esas bajas”, lamenta Paqui, que asegura que su lucha no es solo como médica, lo es también como paciente, y como madre y abuela de dos niñas. “Si no ofreces condiciones atractivas, y no me refiero solo a los salarios, nadie va a querer ejercer la medicina familiar imprescindible en el sistema público de salud”, añade. “Hace años yo misma estuve a punto de hacer las maletas. En Irlanda ofrecían salarios de de 11.000 euros con casa incluida y si no me fui fue porque yo ya tenía aquí un arraigo, una familia, pero ¿por qué van a quedarse los jóvenes a los que no les ata nada de eso?”.

Las más jóvenes del grupo también son pesimistas. Patricia ha encadenado contratos basura durante años. Contratos de días o que “empezaban el lunes y terminaban el viernes” para no pagarle los fines de semana. “Me encontré que después de llevar años trabajando solo había cotizado dos años”. Todas piensan seguir con los paros y creen que la estrategia del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso pasa por desgastarlas.

La última reunión entre el comité de huelga de los médicos de familia y pediatras y la Comunidad de Madrid terminaba este viernes sin acuerdo. Las negociaciones se encuentran encalladas por la cerrazón del Gobierno regional a ampliar el presupuesto para la Atención Primaria. El comité de huelga se niega a firmar un acuerdo que no esté acompañado de una partida económica. En la memoria de muchos sanitarios están todas las promesas incumplidas por parte del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

En esta ocasión, piden garantías de que el plan va a cumplirse. Eso solo pasa, defienden, por ampliar la partida presupuestaria en las cuentas de 2023 que aún tienen que aprobarse. La presidenta de la Comunidad de Madrid propone acabar con los contratos basura, pero cierra la puerta a ampliar la inversión para contratar más médicos pese al déficit estructural que ya hay y las jubilaciones que se esperan en los próximos años. En las últimas cuentas presentadas por el Gobierno regional, la Atención Primaria se queda de nuevo con el 10% de la inversión sanitaria, muy por detrás del resto de comunidades autónomas y muy lejos de lo que pide la Organización Mundial de la Salud que recomienda que sea el 25%. 

Los Ministerios de Sanidad y Seguridad Social ya tratan de buscar soluciones a un problema que no se circunscribe solo a Madrid. Ambas carteras anunciaron el pasado jueves un “proyecto piloto” con una duración de tres años para paliar la falta de médicos en el sistema sanitario español, que sacude especialmente a la Atención Primaria. El plan pasa por permitir la jubilación activa a los médicos de familia y pediatras, para que puedan seguir trabajando más allá de la edad legal de jubilación mientras cobran un 75% de su pensión.

Los trabajadores del sector público no tienen acceso a la jubilación activa. Esto es, a seguir trabajando mientras cobran una parte de la pensión, que actualmente es del 50% para quienes sí pueden hacerlo. Para evitar que se vayan, el ministro José Luis Escrivá anunciaba que se abrirá esta opción a los médicos y, además, se hace en un régimen mejorado de la pensión, que podrá llegar al 75% de la misma. Soluciones para un problema que está a la vuelta de la esquina. “Desde el Gobierno de Ayuso, han optado por el inmovilismo ante esta circunstancia”, advierten desde los sindicatos.

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