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El PSOE propone un impuesto europeo a las grandes fortunas y que los bancos paguen más por sus beneficios

Teresa Ribera, en una imagen reciente

José Enrique Monrosi

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Javier Milei y sus adeptos en España y en Europa como paradigma de todo lo que pone en riesgo el proyecto europeo y de todo lo que sale a combatir el PSOE el 9-J. Los socialistas han encontrado en el choque diplomático con Argentina a raíz de los insultos y ataques de Milei al Gobierno español durante la convención ultra de Vox, el contexto perfecto para redimensionar su mensaje de campaña de cara a las europeas.

“El enemigo es el populismo que apuesta por menos Europa porque es su forma de expandir su mensaje del sálvese quien pueda. Porque menos Europa es más caos, más pobreza y más desigualdad”, defienden en el equipo de campaña de Ferraz, donde señalan el acto ultra del pasado fin de semana en Madrid como la gran amenaza que se ciñe hoy sobre las democracias occidentales.

“Esa concentración es un reflejo de lo que de verdad quieren. Vienen a España porque somos el bastión del modelo social y de progreso que quieren combatir. Y eso debe ser interpretado como una alerta: no podemos dar por descontada ni las democracias ni los valores y derechos y libertades de los europeos. Hay que cuidarlo y, para eso, hay que poner pie en pared”, sostienen desde el equipo de la candidata, Teresa Ribera.

Con ese discurso los socialistas aspiran a movilizar al electorado progresista para voltear las encuestas que dan la victoria a la derecha. Y aspiran a hacerlo en base a un programa electoral de marcado perfil social y progresista con el medio ambiente y las políticas fiscales como dos de los ejes fundamentales.

En el programa difundido este martes, el PSOE hace bandera de algunas de las políticas implementadas por el Gobierno de Pedro Sánchez durante los últimos seis años. Y por eso proponen exportar a nivel europeo algunas de las medidas que el Ejecutivo lleva a gala en su balance legislativo.

En contraste con las recetas neoliberales de la derecha y la ultraderecha, los socialistas plantean una política fiscal europea claramente redistributiva. El programa recoge, por ejemplo, la creación de un impuesto europeo a las grandes fortunas, así como un gravamen especial a los beneficios extraordinarios de la banca en la Unión Europea.

“Se considerarán fuentes de ingresos como los impuestos de solidaridad que gravan beneficios extraordinarios, la imposición de sectores como el bancario cuyo valor añadido está infragravado, los impuestos sobre las transacciones financieras, la recaudación derivada de la aplicación del Pilar 1 de la OCDE y la tributación de las grandes fortunas y de las ganancias de capital, incluidas las recompras de acciones”, refleja el programa.

En ese documento se expone la desigualdad en el reparto de la riqueza como uno de los grandes desafíos de las sociedades europeas. “La concentración de la riqueza y el incremento de las desigualdades son algunos de los mayores desafíos que afrontan los Estados miembros. En la UE, el 1% más rico acapara el 25% de toda la riqueza, lo que socava la cohesión social y económica.

También pone el foco el PSOE en su programa en las grandes multinacionales: “Consideramos que las empresas, en particular las grandes multinacionales, deben pagar la parte que les corresponde, por lo que defendemos el desarrollo de la tributación mínima adecuada en el Impuesto sobre Sociedades a nivel internacional y dentro de la UE, logrando una mayor armonización del impuesto a la vez que evitamos una carrera a la baja, con el objetivo de lograr una distribución más equitativa de los ingresos fiscales entre los países donde operan las corporaciones transnacionales”.

Gran parte de esa recaudación, defienden desde la candidatura de Ribera, debe ir a implementar una agenda verde más ambiciosa y más equitativa entre territorios y entre clases sociales, otro de los ejes de campaña que confrontarán con el ideario de la derecha y la ultraderecha.

“Hay una derecha que se inclina por rendirse: en vez de hacer frente a los discursos reaccionarios y pedir más integración o más derechos o más avances lo que oímos son discursos xenófobos y vemos una actitud de que no pasa nada, que pueden incorporarse a las instituciones europeas sin problemas”, critican desde el equipo de campaña de Ferraz.

Los socialistas asumen que el choque con el PP durante la campaña convertirá en gran medida el camino hacia el 9-J en una contienda muy nacional. Aunque rehúyen la idea de hacer de la cita con las urnas en las elecciones europeas en un plebiscito sobre Sánchez o Feijóo. “Nos gustaría que el PP hiciera alarde de europeísmo y no tanto una campaña de medias verdades o mentiras abiertas intentando desprestigiar al gobierno nacional. Pero la verdad es que esperamos lo que ya hemos visto: una rendición absoluta hacia la ultraderecha. Si lo plantean como plebiscito será porque no tiene plan para Europa y prefieren volver al fango nacional”, lamentan.

Los socialistas han diseñado una campaña por todo el territorio con más de 800 actos programados. Al menos en cinco de ellos acompañará a Teresa Ribera el presidente de Gobierno. Pedro Sánchez abrirá este jueves en Valencia y también tiene previsto acudir a Sevilla, Valladolid y Málaga antes del cierre del día 7 de junio en Madrid.

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