Adriana Lastra asume la comunicación y la estrategia parlamentaria en el nuevo organigrama del PSOE

La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, durante una rueda de prensa.

Irene Castro


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Pedro Sánchez reequilibra los poderes dentro del PSOE tras la remodelación del Gobierno, que afectó al organigrama del partido también con la salida de Adriana Lastra de la portavocía en el Congreso. Hasta ese momento, las competencias de la vicesecretaría general eran básicamente sobre el papel la coordinación del partido con el Gobierno y planificar la estrategia electoral y dirigir los criterios de la actividad parlamentaria junto a la secretaría de Organización. Ahora la número dos del PSOE asumirá la dirección estratégica de los socialistas en el Congreso, el Senado y el Parlamento Europeo y también la política de comunicación del partido, tal y como ya avanzó elDiario.es.

Es el nuevo reparto de competencias que se establece en el reglamento de funcionamiento de la ejecutiva federal que se aprobó este lunes. Corresponde así en exclusiva a la vicesecretaría general “la aprobación de los criterios generales de acción parlamentaria, así como la decisión sobre actuaciones o posiciones del Grupo Socialista en las Cortes Generales y en la delegación en el Parlamento Europeo”, según el borrador del documento y que deja de facto en manos de Lastra la tutela de la acción parlamentaria. Hasta ahora esa era una labor compartida con el secretario de Organización, que también dirigía la política de comunicación. No obstante, fuentes socialistas precisaron este lunes que en la práctica el departamento de comunicación del partido ya dependía de Lastra, si bien no era una atribución oficial del anterior reglamento.

Lastra será quien establezca, además, “las directrices que orientan el funcionamiento de los grupos parlamentarios en las Cortes Generales y en el Parlamento Europeo”, con lo que asume el mando desde Ferraz ahora que no ostenta la portavocía. Esa era una competencia que hasta ahora correspondía exclusivamente a la Secretaría de Organización.

Cuando se produjo la salida del Gobierno y de la secretaría de Organización de José Luis Ábalos en el mes de julio, desde el entorno de Lastra aseguraban que asumía “poderes plenipotenciarios” en el partido, a pesar de que Sánchez designó a Santos Cerdán como sucesor de Ábalos en Organización. De hecho, la remodelación del gabinete también afectó al partido en aquel momento ya que el presidente quiso que Lastra se dedicara en exclusiva al partido o al grupo parlamentario. La asturiana se decantó por lo primero dejando la portavocía en manos de Héctor Gómez, pero ahora Sánchez reequlibra el poder interno de la organización otorgándole unas funciones que hasta ahora no tenía formalmente la vicesecretaría general en un momento en el que habían trascendido los primeros choques en la nueva cúpula del partido, especialmente entre la vicesecretaria general y el secretario de Organización, pero también con el portavoz parlamentario del Congreso.

Cerdán, por su parte, mantiene el resto de atribuciones de la secretaría de Organización de funcionamiento interno del partido, entre ellas el control financiero y de personal, así como el censo o la relación con los territorios al corresponderle el “desarrollo de los procesos orgánicos”.

A pesar de la delimitación clara de funciones entre los dos principales dirigentes del partido, fuentes de la cúpula socialista le restan importancia y aseguran que “trabajan coordinados en todo” más allá de lo que establezcan las normas de funcionamiento por escrito. Un relato que, en absoluto, coincide con el malestar que han hecho llegar al propio Sánchez algunos de los actuales inquilinos de la sede federal.

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