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Illa pide "lealtad" a las comunidades autónomas y responsabilidad a los ciudadanos para afrontar la desescalada

El ministro de Sanidad insiste en que la provincia será la "unidad de la desescalada" porque se puede aislar fácilmente en caso de que haya un rebrote del virus

El Gobierno permite desplazarse a los huertos para consumo propio

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, durante su comparecencia en el Congreso. EFE

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha pedido colaboración a las comunidades autónomas para afrontar la fase de desescalada con "lealtad y máxima colaboración". A la población le ha pedido responsabilidad para que la relajación de las medidas de confinamiento no redunde en un aumento de los contagios por la COVID-19.

Illa ha comparecido por sexta vez en el Congreso, la primera desde que se anunció el plan de desescalada. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el pasado martes los primeros pasos del proceso de desescalada del confinamiento que decretó el Ejecutivo el pasado 14 de marzo. El proceso aprobado por el Consejo de Ministros es asimétrico y se establecerán cuatro fases (0, 1, 2 y 3), en las que irán entrando los diferentes territorios, según su nivel de cumplimiento con los indicadores de evolución de la COVID-19.

La Fase 0 -ya vigente- culminará el 4 de mayo con la apertura de algunos locales "con cita previa para la atención individual" y, según las previsiones, tardará entre seis y ocho semanas en desarrollarse completamente en todo el país. "A finales de junio estaríamos como país en una nueva normalidad si la epidemia está controlada", explicó el jefe del Ejecutivo.

"Hemos conseguido reducir la transmisión del virus"

El ministro ha insistido en la necesidad de que la población atienda a las recomendaciones sanitarias ahora que se comienza a relajar el confinamiento, para que este nuevo escenario no provoque un repunte de los casos. Illa ha asegurado durante su comparecencia en el Congreso que España ha conseguido ya frenar la expansión del virus, pero ha pedido continuar con los esfuerzos para acabar con la pandemia: “Hemos conseguido el primer objetivo, que era reducir la transmisión del virus”.

“Desde prudencia, pensamos que no podemos ni mucho menos bajar la guardia, hay que seguir actuado con cautela”, ha añadido, porque ha asegurado que en la fase que ahora se abre el país entra en un proceso de “complejidad desconocida”. Así, Illa ha lanzado una petición de unidad y coordinación a los grupos políticos: “Hay que sumar esfuerzos y trabajar de manera coordinada, con responsabilidad, lealtad y máxima colaboración”.

El ministro ha mostrado un optimismo contenido respecto a la evolución del virus porque, ha señalado, la vuelta de parte de la actividad económica -los trabajadores afectados por el permiso retribuido recuperable- no ha provocado un aumento de los contagios.

Ahora, ha dicho Illa, hay que garantizar una serie de aspectos para garantizar la viabilidad de la desescalada. En primer lugar, poner en marcha un modelo de alerta y vigilancia "para monitorizar la transición", reforzar los servicios sanitarios y mejorar el sistema de información.

Además, ha asegurado que ahora más que nunca hay que detectar y contener las posibles fuentes de de contagio, "aislar a los confirmados y cuarentenar a los contactos estrechos". Por último, ha hecho hincapié en la necesidad de mejorar las medidas de protección colectiva.

60 millones de mascarillas

Illa ha hecho un repaso del material que ha adquirido el Gobierno para luchar contra el coronavirus. Según ha detallado en su comparecencia en el Congreso, se ha comprado “en un mercado muy tensionado” un total de 115 millones de unidades de equipos de protección individual (EPIs).

De esa cantidad, 60 millones corresponden a mascarillas y 27 a guantes de protección. Ha añadido también que se han comprado 218.000 gafas, 312.000 batas, 487.000 buzos, 747.000 gorros y calzas y  418 unidades de gel hidroalcoholico.

Solo desde el pasado viernes, ha dicho Illa, en España han aterrizado 10 aviones con 28 millones de mascarillas, un millón de guantes, 44.000 gafas de protección y 126.000 batas. Ha destacado que se han multiplicado por cinco la cantidad de mascarillas que se venían adquiriendo respecto a hace un mes.

El ministro también ha afirmado que el Gobierno ha adquirido en total tres millones de los conocidos como test rápidos, de los cuales 2,8 se han distribuido a las comunidades autónomas para que los sumen a sus pruebas de PCR para conocer el alcance real del virus.

PP y Vox piden que se acabe el estado de alarma

En el turno de réplica, PP y Vox han coincidido en acusar al Gobierno de imponer una limitación de la libertad injustificada. La portavoz popular Cuca Gamarra ha pedido a Illa que acabe con el estado de alarma: "Debemos volver a la normalidad que ya teníamos. Queremos que nos devuelva la vida que ya teníamos el 14 de marzo".

Por su parte, Juan Luis Steegman, portavoz de Vox ha acusado al Gobierno de mantener a los españoles en un "arresto domiciliario" y ha avisado de que muchos ciudadanos "saben que la patria está en peligro y están dispuestos a defenderla, aunque sea con guantes y mascarillas".

Varios grupos han coincidido en criticar la forma en la que el Gobierno comunicó el plan de desescalada. El portavoz de EH Bildu, Jon Iñarritu, ha hecho hincapié en que debería haber sido el propio Illa -o el presidente del Congreso- quien presentase en el Congreso las fases del fin del confinamiento.

Al igual que ha hecho la portavoz del PP, Iñarritu ha criticado que la unidad territorial para esa desescalada sea la provincia y no el área sanitaria. Josune Goreospe, del PNV, ha centrado su intervención en criticar este punto y pedir que se devuelvan las competencias a las comunidades autónomas y ha recalcado que es ineficaz que la desescalada se mida por provincias. Illa ya se había mostrado "flexible" a esas propuestas durante su intervención inicial.

Gabriel Rufián, portavoz de ERC, ha insistido en que se deje en manos de las comunidades autónomas las gestión de la desescalada: "Si se lo decimos todos por algo será, no es por nacionalismo, es por pura eficiencia. Desde Ciudadanos, Guillermo Díaz, ha criticado que la estrategia de desconfinamiento "no es ni seria ni segura, es un caos, más que una desescalada es una despeñada".

Illa insiste: la provincia será la unidad de medida

En su turno de réplica, Illa ha insistido durante su comparecencia en el Congreso que la provincia será "la unidad de la desescalada", frente a la petición que han hecho algunos partidos de que sea el área sanitaria.

Illa ha justificado que los expertos hacen hincapié en que la movilidad "es el vector que mejor explica la transmisión del virus", y que el plan de desescalada permite aislar el movimiento entre provincias y crear zonas estancas en caso de que se produzca un rebrote en alguna zona. Ha añadido que la provincia tiene un tamaño suficiente para permitir una movilidad suficiente, incluida una "movilidad económica", y que de ella pueden extraerse también datos desagregados.

Además, ha dicho que es una unidad territorial que conocen todos los ciudadanos, porque la mayoría desconocen cuál es su área sanitaria pero si saben cuáles son los límites de su provincia. "Es eso, no hay ningún mensaje político oculto", ha asegurado. Eso sí, se ha mostrado abierto a que las comunidades autónomas hagan las propuestas que consideren oportunas en este sentido.

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