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La mudanza frustrada del último embajador en Italia deja a la agencia Efe sin su histórica sede en Piazza Navona

Exteriores da marcha atrás a su decisión de trasladarse del Palazzo Borghese tras haber desalojado la sede donde estaba la agencia pública de noticias desde 1982

Los trámites para el cambio los inició el anterior embajador, Jesús Gracia, que justificó la decisión en el ahorro: el ministerio paga más de 20.000 euros de alquiler al mes

Efe abandonó su emblemática oficina en Piazza Navona para dejar sitio al personal diplomático antes de que los técnicos de Exteriores descartasen el traslado

Un grupo proetarra irrumpe en la sede de la Agencia Efe en Roma

La antigua sede de la Agencia Efe en Roma, a la que planeaba mudarse la embajada de España. EFE

El exministro de Exteriores Alfonso Dastis se encuentra ya en Roma, donde acaba de tomar posesión como embajador en su regreso a la carrera diplomática. Su nombramiento quedó aprobado en Consejo de Ministros el pasado 7 de septiembre, relevando a su antecesor, Jesús Gracia. Pese a los planes que Exteriores fijó cuando él mismo dirigía el ministerio, Dastis ha asumido el cargo en la embajada de España de siempre, ubicada en un palacio del siglo XVI por cuyo alquiler el Estado paga más de 20.000 euros al mes. 

La embajada no se ha movido de sitio después de poner en marcha una rocambolesca mudanza, supuestamente para ahorrar, que nunca se llevó a cabo y que ha tenido como efecto colateral el desalojo de la delegación del personal de la agencia EFE, una empresa pública que depende de la SEPI, en Roma y que ha dejado las oficinas vacías. 

Todo empezó el año pasado, cuando el entonces embajador Jesús Gracia visitó la sede de Efe para valorar la mudanza de la Embajada a este edificio. El espacio se componía de la redacción de la agencia española y la vivienda de su delegado, adyacente al lugar de trabajo. La ubicación es envidiable, en una esquina de la Piazza Navona, uno de los lugares más emblemáticos de la capital italiana. Todo parecía encaminado. La subsecretaría de Exteriores abrió un expediente para acometer el traslado, bajo el mandato en el Ministerio, precisamente, de Alfonso Dastis.

El personal diplomático tenía previsto abandonar otra sede en un lugar no menos privilegiado: el Palazzo Borghese, un bonito edificio, construido originalmente en el siglo XVI y que fue residencia de una dinastía que vio alumbrar un papa y distintos cardenales. Las dependencias españolas ocupan sólo unas salas del palacio. Son antiguas y costosas, por lo que desde dentro de la Embajada defendieron la mudanza como una forma de “ahorro para los españoles”. La ubicación le costaba -entonces y ahora- al Estado más de 20.000 euros mensuales, mientras que en el lugar elegido se pagaría cerca de la mitad, según estas mismas fuentes.

De modo que con la operación ya en curso, a principios de año funcionarios españoles expertos en seguridad y obras se presentaron en el edificio de Piazza Navona que debía acoger la Embajada. Pero en su informe determinaron que “no se daban las circunstancias adecuadas para su uso”, señalan desde la Oficina de Información Diplomática (OID). El organismo no aporta más detalles. Sin embargo, en los bajos del edificio hay una juguetería y dos tiendas de souvenirs contiguas a la puerta de entrada, ubicada en una calle que da a parar a la plaza. Frente al ingreso hay una tienda más de baratijas y otra de maletas, con camisetas falsificadas de equipos de fútbol italianos.

El lugar, efectivamente según los técnicos, no era apto para acoger una representación diplomática. Pero para entonces al personal de Efe ya se le había forzado a desalojar el edificio. En la operación se aprovechó que vencía el contrato de alquiler, que se había ido renovando desde 1982. Para la agencia española ésta era una de las joyas de la corona, inaugurada aquel año por el presidente de la República italiana Sandro Pertini, quien reconoció esa noche ante los periodistas una vieja amistad con el rey Juan Carlos, su afición por el flamenco y por el gazpacho, según las crónicas de la época. Pese a que la antigua sede ha quedado ahora vacante, Efe se vio obligada a buscar hace algunos meses unas nuevas instalaciones, por lo que el apartamento busca nuevo inquilino.

Tanto estas dependencias como las oficinas de la Embajada en el Palazzo Borghese son propiedad de la Obra Pía, una institución surgida en el siglo XV para administrar los bienes donados por españoles a la Iglesia y que según datos del Tribunal de Cuentas en 2003 –los últimos hechos públicos- cuenta con 273 bienes inmuebles en toda Roma. Según ese informe, “la gestión de este patrimonio es la principal actividad de la Obra Pía y la renta obtenida por su alquiler es, prácticamente, su única fuente de ingresos”. Ante la solicitud de mayor información sobre el estado de la propiedad que ha quedado vacía, desde la Obra Pía responden que llevarán el asunto a su próxima junta directiva.

La OID reconoce que la operación se paralizó y que en estos momentos no está previsto ningún movimiento. La decisión final fue acometer obras relativas a la climatización y al sistema informático para el mantenimiento de las oficinas del Palacio Borghese, donde la Embajada española ha renovado su contrato. En cualquier caso, el responsable de retomar el proyecto o buscar una nueva sede le compete a Dastis. Recién llegado a Roma no ha querido hacer declaraciones al respecto. Su antecesor, Jesús Gracia, que fue secretario de Estado de Cooperación con el PP entre 2012 y 2016 –año en el que llegó Dastis a Exteriores- ha estado poco más de año y medio en el cargo.

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