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Vox simula una ruptura con el PP después de que Feijóo pacte las comisiones parlamentarias con PSOE y Sumar

Imagen de archivo del líder popular, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.

Aitor Riveiro

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El Congreso echa definitivamente a andar esta semana con el habitual reparto de las presidencias de las comisiones parlamentarias. La distribución ha sido pactada por los grupos mayoritarios, pero se ha quedado fuera Vox, que ha escenificado en las últimas semanas un creciente enfrentamiento dialéctico con el PP que no ha pasado de ahí: ninguno de los dos partidos está dispuesto a poner en riesgo sus decenas de gobiernos de coalición autonómicos y municipales.

En el PP sostienen que las críticas que llegan desde Vox tienen su origen en el 'bocado' electoral que los de Alberto Núñez Feijóo han metido a los de Santiago Abascal desde el 23 de julio. El PP ha logrado además capitalizar mediáticamente las protestas callejeras pacíficas contra la amnistía, mientras Vox ha asomado la cabeza en las que se han celebrado de forma sistemática en la puerta de la sede socialista de la madrileña calle de Ferraz, y que han terminado frecuentemente con altercados con la Policía Nacional.

Este lunes parecía haberse llegado a un punto de inflexión. Algunos medios aseguraron a primera hora que Vox iba a anunciar una suerte de “ruptura nacional” con el PP, algo que finalmente no ha ocurrido. Tampoco hay nada que “romper” a nivel nacional, ya que ambos partidos solo tienen acuerdos a nivel municipal y autonómico.

El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, compareció en una rueda de prensa para acusar al PP de pactar con quienes han “perpetrado un golpe de Estado”, en referencia al PSOE y a Sumar. “No entendemos, como seguro tampoco entienden muchos españoles, que el PP convoque a manifestaciones el domingo y el lunes se reparte con el PSOE y con Sumar”, añadió. Se refiere a unos cargos muy bien remunerados, que permiten además contratar a personal y que en ocasiones tiene un relevante papel en la tramitación de leyes o en determinados debates.

“Constatamos que el PP no quiere trabajar de la mano de Vox para parar el golpe de Estado que está liderando el PSOE con el cabecilla Pedro Sánchez”, agregó Garriga. 

Desde el PP se toman con calma los exabruptos de Vox. Fuentes de la dirección recuerdan que Abascal se ha presentado sin invitación en las concentraciones convocadas por Feijóo. “El domingo pusieron una carpa en frente, e hicieron declaraciones a los medios antes de empezar”, señalaron este lunes las mismas fuentes.

“Nos insultan”, dijeron las mismas fuentes en referencia a las palabras de Javier Ortega Smith y las “gallinas ponedoras” que le ha permitido enzarzarse con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, en un mediático cruce de declaraciones. “Podrá tener más huevos pero yo tengo más votos”, dijo Almeida. “Engañando y traicionando a los madrileños, sin duda eres el mejor”, le replicó el vicepresidente de Vox en Twitter.

“Respondemos con cortesía”, zanjaron las mismas fuentes, que aseguraron que ha habido una petición por parte de Vox para que el PP compartiera con ellos alguna de las 12 presidencias de comisión que le corresponde a los de Feijóo, aproximadamente un tercio del total.

En Vox dicen no haber pedido “nada concreto sobre comisiones”, informa Carmen Moraga. “Hemos pedido al PP desde hace dos meses una reunión para hacer frente al golpe”, apuntan desde el grupo parlamentario a elDiario.es. “Y no tenemos respuesta. Con el PSOE se sienta para repartirse comisiones. Eso es lo que denunciamos”, zanjan.

Desde el PP niegan que no exista interlocución a nivel nacional entre ambos partidos e incluso Feijóo y Abascal se intercambian mensajes de forma habitual. Lo que no se ha producido es una reunión pública, o al menos comunicada, entre ambos líderes desde la ronda de contactos de Feijóo con los partidos antes de su investidura fallida.

Desde Vox incluso han criticado la reforma de la dirección que acometió el PP la semana pasada: “Nos hemos encontrado con que hace escasos pocos días el señor Feijóo de manera unilateral ha decidido abrir una nueva etapa que no solo consiste en cambiar una serie de caras en el Comité de Dirección del Partido Popular sino que consiste en firmar con el Partido Socialista y con Sumar, con los responsables del golpe de Estado”.

La respuesta del PP llegó por boca de su portavoz, Borja Sémper, incluso antes de las declaraciones de Garriga: “Sus necesidades internas no van a condicionar la posición del PP”.

Ofrecimiento mutuo de “responsabilidad”

Pese al ruido, no está en duda que PP y Vox mantendrán las decenas de gobiernos autonómicos y municipales conjuntos tras las elecciones del pasado mes de mayo. “Ofrecemos estabilidad”, dijo Sémper en la rueda de prensa. Garriga dijo que los suyos “no van a romperlos”, en referencia a los gobiernos de coalición.

No es la primera vez que Vox amaga, pero no pega. Durante la investidura de Pedro Sánchez, los de Abascal también amenazaron con romper. En el PP se lo tomaron con indiferencia, cuando no con guasa. E incluso hubo quien dijo que si era verdad invitaría personalmente a cenar al líder de la extrema derecha.

La realidad es que los gobiernos autonómicos de coalición avanzan en su gestión. Murcia ya ha presentado el proyecto de presupuestos para el año que viene y otras regiones están avanzando sus cuentas públicas para 2024.

Nada hace pensar que ninguno de esos gobiernos se romperá, al menos en el corto plazo. En el PP suspiran porque ocurra e incluso han llegado a pedir a sus socios que no se presenten en las inminentes elecciones gallegas. En las plantas altas del 13 de la madrileña calle de Génova tienen claro hace muchas semanas que fue el miedo a la extrema derecha y los pactos autonómicos con Vox los que propiciaron una movilización de la izquierda que convirtió en irrelevante el triunfo de Feijóo en los comicios de julio. Si Abascal quiere romper, que rompa, sostienen en el PP.

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