Centro sólo ha entregado el 10% de las Tarjeta Familias aprobadas por los servicios sociales del distrito

El concejal de Centro, José Fernández, charla con la vicealcaldesa Villacís (de espaldas) junto al delegado de Familias y Bienestar Social, José Aniorte, en el centro de servicios sociales Maravillas

Desde que en el mes de septiembre de 2020 se pusiera en marcha la llamada Tarjeta Familias del Ayuntamiento de Madrid, una ayuda directa en forma de monedero electrónico recargable, concedida mensualmente a personas necesitadas, han sido muy pocas las que se han entregado. Tanto es así que en algo más de 6 meses en todo el distrito Centro sólo hay 23 unidades familiares que se benefician de ella.

Lo farragoso de su tramitación es el principal hándicap que impide que esta herramienta resulte eficaz para aproximarse al objetivo con el que se creó: tratar de paliar la crisis social provocada por una pandemia que ha desbaratado la economía de muchos hogares madrileños y que ha precarizado aún más la situación de quienes ya eran incapaces de llegar a fin de mes por sus propios medios antes de que la Covid-19 hiciera acto de presencia en nuestras vidas.

El camino hacia la aprobación de cada tarjeta crea un cuello de botella en el que se atoran las ayudas de muchos de quienes ya han sido calificados por los trabajadores sociales de sus respectivos distritos y tienen el visto bueno de estos profesionales para recibirlas.

En la actualidad, en Centro, son alrededor de 200 los hogares que cuentan con esa aprobación, según ha podido saber Somos Malasaña, y que, sin embargo, no están recibiendo aún dicha ayuda, que sólo alcanza a un 10% de los solicitantes que hasta ahora se han evaluado en el distrito y que cumplen con los requisitos necesarios para poder disfrutar de ella. La administración se manifiesta incapaz de cumplir con lo que sus propios trabajadores indican que debe hacer.

La Tarjeta Familias se presentó con un presupuesto de partida de 27 millones de euros y con la estimación de que ayudaría a 27.000 unidades familiares en los 21 distritos de la ciudad hasta este pasado mes de marzo, un cálculo muy alejado de lo que está siendo la realidad.

La medida, ampliada ahora hasta junio, se había incluido en los Acuerdos de la Villa, el documento consensuado con 352 medidas para reactivar la ciudad después de la crisis sanitaria.

Pero si difícil es lograr una Tarjeta Familias el hacerlo tampoco garantiza que el beneficiario vaya a poder disfrutar del dinero que le correspondería. Para dar consistencia a esta afirmación exponemos el caso de Germán, nombre ficticio de un vecino de Chamberí que, si bien fue una de las menos de 10 personas -dato este extraoficial- que consiguieron una Tarjeta en ese distrito, sólo ha podido hacer uso de los 150€ que le correspondían un solo mes.

Su queja, en relación al retraso en la adjudicación y, luego, a la no recarga de saldo de la tarjeta que le concedieron, la remitió a esta redacción y cuenta con el aval de la asociación de vecinos El Organillo que, a su vez, la envió en su día a la Junta Municipal de Chamberí.

Aunque, como decimos, Germán fue adjudicatario de la tarjeta, según decreto firmado por el concejal presidente de Chamberí, Javier Ramírez, con fecha 11 de noviembre de 2020, no dispuso de la misma hasta el 28 de diciembre de ese año, cuando le dieron 3 días de plazo para que gastara los 150 euros que le correspondían. 

Su tarjeta, con vigencia hasta marzo, debió ser recargada de nuevo en enero, algo que no sucedió. De los 6 meses que se le reconoció sólo logró cobrarla en uno. 

El relato que él mismo realiza de todos los trámites que ha tenido que hacer para tratar de conseguir una ayuda alimenticia, que necesitó a raíz de perder su trabajo como consecuencia directa de la Covid-19, resulta agotador. Finalmente, hace unos días a Germán le han reconocido una nueva ayuda de tres meses, entre marzo y junio, pero dados los precedentes y que ya viene con retraso, no sabe si la llegará a disfrutar.

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