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Feliz Año de la Cabra

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El 19 de febrero tiene lugar uno de los acontecimientos más importantes para la población china, y es que darán la bienvenida al Año Nuevo. Concretamente, celebrarán la entrada al 'Año de la Cabra' y despedirán al frío invierno con la llegada de la nueva estación de cultivo, de acuerdo al calendario lunar chino. Por ello, también se conoce esta festividad como Festival de la Primavera.

Desde hace semanas en el gigante asiático se han producido las más multitudinarias migraciones dentro del país: millones de personas en kilométricos trenes, aviones y medios de transporte, se trasladan a sus lugares de origen para recibir el año nuevo rodeados de su familia.

Con una mesa provista de deliciosos manjares típicos de la extraordinaria gastronomía china y el programa de fin de año del canal de televisión, CCTV, preparado para entretener a la familia en un auténtico maratón televisivo 'non-stop', la población china se prepara para la entrada al Año de la Cabra.

En las calles, los farolillos rojos decorando el paisaje. En las puertas de las casas, mensajes de prosperidad, abundancia y buena suerte. En la mayoría de hogares, muchos de sus miembros ya están provistos de fuegos artificiales -en importantes cantidades- para alejar a los malos espíritus y recibir el año nuevo con la mejor actitud.

Este tipo de celebraciones son toda una oportunidad para conocer y compartir la riqueza cultural que aporta China. A nadie se le escapa que esta comunidad forma parte de nuestra vida diaria. Cada vez son más los institutos Confucio, vecinos, establecimientos y empresarios asiáticos que desarrollan su vida en España.

Se trata de algo que resulta enriquecedor a todos los niveles, tanto cultural como social y económico para ambas culturas. Lo cierto es que el mercado español se ha vuelto interesante para el mundo empresarial chino y viceversa. Por ejemplo, con proyectos como la recién bautizada Ruta de la Seda en tren que va desde la ciudad china de Yiwu, en el tren, Yixinou, que atraviesa ocho países y 13.000 kilómetros para conectar China y España en una ruta comercial sin precedentes.

 

¿Por qué no convertirnos en un destino diferenciador apetecible para otro tipo de inversiones?

 

Cada vez y con mayor incidencia el nombre de empresarios como Wang Jianli, conocido por ser el magnate del grupo Wanda en China, fijan su punto de mira en nuestro país para realizar diversas macro-inversiones económicas sin importar la cantidad a la que ascienda, al ser uno de los gigantes asiáticos más consolidados.

El problema está en que me da la sensación de que España resulta atractiva para proyectos donde establecer mega-centros comerciales o interminables edificios de viviendas, inversiones que permiten a las arcas públicas conseguir un dinero fácil y rápido, que nos recuerda a todo lo que ha representado la época del ladrillazo en este país, pero no para otro tipo de proyectos empresariales.

Nos hemos vuelto un destino relativamente barato para inversiones inmobiliarias, y me pregunto: ¿Por qué no convertirnos en un destino diferenciador apetecible para otro tipo de inversiones? Un país diversificado empresarialmente y atractivo para otro tipo de proyectos, con una apuesta decidida por empresas de sectores tecnológicos, energías renovables, nanotecnología o producción de grafeno, entre otras.

Que nos escojan como país de interés para invertir y reviertan en nuestra economía, pero no solo en el corto plazo sino con una visión a medio y largo que nos garantice la creación de empleo de calidad y nos permite hacer planes a futuro.

El Año de la Cabra dicen que aportará creatividad e innovación. Quizá sea el momento de diseñar qué tipo de país queremos ser y llevarlo a la práctica. ¿No les parece?

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