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Inversión fallida o estafa: un juzgado madrileño investiga la quiebra de una 'startup'

Fachada de los juzgados de la Plaza de Castilla.

Javier Lillo

22 de marzo de 2026 22:33 h

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La RAE define al emprendedor como aquella persona que impulsa con resolución acciones o empresas innovadoras, difíciles o arriesgadas. Y con esa premisa, es normal que la 'aventura' pueda acabar mal. Eso es lo que, en apariencia, le ocurrió a un grupo de 'entrepeneurs' que decidieron probar eso de pedir dinero a inversionistas para impulsar una 'startup' rompedora: un broker de seguros online para pymes y autónomos que, auguraban, pegaría un pelotazo en un breve espacio de tiempo gracias a la entrada en el capital del gigante Nationale Nederlanden.

Según una denuncia admitida a trámite en los juzgados madrileños, los tres investigados, una vez se hicieron con el botín –esas rondas de financiación tan aclamadas en casos de éxito de grandes multinacionales que comenzaron en un garaje–, acabaron llevando a esa 'startup' a concurso de acreedores, y los inversores se quedaron sin su dinero. Después llegó el tiempo de asumir la pérdida, el bochorno de haber animado a otros a invertir, la incertidumbre de haber podido ser engañado y, finalmente, la denuncia ante la justicia.

Según fuentes jurídicas consultadas por elDiario.es, al menos uno de los tres denunciados ya tenía experiencia demostrable en eso de crear 'startups' que acababan en quiebra dejando agujeros en ocasiones millonarios, y todo ello porque era trabajador (socio) de Antai, una suerte de acelerador de este tipo de empresas que se dedica a impulsar proyectos y conseguir inversores para las rondas de startups como esta.

La historia de Singular Cover, la 'startup' en cuestión, tiene un punto de inflexión en mayo de 2022, cuando uno de los tres denunciados, prevaliéndose de su relación de confianza con la persona presuntamente estafada, le trasladó “la existencia en aquel momento de una gran oportunidad de inversión”. Ese broker –hoy en liquidación– “iba a multiplicar exponencialmente la dimensión del negocio de la compañía y, por ende, los beneficios para sus inversores”. Y, como no, había prisas: “La ronda de inversión estaba completamente suscrita y se acababan los plazos para participar, debía proceder sin dilación”.

El equipo directivo de esa 'startup' iba a estar formada por dos de los denunciados, R.G.M., como CEO y presidente, y C.H.D., como consejero y director de operaciones. A ellos se sumaba E.S.A., que era el socio puesto en el asunto por Antai. El denunciante acabó invirtiendo 25.000 euros por medio de un préstamo participativo capitalizable y lo hizo a través de la sociedad intermedia Angel Joe Capital Partners (el vehículo creado por Antai para este asunto concreto). Además, trajo de la mano a su jefe, que también invirtió y que ahora se adhiere a la denuncia.

Todo ocurrió el 7 de junio de 2022. Un mes después empezaban los problemas: se caía la inversión de 11,2 millones de Nationale Nederlanden y se bajaban también del asunto los fondos de capital riesgo Fin TLV y Munich Re VC. “Se evidenciaba entonces un escenario muy distinto del trasladado hasta el momento por los denunciados”, indica la denuncia a la que tuvo acceso elDiario.es.

Con ese panorama, el que iba a ser CEO de ese broker de seguros reconoció por primera vez la verdadera situación de la empresa, “que se encontraba en un escenario de liquidez muy complicado y en posición de caja negativa”, recuerda el escrito, que añade que esto “había sido interesadamente ocultado hasta ese momento por los denunciados, quienes semanas antes habían presentado a su empresa a los inversores como un proyecto sólido y solvente, ocultando, mediante una maniobra engañosa, datos esenciales sobre el estado real de la empresa”. Y después, como suele ocurrir en estos casos, “a partir de ese momento [los 'entrepeneurs'] empezaron a rehusar sus llamadas y apenas respondían a los mensajes” de los inversores. Finalmente, los denunciados indicaron “que la empresa estaba en situación de insolvencia y que los grandes inversores en realidad solo habían efectuado meras propuestas sujetas a estudio, que finalmente no prosperaron en ningún caso, siendo inminente la entrada de la empresa en concurso de acreedores”.

“Fue doloroso tomar conciencia del engaño sufrido para privarle de su dinero, pero mayor era el dolor que sentía porque tal engaño se había extendido a su jefe”, recuerda la denuncia presentada por el inversionista. En octubre, Singular Cover presentó la solicitud voluntaria de declaración de concurso de acreedores, tramitada ante el Juzgado de lo Mercantil número 7 de Barcelona.

Pero el inversor mantuvo la interlocución con el fallido CEO quien “se comprometió inicialmente a reembolsar el importe de la inversión, reconociendo su responsabilidad en los hechos”. “Lo cierto es que no se produjo devolución alguna, sabiendo ahora mi mandante que ese compromiso solo tuvo una finalidad dilatoria, para evitar que el denunciante iniciara acciones legales”.

