Ardines: el crimen político que no fue

Los cuatro condenados por el asesinato del concejal de Llanes Javier Ardines, durante el juicio, detrás de sus abogados.

Culpables por decisión unánime. El jurado del "caso Ardines"' se pronunciaba así el pasado miércoles acerca de los responsables del asesinato del concejal de Izquierda Unida de Llanes, Javier Ardines, que tuvo lugar el 16 de agosto de 2018 en la localidad asturiana de Belmonte de Pría. Lo hizo de manera tajante y sin fisura alguna después de tres largos días de deliberación para ratificar la versión de los hechos de la Guardia Civil.

Las claves del juicio por el asesinato del edil de Llanes Javier  Ardines

Las claves del juicio por el asesinato del edil de Llanes Javier Ardines

Los culpables son Pedro Nieva, por instigador y planificador del crimen; Jesús Muguruza, como cooperador necesario e intermediario de Nieva con los sicarios Djillali Benatia y Maamar Kelii, los autores materiales del asesinato. La condena podría ascender a los 25 años de prisión a pesar de que la defensa reclama 20 años como pena mínima por este tipo de crímenes.

El de Ardines fue el asesinato de un político, una trama de celos, un proceso judicial marcado por la falta de pruebas contundentes y la deliberación más larga de un jurado popular en Asturias. A falta de la sentencia del presidente del tribunal, Francisco Javier Ruiz Iriarte, la defensa ha manifestado su intención de presentar un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

El origen de la trama se encuentra en el 8 de diciembre de 2017 y en una sospecha de infidelidad. Ese día, Pedro Nieva decide grabar una conversación entre su mujer, Nuria Blanco, y Javier Ardines, amigo de Nieva. El objetivo era corroborar que mantenían una relación extramatrimonial. Nieva "ve confirmadas sus sospechas de infidelidad", según se cita en el escrito presentado por la Fiscalía, y así se lo hizo saber a su esposa, con la que siguió conviviendo como pareja después de este acontecimiento.

Un operativo de vigilancia

Tras la grabación, el acusado, "ante el temor de que esta tuviera algún otro encuentro sexual con el fallecido, visitó tiendas online de venta de objetos de vídeo vigilancia encubierta, micrófonos, dispositivos de vigilancia para vehículos y de seguimiento", como aparece redactado por la Fiscalía. Además, compró test de ADN "para determinar la paternidad" de sus hijos, según se refleja en el citado escrito.

Meses más tarde, en julio de 2018, al conocer que su mujer se iría de vacaciones a Llanes y que posiblemente se volviera a encontrar con su amante, Pedro Nieva contacta con Jesús Muguruza para organizar el asesinato del edil de Izquierda Unida. Lo llevarían a cabo dos sicarios de nacionalidad argelina, Djillali Benatia y Maamar Kelii.

En la madrugada del 1 de agosto, los sicarios se desplazaron a Belmonte "con el único propósito de matar" a Javier Ardines, tendiéndole una emboscada al colocar una valla en un camino cercano a su casa. Sin embargo, el concejal esquivó el obstáculo y se alejó de la zona sin percatarse.

Sería después de las fiestas de la localidad cuando Benatia y Kelii volvieron a intentar cumplir su cometido, esta vez colocando dos vallas para bloquear el camino. La emboscada tuvo efecto en esta ocasión y el concejal salió de su vehículo. Los sicarios le rociaron con gas pimienta y le atacaron cuando trataba de escaparse. Armados con un bate de béisbol y un palo, le golpearon para después estrangularle hasta que Ardines falleció por asfixia la madrugada del 16 de agosto.

Medio año de investigación

Después de seis meses de investigación, la Guardia Civil consiguió dar con Nieva como presunto instigador del asesinato, aliado con Muguruza y los dos sicarios. La identificación del asesino de Javier Ardines resultó ser un proceso complicado ante la ausencia de pruebas de ADN en el lugar del crimen.

Los posicionamientos de los teléfonos de Benatia y Kelii o las imágenes de su vehículo en la Autovía del Cantábrico en sentido a Asturias, entre otros indicios, relacionaron a los acusados con la muerte del concejal. Sin embargo, sería la declaración de Djilali Benatia, tras su detención, la principal prueba para incriminar a los cuatro acusados. Este reconocía haber formado parte de los preparativos y la ejecución del crimen, cometido en la parroquia llanisca de Belmonte de Pría el 16 de agosto de 2018.

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