De caballos de Troya y Rufián
A raíz de los resultados de las elecciones aragonesas leía, no recuerdo donde, que eran el caballo de Troya de la derecha (no nos engañemos la derecha es ultra en sí misma) y alguien respondía que el caballo de Troya era Pedro Sánchez. No puedo negar que algo de razón tiene, no me gusta nuestro actual presidente, aunque me parezca el mal menor pero su inacción y continuo bloqueo de avances sociales e izquierdistas reales ha sido patente desde que Unidas Podemos se desvivía, con sus sapos, atracos, traspiés y errores, por intentar sacarlos hasta los intentos más modestos y desganados hechos por Movimiento Sumar. Si pones freno a la izquierda y tus medidas son cosméticas o indistinguibles de la derecha la gente acaba votando a la derecha así que sí, un poco caballo de Troya está siendo. No interviene el mercado del alquiler, la cesta de la compra, no arregla el problema de la energía, regala dinero a los caseros y lo que anuncia a bombo y platillo suele no arreglar nada. El índice que pusieron al mercado del alquiler es de risa, apenas hay diferencia entre los datos que da y el IPC para encima eliminar el tope del 2% al IPC y que te pueda subir el alquiler hasta el infinito y más allá con la inflación que no para (otra cosa que no solucionan) así que en esas estamos y como un cohete vamos a que salgan los troyanos del caballo más pronto que tarde.
Ahí es donde ha salido Gabriel Rufián, que llevaba ya un tiempo rumiándolo y comentándolo como quien no quiere la cosa, a buscar la unión de las izquierdas ¡Es cojonudo! Tanto él como la idea. Si bien tenemos el problema de los personalismos y los egos, que no se salva casi nadie y tras el fiasco de Movimiento Sumar y como maltrató la coalición con la que se presentó en 2023 es bastante normal. Personalmente no voy a decir que soy imparcial, se ve muy claro de qué pie cojeo, aunque no me case con nadie.
Ya hay muchos partidos que están dudando con esta idea, otros que se niegan en rotundo y otros defendiendo que “eso es sumar” deberían irse olvidando e irse arrimando bajo el ala de Gabriel. Que no sé si tiene pensado liderar la coalición, pero sí creo que al menos debería ser el que marcase cómo organizarla a ver si esta vez no se convierte en una herramienta de quienes quieren evitar avanzar por la izquierda.