“Su médico está ejerciendo su derecho”: citas a ciegas y pediatras que no aparecen un lunes de huelga médica en Sevilla
La sanidad andaluza se asoma este lunes a un escenario de conflicto persistente. Bajo un esquema de servicios mínimos que imita la actividad de un día festivo, más de 30.000 facultativos han iniciado la primera de una serie de huelgas mensuales que amenazan con colapsar la agenda asistencial hasta el verano. Pero mientras en los despachos se discute el Estatuto Marco y en el Parlamento se habla de los 38 millones de euros que costaron los paros de diciembre, en los centros de salud la realidad se mide en incertidumbre y pasillos que, a ratos, parecen una “huelga fantasma”.
A simple vista, el centro de salud de El Porvenir, en Sevilla, respira una calma engañosa. En las salas de analíticas el ritmo es el de un lunes cualquiera; allí el conflicto parece no haber llegado. Sin embargo, al cruzar hacia la zona de Pediatría, el sistema muestra sus costuras. Es una huelga invisible para la burocracia, pero traumática para el usuario: el sistema 'Salud Responde' ha seguido permitiendo pedir citas con total normalidad, obligando a los padres a enterarse de que no hay médico solo cuando leen el papel pegado con celo en la puerta de consulta: “Su médico está ejerciendo su derecho a huelga”.
El parche de la Medicina de Familia
Esa falta de preaviso es la que ha dejado “tirada” a la madre de Naza, un niño de tres años que ayer se acostó enfermo. Su madre pidió la cita anoche a través de la aplicación oficial y nadie le notificó que este lunes no estaría su pediatra. “No quería ir a las urgencias de un hospital por el miedo a las colas, pero aquí me he encontrado la puerta cerrada”, relata.
La solución que el centro ha ofrecido para Naza es un parche que resume la precariedad de estos servicios mínimos: el niño ha sido derivado a Medicina de Familia. Un médico de adultos atendiendo a un menor de tres años para cubrir el expediente asistencial, una medida que evidencia la pérdida de especificidad que denuncian, precisamente, los médicos que este lunes están en la calle.
Dos horas de espera para una vacuna
Más crudo ha sido el recibimiento para Mariana, una bebé de seis meses que acudía al control del niño sano. Su madre, su abuela y su hermana gemela —que dormía en el carrito ajena al pulso político— llegaron a su cita de las 8:30 con la confianza de quien tiene un papel oficial en la mano. Nadie las avisó al pedirla.
“La única solución que nos daban al llegar era reagendar la cita para el mes que viene”, explican. Pero en un lactante de seis meses, el calendario de vacunas no entiende de negociaciones sindicales. La familia decidió plantar resistencia y no moverse del pasillo. Tras dos horas y diez minutos de incertidumbre, consiguieron que Mariana fuera atendida a las 10:40 para no interrumpir su inmunización. “Nos hemos tenido que enterar al llegar a la puerta, porque aquí el sistema te deja pedir la cita como si no pasara nada”, lamentan.
Un pulso que se cronifica
El conflicto, que enfrenta al colectivo médico con el Ministerio de Sanidad por un marco normativo propio, tiene ya fechas marcadas en rojo para marzo, abril, mayo y junio. Mientras la Junta de Andalucía lamenta la “inacción” del Gobierno central, los pacientes se han topado con la cara más amarga de la estadística: la de un sistema que garantiza el 100% de las urgencias pero que deja en el limbo los cuidados básicos de los más vulnerables, según denuncian.
Al salir del centro, la sensación es que la sanidad andaluza ha entrado en un caos administrativo. Mañana los titulares volverán a hablar de cifras y de costes económicos, pero en la memoria de este lunes quedará el silencio de un sistema que no avisó y la espera de dos horas de una pequeña de seis meses, por una vacuna que el sistema prometió y la huelga, casi, impide.
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