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El giro del PP con la guerra de Irán: de aplaudir el ataque inicial a “discrepar” de “borrar una civilización”

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante un acto de partido esta semana.

Aitor Riveiro

9 de abril de 2026 22:15 h

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“Puedes tener un aliado y discrepar de él”. Así de leve fue la crítica que lanzó este jueves la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, contra EEUU y sus ataques contra Irán, que se prolongan ya más de un mes. Muñoz no lo expuso de primeras, ni siquiera mencionó a qué “aliado” se refería. Solo ante la insistencia de los periodistas concretó que esa “discrepancia” se debe a la amenaza de “borrar una civilización” lanzada por Donald Trump. Contra quien no tiene una mala palabra el PP es contra Israel y su ruptura unilateral del alto el fuego, que Muñoz justificó.

La dirigente del PP dio así un paso más en el giro en su posición sobre la guerra de Irán emprendido por el PP con el paso de los días: del aplauso a los bombardeos iniciales a reconocer una “discrepancia” con un Trump al que el líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, intenta no nombrar nunca.

Fue el propio Feijóo quien definió en un primer momento la posición del PP sobre los ataques unilaterales de EEUU e Israel sobre Irán. En un comunicado publicado en Twitter, el líder de la oposición justificó desde el primer día los bombardeos porque “el régimen iraní masacra a sus propios ciudadanos, persigue la bomba nuclear, financia el terror y desestabiliza la región”. Y aseguró que “la libertad se defiende en todo el mundo”.

Feijóo pidió “contención” y “evitar una escalada”, pero no especificó a quién pedía tal cosa. Un día después, el 1 de marzo, los bombardeos acabaron con la vida del líder iraní, Ali Jamenei, tras casi tres décadas en el poder. Feijóo planteó una dicotomía: “Con la libertad o con los tiranos”. En un comunicado publicado en sus redes sociales, el líder del PP fue más claro en su respaldo a la acción militar de EEUU e Israel: “El mundo es mejor cuando cae un tirano”.

En la carta, Feijóo calificó de “buena noticia” la caída del régimen Iraní. El problema es que no cayó entonces, ni ha caído todavía. El líder de la derecha española aseguró que “la seguridad global exige responsabilidad y límites claros”, exigió a España “claridad moral” y mantenerse “junto a las democracias” sin recurrir a “fórmulas ambiguas”. Feijóo insistió en reclamar “contención” de forma genérica e impersonal, “impulsar soluciones negociadas” y “evitar la escalada”.

El líder del PP sí aprovechó ese mensaje para atacar a la “acción exterior” del Gobierno de España, a quien acusó de forma poco velada de mantener un “silencio cómplice” ante la “represión sistemática de Irán”.

Dos días después, ante las amenazas directas de Trump contra España por impedir el uso de las bases españolas compartidas, Feijóo señaló al Gobierno. Sin mencionar ni una sola vez a EEUU ni a su presidente, se limitó a dirigirse a los “aliados” para pedir “respeto” a España.

Feijóo tampoco mencionó la guerra o los bombardeos. Se limitó a señalar en otro tuit-comunicado que “la situación internacional es crítica” y que, ante ella, “caben opiniones distintas”. “Lo que ya no admite discusión es que la política exterior del Gobierno es una constante irresponsabilidad y que la frivolidad tiene consecuencias”, afirmó a continuación. El líder del PP lanzó además un “compromiso”: “España volverá a ocupar su sitio. En Europa, en la OTAN y en todas partes. Y estará siempre del lado de la libertad y frente a los tiranos”.

Era 3 de marzo. Para entonces, la Alemania de Friedrich Merz no se había desmarcado en público de Trump ni el canciller había defendido a España ante los ataques del presidente americano, lo que le valió las críticas internas. Tampoco Giorgia Meloni se había plantado por el uso de bases italianas en lo que ella mismo calificó poco después como “fuera del derecho internacional”. Tampoco lo hizo al día siguiente en un acto informativo donde dijo que “la relación con los EEUU ha de preservarse”. “Tengamos o no discrepancias con su presidente”, dijo sin especificar qué opinaba él.

