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“Lo fácil es ponerte en la pancarta y decir lo que la gente quiere oír”

La futura líder del PSE-EE, Idoia Mendia, sugiere que ni Rodolfo Ares ni Jesús Egiguren estarán en su Ejecutiva. "Todos somos necesarios y todos tendrán su lugar en el partido, pero la Ejecutiva socialista es para un tiempo nuevo".

"El partido, en muchas ocasiones, se ha encerrado en las instituciones y ha perdido el pulso de la calle", admite.

"Mi enemigo no es Podemos. A la gente hay que darle utopías, esperanzas, pero también soluciones concretas porque tiene que comer, pagar las facturas a final de mes y mandar a sus hijos al colegio".

"El mínimo del que tenemos que partir en la ponencia de Paz y Convivencia es muy simple: reconocer que la violencia nunca debió tener lugar en este país. Sin ese paso de EH Bildu, no tiene sentido volver a ella", avisa.

Idoia Mendia, futura líder del PSE-EE, tras la entrevista.

Idoia Mendia, futura líder del PSE-EE, tras la entrevista.

Idoia Mendia (Bilbao, 1965), futura secretaria general del PSE-EE, cree que "el socialismo vasco se juega el ser" en esta nueva etapa que se abre tras la salida de Patxi López de la dirección. Dice que su objetivo es recobrar la credibilidad perdida del partido. Reconoce errores cuando señala que "el PSOE, en muchas ocasiones, se ha encerrado en las instituciones y ha perdido el pulso de la calle". Pero no está dispuesta a competir con los de la pancarta y el populismo. "Es muy fácil señalar los problemas, ponerte en la pancarta y decir lo que la gente quiere oír ", critica, al se preguntada por Podemos, aunque reconoce que la ciudadanía "está harta". "A la gente hay que darle utopías, esperanzas, pero también soluciones concretas porque tiene que comer, pagar las facturas a final de mes y mandar a sus hijos al colegio".

Cree que la regeneración de la política no vendrá del "asamblearismo", sino por "profundizar en la democracia y corregir los defectos de la democracia representativa. "¿Quién nos gestiona lo público? ¿Los funcionarios, una dictadura, un asamblearismo donde la gente tiene miedo a levantar la mano para hablar en libertad?", se pregunta. "La indignación hay que canalizarla no solo en el enfado", añade.

Este viernes presenta sus avales para optar a la Secretaría General, ¿qué objetivo se había impuesto?

Aspiro a doblar o triplicar el número mínimo de avales necesario, que está en poco más de 530. Aun no tengo el dato exacto de los avales reunidos, pero el objetivo principal sigue siendo movilizar a los militantes.

Solo se presenta usted en este novedoso proceso de elección de la persona que liderará el PSE. ¿Da la sensación de que las direcciones de Gipuzkoa y Bizkaia le han puesto la alfombra para suceder a Patxi López?

Estamos en un tiempo nuevo, no hay que entender el Partido Socialista con las claves del pasado. Me halaga que haya habido un consenso tácito de toda la militancia de todos los territorios porque nadie ha dado el paso. El reto ahora es la participación en la votación del día 16 e ilusionar a la militancia.

¿Qué apoyos consideraría mínimos, tanto para su candidatura como para la Ejecutiva?

Hay mucha gente que ya da por hecho que voy a ser secretaria general, lo cual puede desmovilizar algo. Espero al menos contar con los votos de las personas que me han avalado. Algo similar a lo que pasó en el proceso de primarias de Pedro Sánchez, Edu Madina y Jose Antonio Pérez Tapias. Respecto a la Ejecutiva, te puedes encontrar que no es del gusto de todos. Yo me he propuesto hacer una Ejecutiva reducida, donde los criterios territoriales no pesarán tanto, frente a los de las tareas que va a desempeñar cada miembro. Pero no me pongo un objetivo concreto de apoyos.

¿De los 27 actuales a cuántos quiere pasar?

No tengo un número cerrado. Durante el verano he esbozado las líneas de trabajo, el reparto de áreas. Será paritaria, sin vocalías, que la gente tenga una tarea con unos objetivos para luego dar cuenta a los militantes de lo que hacemos.

Esa es la ilusión de todos los secretarios generales, pero mire lo que le ha pasado a Pedro Sánchez

Procuraré llevarlo atado para que no me ocurra lo que le ha pasado a Pedro Sánchez, que se ha encontrado al final con una Ejecutiva como la anterior en número.

¿Estarán en su dirección personas como Rodolfo Ares, que dijo que daba un paso atrás en la política, y el actual presidente Jesús Egiguren o la exconsejera Isabel Celaá?

