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¿Qué vamos a hacer tú y yo a partir del lunes, sin elecciones?

Los valencianos también eligen este domingo a sus 99 diputados autonómicos

 

El próximo lunes, cuando hayan quedado atrás las elecciones municipales, autonómicas, europeas (y las generales previas), nos vamos a mirar unos a otros como esos matrimonios que se sientan en el sofá la primera noche después de que el hijo se haya independizado, y se miran desconcertados: ¿y ahora qué? ¿Qué hacemos con el resto de nuestra vida? O en nuestro caso más bien: ¿qué hacemos con los próximos cuatro años?

Con la sola incertidumbre catalana, entraremos en un tiempo despejado, como no recordamos otro igual. Cuatro años sin citas con las urnas, sin adelantos ni repeticiones electorales; cuatro años sin campaña interminable, sin pactómetro, sin cálculo cortoplacista, sin miedo al castigo de los votantes, sin postureo de eternos candidatos. Imagino también el lunes a los líderes políticos mirándose entre ellos, una vez pasado el jolgorio del inicio de legislatura, de pronto sin saber qué decir: ¿y ahora qué?

Si a ellos no se les ocurre nada, les podemos pasar una lista de tareas. Todo lo que está por hacer desde hace años, más lo que habría que ir anticipando antes de que se nos venga encima. El problema territorial, por supuesto, pero no solo nos pasa Cataluña. Hay urgencias que llevan años esperando, o que se han ido cronificando: vivienda, precariedad, desigualdad, jóvenes, pensiones. Sumen a ello una crisis ecológica para la que ya vamos tarde, y un cambio tecnológico que para variar nos pilla con el pie cambiado. A partir de ahí, vayan apuntando todo lo por hacer, tanto a gran escala como en sus barrios.

Parece una tarea colosal, que cansa y desanima solo de pensarla, pero ¿no llevamos ocho años gritando que “sí se puede”? Pues venga, a demostrarlo. A todos los niveles, desde el nuevo gobierno que se dice progresista, hasta el último ayuntamiento, empezando por esos que se llamaron “ayuntamientos del cambio” y que ya han tenido cuatro años para conocer los límites pero también las posibilidades de la acción municipal.

A todos esos alcaldes, concejales, diputados, consejeros y presidentes autonómicos que vamos a elegir el domingo, yo les regalaría un libro que se publica esta semana, a ver si se contagian de su lucidez y su optimismo: Microcracia. Política para hacer un país desde su gente, de José Manuel López, el que hace cuatro años fuese candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid, y que ha dejado la primera línea pero no su compromiso político.

Por si les interesa, José Manuel dibuja un posible país de futuro donde a muchos nos gustaría vivir: cohesionado, plural, participativo, feminista, ecologista. Pero lo interesante es que no se queda en una formulación teórica: a partir de experiencias sobre todo municipales, tanto de aquí como de otros países, propone medidas muy concretas y factibles, pensadas para la distancia corta, la cercanía, lo local. Lo mismo un sistema para limitar las subidas del alquiler, que vecindarios produciendo su propia energía. Medidas para reinventar el comercio de proximidad, reorganizar la circulación conectando barrios, o generar comunidad. Pero también experiencias piloto de renta universal en todo el mundo. Y más importante aún que concretar medidas: explicar cómo se paga todo eso. Y asegura que le salen las cuentas.

¿Qué hacemos a partir del lunes? Yo me apunto al optimismo de José Manuel López: organizarnos y transformar la sociedad, empezando por nuestros barrios y ciudades, para vivir mejor.

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Publicado el
22 de mayo de 2019 - 08:19 h

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