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Cómo reducir el consumo de combustible: claves para ahorrar al volante

Con una conducción eficiente se puede ahorrar mucho combustible

Àlex Gonzàlez

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Con la subida del precio de la gasolina, que ha subido un 12% desde el inicio de los ataques a Irán, reducir el consumo de combustible se ha convertido en una prioridad para muchos conductores. Sin embargo, más allá del tipo de vehículo, existen una serie de factores clave que influyen directamente en el gasto y que dependen, en gran medida, del propio conductor y de su manera de conducir.

Consejos útiles para reducir el consumo

Uno de los aspectos más importantes es el mantenimiento del vehículo. Realizar una revisión anual en el taller, especialmente en coches más antiguos, permite asegurar que todos los sistemas funcionan correctamente. Un motor bien ajustado, filtros limpios y un buen estado general del vehículo ayudan a optimizar el consumo y evitar gastos innecesarios.

Otro punto fundamental es la presión de los neumáticos. Circular con una presión inferior a la recomendada no solo compromete la seguridad, sino que también incrementa el consumo. Según el Real Automóvil Club de España (RACE), “conducir usando neumáticos con una presión de 0,5 bares inferior a la recomendada por el fabricante hace que el consumo aumente en un 2% en áreas urbanas y un 4 % en las interurbanas”. Además, llevar una presión incorrecta también acelera el desgaste de las ruedas.

El estilo de conducción es, probablemente, el factor más determinante. Se estima que entre el 30% y el 50% del consumo depende directamente de cómo se conduce, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). Mantener una velocidad constante, evitar acelerones y frenazos innecesarios y respetar la distancia de seguridad son algunas de las medidas que permiten reducir el gasto de combustible de forma significativa.

En este sentido, el uso de marchas largas es una técnica clave. Los motores actuales están diseñados para funcionar de manera eficiente a bajas revoluciones, por lo que circular en marchas largas siempre que sea posible ayuda a disminuir el consumo. En condiciones normales, antes de alcanzar los 50 km/h ya se debería de meter la cuarta o quinta marcha, tal y como explican desde la DGT.

La anticipación también juega un papel fundamental. Levantar el pie del acelerador al detectar un obstáculo o un vehículo más lento permite aprovechar la inercia del coche y evitar frenadas bruscas. Esta forma de conducción no solo reduce el consumo, sino que también disminuye el desgaste de frenos o neumáticos.

Otros factores externos también influyen. El uso del aire acondicionado, por ejemplo, puede aumentar el consumo entre un 10% y un 20%, por lo que conviene utilizarlo solo cuando sea necesario. Por otro lado, circular con las ventanillas bajadas en carretera perjudica la aerodinámica del vehículo, lo que incrementa el gasto de combustible.

El peso del vehículo es otro elemento a tener en cuenta. Llevar carga innecesaria en el maletero o utilizar sistemas poco aerodinámicos en el techo, como bacas mal organizadas, también puede aumentar el consumo. Optar por soluciones más eficientes, como cofres cerrados y bien diseñados, ayuda a minimizar este impacto.

Por último, la planificación del viaje puede marcar la diferencia tal y como indica la DGT. Consultar el estado del tráfico antes de salir y evitar zonas congestionadas permite reducir el tiempo en carretera y, con ello, el consumo. En este sentido, herramientas como los navegadores o los servicios de información en tiempo real de la DGT facilitan la elección de rutas más eficientes.

Aplicar estos hábitos no solo permite ahorrar combustible, sino también prolongar la vida útil del vehículo y reducir las emisiones contaminantes, contribuyendo así a una conducción más eficiente y sostenible.

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