Le voy a despejar las tres. Patxi López dijo que él empezaba un ciclo y acababa con su decisión un ciclo en el socialismo vasco. Un ciclo de éxito donde hemos alcanzado las mayores cotas de poder. Y con Patxi se va un grupo de personas que empezaron con él la andadura. Estarán en la política del partido, como no, y en la vida del partido, pero acaba el ciclo de Patxi López y empieza uno nuevo del socialismo vasco. Y en el caso de Isabel, al ser presidenta de la Comisión de Ética federal, es incompatible con la pertenencia a cualquier ejecutiva.

Es decir que Rodolfo Ares no estará en su dirección.

No se entiende el socialismo vasco de los últimos 15 años sin Rodolfo Ares. Ha sido muy importante. Contaré con todos ellos a la hora de hacer política, todos somos necesarios y todos tendrán su lugar en el partido, pero la Ejecutiva socialista es para un tiempo nuevo. El socialismo, en un tiempo nuevo, debe hacer cosas nuevas. Ha acabado un ciclo y para empezar ese ciclo intentaré contar con los mejores, combinar experiencia institucional y una trayectoria. No descarto además hacer apuestas por personas jóvenes nuevas totalmente, como en su momento hicieron por mí para hacer crecer el banquillo socialista.

Se subirá a la tribuna en el debate de política general en representación del PSE. ¿Le ha comunicado ya oficialmente Patxi López que tiene previsto abandonar su escaño en la Cámara vasca?

Lo hará público en el fin de semana del congreso. Como lehendakari que ha sido nunca abandonará la política vasca, pero tiene una tarea muy importante en Madrid que le va a llevar mucho esfuerzo y tiempo. Lo que decida me parecerá bien.

Le pedimos al PNV que sea claro. Que si al final va a acabar todo esto en un baile soberanista y de derecho a decidir e independencia, pues que nos lo diga. Los socialistas estamos en la ponencia de autogobierno, pactada con ellos, de buena fe y de buena voluntad. Creemos que el autogobierno sirve y que es bueno y estamos dispuestos a profundizar en él.

El bipartidismo parece que se hunde. Podemos ha llegado para quedarse y ha puesto el ‘statu quo’ patas arriba.

Está claro que las encuestas están marcando una tendencia, pero me resisto a trasladar a la ciudadanía que el bipartidismo es malo intrínsecamente. Creo que la estabilidad institucional es un valor, aquí y en el resto de los países de nuestro entorno. Es verdad que nosotros hemos ido cayendo en votos, no hemos recuperado la abstención socialista y que parece que Podemos ha sido más capaz de atraerla. Tenemos que trabajar, ser fieles a nuestros principios y valores y ser capaces de demostrar al ciudadano que somos de fiar, que es lo que hemos perdido.

Me parece que con usted al frente de los socialistas vascos el PSE no va a competir en políticas de pancarta y de populismo

Es que nosotros no somos un partido de pancarta. Lo que tenemos que hacer es no perder el pulso de la calle. El PSOE, en muchas ocasiones, se ha encerrado en las instituciones y ha perdido el pulso de la calle. Pero no olvidar que las soluciones reales a la gente se dan en las instituciones y a través del Boletín Oficial. Es muy fácil señalar los problemas, ponerte en la pancarta y decir lo que la gente quiere oír. A la gente hay que darle utopías, esperanzas, pero también soluciones concretas porque la gente tiene que comer, pagar las facturas a final de mes y mandar a sus hijos al colegio.

¿Y considera que las propuestas de Podemos son demagógicas?

No tenemos que hacer política en oposición a otro partido. Mi enemigo no es Podemos; mi adversario político es el PP en España y en Euskadi todos aquellos partidos que no luchan por romper con la desigualdad. Yo quiero una Euskadi plural y no creo que el PNV la ofrezca, ni quiero que EH Bildu gobierne todas las instituciones. Voy a hacer una política de propuestas basada en nuestros valores y conectada con los problemas de la ciudadanía.

Pero la irrupción de Podemos no evidencia ese hartazgo social sobre los políticos tradicionales, lo que ellos llaman "la casta".

Yo no me considero casta. Si no tenemos partidos políticos y política, ¿qué elegimos para que nos gobierne? ¿quién nos gestiona lo público? ¿Los funcionarios, una dictadura, un asamblearismo donde la gente tiene miedo a levantar la mano para hablar en libertad? No creo que la democracia sea el asamblearismo. ¿Que los partidos no han sabido estar a la altura de las circunstancias? Efectivamente. Y eso ha coincidido con una crisis económica brutal y una crisis de valores también brutal. Pero la solución no vendrá por el asamblearismo, sino por profundizar en la democracia y corregir los defectos de la democracia representativa, pero sigue siendo el menos malo de los sistema, como decía Churchill.

