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La falsa libertad de educación de la derecha española

Profesor de Enseñanza Secundaria
Un aula vacia de un colegio. EFE/Marcial Guillén/Archivo

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Recientemente, con la aprobación a trámite de la nueva Ley de Educación (la LOMLOE), hemos asistido a numerosas movilizaciones de la derecha por todo el país reclamando, entre otras cosas, “Libertad”, pues consideran que esta Ley les recorta la libertad de poder educar a sus hijos según sus convicciones (yo diría adoctrinar según su ideología) y de poder escoger para ellos el centro que quieren para sus estudios.

No deja de ser curiosa la imagen de los diputados de la derecha española golpeando sus escaños al grito de “Libertad”. Confieso que me quedé ojiplático al verlo y oírlo. Diputados y diputadas que han rechazado, una tras otra, mociones que condenan la dictadura de Franco, que han defendido a ultranza la LOMCE, la reforma laboral y la ley mordaza, o que consideran de los suyos a aquellos que quieren fusilar a 26 millones de españoles, gritando “Libertad”. No cabe duda que el descaro y el cinismo de la derecha no tiene parangón.

En este tema, la Comunidad de Madrid se autoerigido en el paladín de la “Libertad”. Al parecer, en la Comunidad de Madrid, vivimos en el paraíso de la “Libertad”, donde cualquier ciudadano puede elegir “libremente” aquello que considera que es mejor para su bienestar. Recuerdo un discurso de la presidenta Cristina Cifuentes defendiendo la ampliación de las terrazas de los bares bajo el argumento de que, “si una persona decide ”libremente“ sentarse en una terraza a tomar una café, debe poder hacerlo”. Menudo cinismo, señora. ¿Y si decide comprarse una litrona y bebérsela en el parque, o fumar en el despacho de la oficina, o circular en dirección prohibida, o no pagar impuestos…? Todas ellas son decisiones tomadas “libremente”, pero ¿se pueden llevar a cabo?

La derecha madrileña nos lleva machacando una y otra vez con el argumento de la “decisión libre de los ciudadanos” en cualquier discurso sobre sus políticas, especialmente la educativa. Sin embargo, es un argumento totalmente falso, porque, en realidad, para la derecha madrileña, la educación es como ir a comprar un coche: tanto tienes, tanto te ofrezco. Que eres rico, puedes elegir entre todos. Que eres pobre, sólo tengo estos.

En el tema educativo, la Comunidad de Madrid no apuesta por la “libertad de elección” de los padres. Sino por la “libertad de elección” de aquellos que puedan pagársela. Como cuando compramos un coche. Todos tenemos libertad para comprarnos el que queramos. Otra cosa es que podamos hacerlo. Curioso concepto de la “Libertad”.

Qué libertad de elección tienen las familias en las que sus progenitores están en paro. Qué libertad de elección tienen las familias en las que hay hijos con necesidades educativas especiales. Qué libertad tienen las familias que tienen hijos con conductas disruptivas o problemas psicológicos.

Para empezar, esta ley (la LOMLOE) en su artículo 1 recalca “La libertad de enseñanza. Reconocer el derecho a los padres, madres y tutores legales a elegir el tipo de educación y el centro en el marco de los principios constitucionales”. Lo cual nos indica que estas protestas, de principio, carecen de fundamento. Pero es que, en el caso madrileño, efectivamente hay una sangrante falta de libertad de elección de centro. Pero para aquellas familias que desean llevar a sus hijos a la Escuela Pública.

Ejemplos tenemos, como el caso del barrio de Montecarmelo, donde los vecinos detallaban indignados la situación: “Contamos con un colegio concertado católico (Santa María La Blanca), que ocupa dos parcelas públicas de uso educativo (las mejor ubicadas en el barrio), la última de ellas con licencia del Ayuntamiento desde este pasado mes de marzo para construir su bachillerato (privado). Este colegio cuenta, entre otros espacios, con iglesia, auditorio y tiene planificada una piscina. Igualmente cuenta con escuela infantil propia.

Por otro lado, tenemos el Colegio Alemán de Madrid, trasladado a Montecarmelo hace dos años.

En referencia a las infraestructuras educativas públicas contamos con la escuela infantil Sol Solito (que compite con numerosas escuelas privadas subvencionadas) y dos colegios de educación infantil y primaria, ambos por encima de línea (masificados) debido a la alta demanda de plazas escolares en un barrio que ya requiere la construcción de un tercer centro público. Y con el añadido de que uno de los dos colegios (Antonio Fontán) lleva años sufriendo las obras de las diferentes fases de su construcción, con las molestias que ocasiona convivir diariamente con ellas y ver que los retrasos en su entrega son la tónica general.

Y por último tenemos una parcela vacía, de uso educativo, dividida por un talud de entre 8-15 metros de altura, que imposibilita la actuación sobre ella para construir un instituto de educación secundaria público, ya que es la única que queda para su ubicación. Desde hace años, llevamos solicitando a la Comunidad Autónoma y al Ayuntamiento de Madrid este centro y, tras múltiples compromisos y promesas, seguimos sin tener ninguna confirmación de nada, y la parcela sigue ahí, vacía, únicamente modificada por los anuncios que sobre ella se instalan con publicidad de negocios del barrio“

Pero, tenemos un último capítulo en esto de priorizar la escuela privada frente a la pública. Es el caso del barrio de El Cañaveral en Madrid, donde el Ayuntamiento ya ha cedido una parcela de 23.000 metros cuadrados para la construcción de un colegio concertado en un barrio de nueva creación en el distrito de Vicálvaro, donde hay planificadas en torno a 14.000 viviendas. Ni se ha hablado de un colegio público. Aquí, como en otros barrios de Madrid, primero se construye un colegio privado y, luego, cuando las familias ya han “elegido libremente ese centro” se construye un público (no vaya a ser que el privado no tenga suficientes solicitudes si “compite” con el público)

Desde el año 2009 al 2018, el gasto medio en educación de los hogares españoles ha pasado de 9.308€ a 12.354, es decir, ha subido un 33% en los peores años de la crisis. ¿De qué libertad estamos hablando? Si quieren verdadera “libertad”, ¿por qué no luchan por eliminar las cuotas de los colegios concertados (ilegales y fraudulentas)?. Pero eso no, eso supondría la admisión de alumnos “no deseables” para su imagen.

No. No se confundan. No es “Libertad de Elección”. Es libertad para continuar con “mis” centros de adoctrinamiento a los que, naturalmente, no puede entrar cualquiera. Esa es la Libertad de la que hablan, no nos engañemos.

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