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El día en que Cataluña se convirtió en el único tema de la Eurocámara

EFE

Estrasburgo (Francia) —

El referéndum ilegal de los separatistas catalanes y la reacción de las fuerzas de seguridad el pasado domingo provocó que Cataluña hoy estuviera por primera vez en la agenda del Parlamento Europeo, copando el debate de la tarde convocado al efecto y la sesión matinal.

Aunque el pasado jueves, solo los Verdes y la Izquierda Unitaria querían que el asunto llegara al pleno, los acontecimientos del domingo llevaron irremediablemente el asunto al orden del día, que todos los grupos pactaron tuviera por título "Estado de Derecho, Constitución y Derechos Fundamentales en España, a la vista de los acontecimientos en Cataluña".

Dado que los españoles no tenían turno de palabra en el debate de la tarde, los eurodiputados de todos los grupos aprovecharon también la sesión matinal, dedicada a preparar la próxima cumbre de líderes de la Unión Europea (UE) de este mes, para expresar sus puntos de vista, de forma que sobre Cataluña se acabó hablando todo el día.

Ni siquiera durante el parón de los votos a mediodía los periodistas internacionales pudieron pensar en otra cosa, pues hasta la sala de prensa se acercó el secretario de Estado para la UE, Jorge Toledo, para explicar la posición del Gobierno español sobre los acontecimientos.

Como si por un día el hemiciclo de Estrasburgo fueran las Cortes españolas, se oyó un "Viva el rey", que clamó Carlos Iturgáiz (PP) durante la intervención de Marina Albiol (Unidos Podemos), y también se escuchó un "Visca Catalunya lliure", de Jordi Solé (ECR).

Antes del debate, los eurodiputados del partido independentista flamenco belga N-VA Helga Stevens, Mark Demesmaeker y Anneleen Van Bossuytla portaron una bandera independentista catalana en el hemiciclo que fueron obligados a retirar rápidamente.

También Ramon Tremosa (PDeCAT) aprovechó para regalar una rosa roja al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, y a los líderes de grupo, emulando los claveles que algunos catalanes entregaban el domingo a la Guardia Civil y la Policía con el fin de escenificar su pacifismo. Fueron rosas y no claveles, una flor difícil de encontrar en la región francesa de Alsacia, donde se ubica Estrasburgo.

Tanto parecía las Cortes que hasta salió a relucir el 23-F de la mano del líder liberal, el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt, que para reinvindicar la dignidad de la democracia española recordó la valentía de Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Gutiérrez Mellado en pleno ataque al Congreso de los Diputados.

En el debate entre españoles se enzarzaron Carlos Iturgáiz (PP) y Jordi Solé (ERC), después de que el vasco llamara "golpe de Estado" al referéndum ilegal del 1-O.

"Los golpes de Estado los dan los militares, no los votantes", replicó el también alcalde de Caldes de Montbui, uno de los citados a declarar por la Fiscalía.

En el intercambio entre los eurodiputados españoles, fueron patentes grandes discrepancias sobre el eventual papel que podría desempeñar la UE para superar la crisis.

Según Esteban González Pons (PP), "España no tiene que ser tutelada" porque "no es Yugoslavia".

Desde las filas socialdemócratas tampoco se apostaba por mediaciones, aunque sí por el diálogo, y hasta su líder europeo, el italiano Gianni Pittella, apostó por una reforma de la Constitución española, como eventual salida para la crisis dentro de la ley.

"Le pido a la UE que no mire hacia otro lado y haga lo posible por el diálogo", reclamaba Ernest Urtasun (Unidos Podemos).

El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, dejó claro que solo le corresponde a los españoles decidir sobre su futuro, un mensaje que desde los escaños de la mayoría de eurodiputados catalanes se vivió con "decepción", según contaron a Efe.

Tremosa y Solé, eurodiputados de partidos en la Generalitat de Cataluña, advirtieron tras el debate del euroescepticismo que puede aflorar en Cataluña si Bruselas sigue estando "callada".

Precisamente, los eurófobos han sido los primeros en censurar la falta de contundencia de Bruselas contra el uso de la fuerza en Cataluña, dijo este martes en el pleno el exlíder del UKIP Nigel Farage, que no pierde oportunidad para criticar a la Unión.

"Nunca hubiera pensado que vería a la Policía de un Estado miembro hiriendo a 900 personas en un intento de frenarles para que no votaran, sea legal o no, solo por expresar su opinión", dijo Farage, quien paradójicamente lleva dos legislaturas criticando los supuestos intentos de Bruselas de entrometerse en la soberanía británica.

Otros euroescépticos que han querido aprovechar los acontecimientos para su propia batalla antieuropea han sido, hasta ahora, el líder holandés xenófobo Geert Wilder y el del ultraderechista FPÖ austríaco, Heinz-Christian Strache.

Solo los acontecimientos dirán si Cataluña vuelve al pleno del hemiciclo europeo en Estrasburgo o se queda en los turnos de libre intervención de altas horas de la noche de la mano de los nacionalistas, como hasta ahora era casi costumbre.

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Publicado el
4 de octubre de 2017 - 18:40 h

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