La demolición avanza en el edificio del Baobab pese a la paralización judicial: la promotora del hotel sigue adelante
“Iremos contra la empresa por daños al patrimonio y desacato al TSJM”. Con estas palabras el concejal del PSOE Antonio Giraldo denunciaba este miércoles que la empresa promotora del hotel cápsula de la calle Cabestreros está incumpliendo la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que hace una semana paralizaba los trabajos por el posible valor histórico de los inmuebles situados en sus números 1 y 3 de la calle.
“Se está incumpliendo el auto del TSJM. Como podéis ver, la demolición de los edificios en Cabestreros continúa y ya han agujereado la fachada”, avisaba Giraldo, que colgaba en redes sociales un vídeo de la retirada de escombros en la demolición. “Borja Carabante dice que comunicó la suspensión a la empresa, pero siguen. La policía no actúa. Es increíble”, añade antes de advertir que “habrá consecuencias penales”.
El edil socialista también ha puesto en duda la actuación del consistorio en este caso al no paralizar una demolición que ya detuvo la justicia: “Valoraremos si el Ayuntamiento o la policía municipal no están ejerciendo sus funciones. La demolición ha sido suspendida por el TSJM desde el miércoles 10 de junio. Esto es una vergüenza”, escribe en Bluesky.
La semana pasada, un auto del TSJM detuvo la obra después de la petición del PSOE y de la asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio, que pidieron revistar una decisión de la Comunidad de Madrid de descartar la protección del conjunto, pese a que había anunciado inicialmente que le otorgaría una protección ambiental.
En el edificio se encontraba un popular restaurante senegalés, el Baobab, que cerró poco antes de que se conociera este proyecto hotelero, en el año 2020. La promotora tramitó a partir de entonces una iniciativa para echar abajo dos inmuebles y levantar encima un hostel con 260 camas e inició la demolición a principios de año, pero una denuncia del PSOE y de varias asociaciones al comenzar el derribo, justo después de las pasadas navidades, frenó los trabajos.
En ese momento, el Ayuntamiento de Madrid elevó la consulta a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid solicitando instrucciones sobre la licencia en vigor y se paralizaron las obras. Entonces el Gobierno regional aseguró que pediría la protección ambiental del edificio, lo que parecía frenar el proyecto hotelero, algo que finalmente no se produjo. La resolución de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid apuntaba a que los dos edificios se habían visto fuertemente alterados desde su origen, con modificaciones significativas, y que el estudio arqueológico, histórico y arqueométrico concluye que estas edificaciones no son las que aparecen en las planimetrías del siglo XVII y XVIII, sino que tienen su origen “a mediados del siglo XIX”.
El edil Antonio Giraldo avisó en su momento que los posibles valores patrimoniales del edificio y al conocer la resolución de la Consejería de Cultura calificaba de “noticia nefasta para el patrimonio madrileño” la falta de protección del inmueble. No obstante, ya entonces advertía de la existencia de “datos contradictorios en la resolución final” de la Comunidad de Madrid, “y fechas que no concuerdan con elementos arquitectónicos presentes en ambas edificaciones”. La semana pasada, el TSJM frenaba los trabajos, pero la demolición ha seguido adelante esta semana.
0