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Estercoleros mentales

El líder de Vox, Santiago Abascal, habla por teléfono durante una sesión plenaria

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Hace unos meses, Rocío de Meer, diputada de VOX, nos alertaba que el barrio de Lavapiés (Madrid) o El Raval (Barcelona) iban camino de convertirse en estercoleros multiculturales al estilo de otros barrios europeos con gran porcentaje de inmigrantes. A Santiago Abascal le gustó la expresión y la utilizó en el debate de la moción de censura para advertirnos que este tipo de barrios, distritos o municipios ya son muy habituales y atentan contra los valores europeos y occidentales.

Hace bastante menos, en la campaña a las elecciones autonómicas catalanas, Santiago Abascal, Ortega Smith, Ignacio Garriga y otros miembros del partido, se repartieron numerosos mítines por toda Catalunya bajo el lema principal, Stop Islamización. Fueron constantes los insultos, pitos, gritos e incluso lanzamiento de objetos de los vecinos en varias localidades. Salt (Girona), Vals (Tarragona), Vic (Barcelona) o Ripoll (nombrada cuna del yihadismo por Rocío Monasterio) mostraron al partido de extrema derecha que no eran bienvenidos.

Muchos nos contaron, con razón, que todos tenemos el derecho de expresarnos en cualquier rincón de España y que resulta intolerable que no pueda hacerse con total libertad. Lo que no dijeron, es que VOX, en su conocido programa electoral de 100 puntos, incluye en el segundo: Ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que persigan la destrucción de la unidad territorial de la Nación y de su soberanía.

En Salt, Vals, Vic o Ripoll, muchos de los votos fueron a ERC, Junts o la CUP. Partidos que VOX considera que deben ser ilegalizados. Los vecinos callaron a los miembros del partido ultra. VOX pretende callar a casi 1,5 millones de personas que votan a ERC, Junts y la CUP. Pero escucha, los demócratas son los de verde.

Con estos mimbres, poco podía cambiar la cosa en la campaña a las autonómicas de Madrid. VOX se plantaba hace unos días en Puente de Vallecas, un distrito que cumple todos los requisitos de estercolero multicultural. Con el añadido de ser históricamente antifascista y comunista. Es decir, muchos votantes de partidos a los que ilegalizar. Lo que ocurrió lo sabemos todos. Los vallecanos calaron esta vez calló a tres, Santiago Abascal, Rocío Monasterio y Ortega Smith. VOX quiere callar a más de 3 millones de votantes. Pero ojo, los demócratas siguen siendo los de verde.

VOX seguirá esparciendo en Madrid durante toda la campaña su discurso de odio. Seguirá equiparando la extrema izquierda con la extrema derecha. Intentando hacernos creer que es lo mismo una manifestación de 100 fascistas que una de 100 antifascistas. Una de 100 racistas que una de 100 antirracistas. Y que si en algo se diferencian, sería en todo caso por los altercados que provocan.

Santiago Abascal, cuando habla desde un atril en la plaza Roja de Vallecas o desde los estercoleros de Usera, Carabanchel, Villaverde o Tetuán (mi distrito), le viene una sola idea a la cabeza, "la democracia soy yo".

La realidad es bien distinta. Porque quienes llaman estercoleros multiculturales a los barrios donde hay muchos inmigrantes y quienes pretenden ilegalizar partidos políticos (sin ninguna base legal) anulando millones de votos de ciudadanos, no están en condiciones de dar lecciones ni sobre violencia ni sobre condenas de la misma. Menos aún sobre democracia.

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Publicado el
14 de abril de 2021 - 12:50 h

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