Un cambio más que necesario
Nos escribió la semana pasada un suscriptor para reprocharnos, amablemente, que en nuestro análisis de Pisa no habíamos abordado lo que él considera uno de los mayores problema de la educación, la selección del profesorado. Estábamos en ello, Joaquín, te adelantaste en tu email, pero aquí está lo que pedías.
El asunto, complejo, no sale de la nada. Teníamos pendiente hablar de esto desde que en verano el Gobierno anunció que constituía una mesa para negociar el cambio con los sindicatos. Ya os comentamos hace una semana que es una de las reformas educativas que se ha autoimpuesto de alguna manera el Ministerio de Educación para este último curso de la legislatura.
El grueso del sistema de oposiciones docentes no se ha tocado en 30 años y hay bastante unanimidad en el sector con que es necesario un cambio. Son muchos los problemas que plantea el actual método (ya sabéis, primero una fase eliminatoria teórica, luego una práctica, finalmente el concurso de méritos para quien supere las primeras pruebas y por últimos las prácticas de centro, que son un trámite y nunca nadie ha suspendido).
Sin orden de importancia, la falta de equidad en el acceso, qué se le pide a los aspirantes y cómo relaciona eso con lo que se van a encontrar en el aula e incluso los temarios, obsoletos al punto de que para Informática se estudian los disquetes, aparecen entre las principales necesidades.
La falta de equidad se presenta por partida doble. Primero, según nos comenta un experto, porque para presentarse a la oposición de Secundaria hay que tener el máster del profesorado, y como no hay plazas públicas para todos, ni de lejos, a un porcentaje importante de los futuros aspirantes no les queda otra que gastarse unos buenos miles de euros en un centro privado. La otra pata de la inequidad es que cada comunidad autónoma aborda los procesos, ofrece plazas y corrige las pruebas con sus propios criterios, lo que puede generar gran sensación de “arbitrariedad” entre candidatos.
Otro de los problemas que ha detectado la investigación de este asunto es qué valoran las oposiciones y qué le pedimos después a un profesor en el aula. Y en este momento son dos elementos muy alejados. Varios estudios recientes han alertado de este desequilibrio entre las competencias formalmente exigidas en las convocatorias —fundamentalmente pedagógicas, didácticas y de conocimiento disciplinar— y las que se consideran hoy esenciales para el desempeño docente, como las competencias socioemocionales, la capacidad de liderazgo en el aula o la gestión inclusiva de la diversidad.
Decía que nadie duda de la necesidad, urgente casi, de que se reforme el sistema. Pero muchos en el sector sí creen que es una bomba de humo del Gobierno y que no lo van a hacer. Sus motivos tienen: no es ni la primera ni la segunda vez que se anuncia un cambio en las oposiciones que luego queda en nada. Saldremos de dudas en poco tiempo.
No me extiendo más, si te interesa el tema desarrollamos todo esto, y alguna cosa más, en la pieza que publicamos el fin de semana y que encuentras aquí.
Esta semana hemos hablado de...
- ¿Se regalan los aprobados? Los datos dicen que se repite lo mismo que hace tres años. En España se repite más del doble que en la media de la OCDE. Nuestro país tiene un problema muy particular con este fenómeno, extendido mucho más que en casi todo el resto del mundo pese a que está comprobado que la repetición es cara e ineficaz para la inmensa mayoría del alumnado. La Lomloe trató de atajar el problema dejando esta medida como último recurso y desligándola del número de suspensos; el profesorado debe decidir si el estudiante está o no preparado para seguir su periplo académico. Desde entonces se critica que “se regalan los aprobados” y “nadie suspende ya”. Pero luego llegan los datos y te desmontan el relato, porque hoy se repite lo mismo que hace tres años.
- El Gobierno quiere que la mitad de los profesores de cada título universitario sea doctor. Por si el Ejecutivo tuviera pocos deberes educativos de aquí al final de la legislatura, Pedro Sánchez anunció el viernes que quiere aprobar un decreto para que al menos el 50% del profesorado de cada título universitario sea doctor y el 40% tenga un contrato permanente, para mejorar la calidad y luchar contra la precariedad docente. También, dijo el presiente, se incluirán medidas para “ ”exigir la presencialidad allí donde sea necesaria, especialmente en ámbitos como el sanitario, para evitar que algunas privadas puedan aprovechar la creciente demanda y falta de plazas para ampliar masivamente su oferta online sin garantizar los estándares de calidad“. Lo que no dijo es cómo las implementará.
- La inédita 'huelga' de excursiones escolares llega a 1.300 centros. Hay todo un melón aquí. En Catalunya el profesorado ha dicho basta a las condiciones en que se celebran las excursiones escolares y la mitad de los centros públicos no las harán este año. Miles de alumnos acaban de empezar el que será su primer curso sin salidas del centro. Es fácil empatizar con los docentes en esta cuestión: ¿quién querría irse de excursión con decenas de adolescentes, ser absoluto responsable de ellos al nivel de que puedes acabar en un juicio por homicidio si ocurre una desgracia y todo ello a cambio de... absolutamente nada, ni una mísera dieta?
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- Italia se plantea prohibir el uso del burka y limitar el número de extranjeros por clase. Lo explicó este domingo la primera ministra, Giorgia Meloni: su Gobierno quiere vetar las prendas que cubren el rostro en las escuelas (burka y niqab) y acotar los foráneos por aula, una medida que ya existe en modalidad de recomendación (no más de un 30%), pero que los directores explican que es imposible de aplicar en determinados barrios porque no se puede negar la inscripción de un menor.
- El PP suprime el programa de lengua árabe y la cultura marroquí en sus comunidades. Andalucía, Extremadura y Aragón se suman a Madrid, que ya lo hizo el año pasado, y, espoleadas por Vox, acaban de suprimir sus respectivos programas, fruto de un acuerdo con Marruecos por el que el país africano paga el profesorado que lo imparte.
- Philip Morris financia una cátedra sobre riesgo cardiovascular en la UEx. Hasta 73 organizaciones, nacionales e internacionales, han exigido a la UEx que cese “inmediatamente” la financiación de la Cátedra de Investigación para la Reducción del Riesgo Cardiovascular de Extremadura (CIRRCE) por parte de la compañía tabacalera Philip Morris.