Los aplausos del PP a la guerra de Irán se hicieron más sonoros el 5 de marzo, cuando convirtieron un acto por el 8M organizado por el partido en el Congreso en una defensa de Trump con críticas a Pedro Sánchez. “Está del lado de los asesinos”, dijo la activista iraní afincada en EEUU Masih Alinejad, quien no sabía el nombre del jefe del Gobierno al que criticaba. Junto a ella, la portavoz adjunta del PP Cayetana Álvarez de Toledo, quien lamentó la “cobardía”, la “condescendencia” y “la complicidad” de lo que ha señalado como “apaciguamiento” liderado por el presidente español. Álvarez de Toledo conminó a Sánchez a “aprender de la Historia”: “El apaciguamiento no pacifica, envalentona; no reduce el peligro, lo multiplica”.

 “Te guste o no Trump”, dijo la mujer iraní, lo que ha hecho “es liderazgo”. “Quitar a los terroristas no es una tragedia, es justicia para las víctimas”, sentenció entre aplausos y vítores de los diputados del PP.

Feijóo intervino en el acto: “¿Qué les decimos a las iraníes, que esperen 40 años más, que nos pondremos una chapita mientras se las sigue matando? Si no tienes respuesta a la tiranía, el pacifismo es un aval a la dictadura”.

Feijóo: “Sí a la paz”

Las elecciones de Castilla y León, celebradas el 15 de marzo, dieron un margen al PP para hablar menos de la guerra de Irán. Al día siguiente de los comicios, el 16 de marzo, Feijóo reunió a la Junta Directiva Nacional, como es habitual, y frente a sus barones planteó un primer giro discursivo.

“¿No a la guerra?”, se preguntó. “Pues claro. ¿Qué país se creen que están gobernando?”, afirmó, como si hubiera defendido previamente esa misma posición. Feijóo alertó de los “falsos dilemas” y proclamó su eslogan: “Sí a la paz”. Eso sí, sin críticas a EEUU ni a Trump.

Ante la comparecencia de Sánchez en el Congreso, el PP preparó el terreno para un aterrizaje de Feijóo en un debate en el que no podía mantener la posición que había establecido hasta entonces. En una entrevista un día antes de la cita parlamentaria, el líder de la oposición explicó que “Sánchez es una cosa y España es otra”, y que “el señor Trump es el presidente de EEUU, y EEUU es uno de los grandes países del mundo, sin ninguna duda, y nuestro aliado desde la Segunda Guerra Mundial”. “Por tanto, no tiene nada que ver una cosa con otra”, remachó.

“¿Oiga, seguidismo al señor Trump? Ninguno”, aseguró. Y concluyó con una novedad: “Nosotros no estamos de acuerdo con esa guerra”. Para entonces, la mayoría de los países aliados se habían distanciado pública y notoriamente de EEUU. El bloqueo del estrecho de Ormuz y la imposibilidad de Trump y Netanyahu de reabrirlo han golpeado a las economías europeas. Como España, otros países como Francia, Italia o Alemania han puesto límites al uso de sus instalaciones o incluso de su espacio aéreo para la guerra de Irán.

En su réplica a Sánchez en el Congreso, el líder del PP cambió otra vez de eslogan para el conflicto de Irán: “No a la guerra, y no a usted”. Ese “usted” se refiere a Sánchez.

Este jueves, la portavoz del PP en el Congreso fue un poco más directa en sus críticas a EEUU y a Trump. Pese a asegurar que no ha habido “ningún viraje” en su posición, planteó que se puede “tener un aliado y discrepar de él”. Preguntada por la discrepancia, Muñoz dijo que “el mensaje del presidente Feijóo fue evidente” al respecto. Se refería al tuit en el que, ante la amenaza de Trump de arrasar Irán por completo, el líder del PP dijo: “En momentos delicados, necesitamos sensatez, no brutalidad. Occidente no es esto”. Sin más.

Muñoz dio un paso más este jueves: “No nos parece bien que un mandatario diga que va a borrar a toda una civilización”. La dirigente añadió: “¿Qué pasa con discrepar? Es perfectamente compatible con saber que EEUU, con independencia de Trump, debe ser aliado”.

A quien no criticó fue a Israel. Cuestionada por la ruptura del alto el fuego con sus ataques sobre Líbano, Muñoz se limitó a señalar que en ese país está “un grupo financiado por Irán, Hezbolá”. Y preguntada por la retención durante una hora de un 'casco azul' español por parte del ejército israelí, una acción que supuso la condena de la ONU, la portavoz del PP rebajó lo ocurrido. Muñoz desmereció el tiempo que estuvo retenido. Y zanjó: “Yo he estado en controles de tráfico más tiempo retenida”.

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