En la denuncia –que data de 2023–, el abogado del inversionista presuntamente estafado pone el foco en “el súbito cambio de escenario de la situación de la empresa en tan pocas semanas”, entiende que fue una “clara maniobra de engaño urdida por los denunciados para revestir de apariencia de seriedad y solvencia a su empresa, ocultando dolosamente que en realidad estaba al borde de la quiebra”. Considera, además, que hubo una evidente “maquinación” urdida por los denunciados “para engañar” porque ocultaron deliberadamente “información relevante sobre la verdadera situación de la empresa, con el ánimo de obtener así un acto de disposición patrimonial para su propio beneficio y el de sus empresas”.

“Los siempre difíciles comienzos”

Tras la admisión de la denuncia, la causa fue avanzando, se tomó declaración a los denunciados y, recientemente, la defensa legal del socio de Antai ha solicitado en un escrito presentado el pasado 5 de marzo el archivo libre de la causa para él al entender que de lo instruido hasta la fecha se ha evidenciado que no desarrolló una conducta que encaje en el delito de estafa, “se da una ausencia de indicios de criminalidad”. Explica que él sólo actuó en el proceso en su condición de administrador único de la mercantil Angel Joe Capital Partners SL, el vehículo de inversión a través del cual los denunciantes realizaron sus respectivas inversiones en la empresa Singular Cover.

Y resalta que, lejos de ser una estafa, lo que ocurrió es que “la empresa no superó los siempre difíciles comienzos de una startup tecnológica y finalmente tuvo que presentar concurso de acreedores y posteriormente ser liquidada, con la correspondiente pérdida que ello implica del capital invertido, (…) riesgo que todos conocen y asumen al decidir invertir en este ámbito del capital riesgo”.

Además, recalca que él era solo un asalariado más de la empresa Antai Ventures SL. “El señor E.S.A., en su calidad de empleado de Antai, fue designado representante legal de Angel Joe, que fue el vehículo de inversión del entorno de Antai que se creó para el proyecto Singular Cover, en el que Antai también entró como inversor directo por una cantidad muy relevante”, explica el escrito.

A esto se suma que los presuntamente estafados “son profesionales dedicados al ámbito de banca de inversión y los mercados de capitales” y cuentan “con gran experiencia en el ámbito de las startups y de sus inversiones”. Añade que, de hecho, uno de ellos ya había invertido con anterioridad 10.000 euros en ese mismo proyecto, que esa cantidad la perdió también, y que sin embargo no la reclamó ni entonces ni ahora.

Ese escrito de alegaciones indica que, en contra de lo mantenido por el inversor, los consejeros y socios de la 'startup' “fueron los encargados, junto con empleados de Singular Cover, de proporcionar tanto a los denunciantes como al resto de inversores, un constante flujo de información y documentación sobre la compañía completamente real y actualizada”.

Los otros inversores: cerca de cuatro millones de euros

Por otro lado, pone el foco en que tanto el socio de Antai como miembros de su familia también invirtieron cantidades en ese broker de seguros online, dinero que han perdido “como parte del riesgo que supone una inversión en una startup” y, por tanto, no han reclamado. Añade que el propio fondo Antai invirtió en total 1,35 millones de euros que también se volatilizaron y que, sin embargo, “no ha reclamado ni civil, ni mucho menos penalmente”.

En esas alegaciones, de hecho, se recoge que en la ronda de inversores de ese 2022 otras cinco personas habrían entregado distintas cantidades hasta llegar a 93.000 euros. También aporta información sobre otras empresas y grupos que invirtieron dinero en el broker de seguros, una decena de empresas se dejaron 3,8 millones de euros, perdiendo todos la inversión. Si bien destaca que nadie, salvo el denunciante y quien era su jefe, decidió emprender acciones legales.

Por su parte, fuentes jurídicas señalan que Antai cuenta con una trayectoria sólida, reconocida y plenamente consolidada en el ámbito de la inversión en startups y en el ecosistema emprendedor. Y que desde la compañía se insiste en que los hechos denunciados “no son ciertos”. Recuerdan que el propio escrito en el que se solicita el sobreseimiento se apunta a la ausencia de indicios de ilícito penal ni conducta tipificable, en un contexto propio de inversiones de capital riesgo, donde la eventual pérdida de la inversión forma parte de su naturaleza.

Con todo, Antai manifiesta su máximo respeto al proceso judicial en curso y se muestra convencida de que la causa será archivada, “como no puede ser de otro modo”, al tratarse de una denuncia “sin fundamento real” y dada la falta de fundamento jurídico de la denuncia. En este sentido, lamenta que este tipo de actuaciones puedan responder a intereses ajenos a la realidad de los hechos y orientados a generar un perjuicio reputacional injustificado, incompatible con la trayectoria, la práctica empresarial y el historial de cumplimiento de la firma.

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