Pero la gente está harta. Y el discurso de Podemos cala.

La gente está muy enfadada, y yo lo entiendo. El día a día de la gente es muy duro y hay gente que no tiene casa, no tiene trabajo y no cobra un euro. Pero la indignación hay que canalizarla no solo en el enfado, sino en pensar cómo podemos hacerlo mejor entre todos. A mí me preocupa el PSE, su espacio político. La credibilidad perdida hay que recuperarla a todos los niveles.

Alguno sostienen, incluso dentro de su partido, que el PSE no ha tocado fondo electoral en Euskadi. Y advierten de un nuevo batacazo en las municipales.

No lo sabemos. A mí a la gente que advierte de batacazos electorales antes de que ocurran lo que les invito es a que trabajen por el proyecto colectivo.

La elección directa de alcaldes que defiende en su reforma el PP trastoca la posibilidad de cerrar acuerdos con el PNV tras la municipales para recuperar poder

Cambia toda la forma de hacer política y el paradigma en Euskadi y en España. Si no matiza esa reforma, lo que hubiera pasado es que no habríamos perdido ni Lasarte ni el Valle de Trápaga gracias al acuerdo PNV-Bildu. No comparto la reforma del PP porque me parece inmoral que hablen de regeneración democrática y traten de cambiar una norma fundamental como la elección de nuestros representantes a nueve meses de unas elecciones y por un interés partidista. Puedo compartir qué mejoras se pueden hacer en la ley electoral española para que los ciudadanos se sientan mucho más partícipes de lo que eligen. Pero que se haga una ponencia y se busquen acuerdos y alejado de unas elecciones. Es inaudito.

¿Cree que la política social del Gobierno de Urkullu hace aguas?

Sabemos que va a haber más ingresos porque así nos lo han anunciado las diputaciones. Que me explique el lehendakari, si no va a un presupuesto expansivo, dónde va a destinar el dinero. ¿A amortizar deuda? Pues que se lo explique a los ciudadanos. Destínese ese dinero a aquello que sigue siendo perentorio: impulso a la economía, nuevas medidas para el fomento el empleo y el gasto social. El gasto social es muy importante no solo porque hay un montón de perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos, sino porque las AES [ayudas de emergencia social] se han quedado cortas, y no parece que tenga voluntad este Gobierno de poner más dinero, sin embargo han encontrado 21 millones para pagar la multa de la Unión Europea por las vacaciones fiscales. O también hemos sabido esta semana que las ayudas a la conciliación se han agotado y no hay más dinero este año. ¡Qué menos que las ayudas a la conciliación sean uno de los puntales para que las parejas jóvenes puedan tener hijos como en los países nordicos, donde ambos trabajan pero tienen un índice de natalidad mucho máyor que en Euskadi.

¿Con usted al frente del partido, el PSE volverá a la ponencia de Paz y Convivencia?

No ha cambiado nada. No encontramos razones para volver a la ponencia. El mínimo del que tenemos que partir en el Parlamento para construir el relato de lo que ha pasado es al que llegamos en la legislatura pasada: que es tan simple como reconocer que la violencia nunca debió tener lugar en este país. A partir de ahí podríamos construir convivencia en el Parlamento, pero sin esos pasos que EH Bildu no ha dado no tiene ningún sentido volver a la ponencia.

¿Se fía del lehendakari Urkullu cuando ahora no aprieta en su discurso soberanista y dice que en su reunión con Rajoy no planteará una consulta para Euskadi como algo prioritario?

La verdad es que el PNV siempre ha jugado a la ambigüedad. Se presentaron a las elecciones con el nuevo estatus político, pero no lo han traducido a nada concreto jurídicamente; no sabemos de qué están hablando. Urkullu no ha querido poner encima de la mesa ningun proyecto y ha preferido poner en marcha una ponencia en el Parlamento para que se entretenga durante un año. Y nosotros lo que le pedimos al PNV es que sea claro. Que si al final va a acabar todo esto en un baile soberanista y de derecho a decidir e independencia, pues que nos lo diga. Los socialistas estamos en la ponencia de autogobierno, pactada con ellos, de buena fe y de buena voluntad. Creemos que el autogobierno sirve y que es bueno y estamos dispuestos a profundizar en él. Y con nuestra propuesta de Constitución federal en el campo territorial de España, vemos oportuno también hacer ese análisis aquí. Si no están en eso, que lo digan. Llama la atención las diferentes posiciones a las que juega el PNV: Urkullu a una, Egibar a otra, Ortuzar a ratos. Deberían aclararse y hablar claro a la ciudadanía.

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