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Los migrantes sin papeles ante la regularización: "Por fin trabajaremos dignamente"
Opinión - 'El permanente ataque del PP a la convivencia', por R. M. Artal

El PP ya era xenófobo antes de Vox

Archivo - El secretario general del PP, Miguel Tellado, la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz; y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo; durante una sesión plenaria en el Congreso.
27 de enero de 2026 22:03 h

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Dicen que el PP ha endurecido su discurso en política migratoria arrastrado por la ultraderecha de Vox, y por eso su rechazo a la regularización extraordinaria de personas migrantes. ¿Sí? Permitidme que lo dude. Oír a Feijóo hablar de “efecto llamada”, vincular inmigración con delincuencia o culparla del deterioro de los servicios públicos, puede hacernos pensar que sí, que el PP se acerca a las posiciones de la ultraderecha para frenar la fuga de votos hacia Vox. Pero qué va: el PP ya era xenófobo mucho antes de que existiese Vox.

Por una vez, reconozcámosles a los populares ser el original y no la copia. Quien introdujo en nuestra conversación pública términos como “efecto llamada”, “papeles para todos”, “inmigración ilegal” o “buenismo”, no fue Abascal, sino los predecesores de Feijóo hace ya muchos años. Me he ido a la hemeroteca para confirmarlo.

Fue un ministro del Interior del PP, de cuyo nombre no quiero acordarme, quien allá por el año 2000 pronunció por primera vez en sede parlamentaria la expresión “efecto llamada”. Hay que reconocerle la autoría. En plena discusión por la reforma de la ley de Extranjería, aquel ministro (Mayor Oreja, al final me acordé) decía también que la inmigración sería en pocos años “el problema número uno para la convivencia en España”, y la comparaba con la amenaza que suponía ETA. Fue el mismo ministro que sacó las competencias en materia migratoria del ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, donde habían estado hasta entonces, y se las llevó a Interior, convirtiendo la inmigración en un problema de orden público y no social.

Aunque Aznar también regularizó a miles de migrantes, fueron sus gobiernos quienes iniciaron la criminalización de los extranjeros. Nada más llegar al poder, en 1996, el gobierno Aznar expulsó a 103 subsaharianos por la vía expeditiva de narcotizarlos, atarlos y meterlos en un avión para soltarlos en un país africano sin importar su nacionalidad ni sus solicitudes de asilo. “Teníamos un problema y lo hemos solucionado”, fueron las famosas palabras de Aznar.

Así que ninguna sorpresa con que el PP rechace hoy la regularización, vaya en contra incluso de la iglesia católica, y use argumentos miserables y falsos como el “efecto llamada”. Está en su ADN político, lleva más de treinta años instalado en ese mismo discurso, no ha necesitado que le crezca un partido ultra a su derecha para endurecer una posición que siempre fue dura.

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