El yacimiento romano de Caraca ya es visitable
Las últimas intervenciones arqueológicas realizadas en el área arqueológica de Caraca acaban de convertir el lugar en un yacimiento romano visitable, según ha dado a conocer este sábado el ayuntamiento de Driebes, en Guadalajara.
En este lugar se ha instalado señalética que indica el acceso a las distintas zonas y paneles explicativos que aportan información interesante acerca de varios aspectos de la ciudad antigua.
El yacimiento se puede visitar de forma libre y “siempre respetuosa” con los restos arqueológicos, reclama el ayuntamiento, y con las áreas cuyo acceso está delimitado.
Un cerro estratégico sobre el Tajo de hace 2.000 años
También se puede conocer el yacimiento así como el Centro de Interpretación ubicado en Driebes a través de la actividad 'Conoce Caraca a través de los dibujos de Miguel Zorita', en la cual el público interesado podrá acercarse a esta ciudad y su apasionante historia de una forma distinta, de la mano del dibujante del equipo arqueológico Caraca, que a través de su producción artística nos invitará a un viaje a través del tiempo para sumergirnos en la ciudad que se encontraba hace 2000 años en un cerro estratégico sobre el río Tajo.
Las personas interesadas en la actividad “Conoce Caraca a través de los dibujos de Miguel Zorita”, que se realizará los miércoles, sábados y domingos pueden consultar la web.
La antigua ciudad de Caraca se localiza en el Cerro de la Virgen de la Muela (Driebes, Guadalajara). La identificación de Caraca ha sido objeto de discusión desde el siglo XVI, asociándose tradicionalmente con Guadalajara.
Esta interpretación influyó en el nombre de sus habitantes y en la fundación de entidades como el Ateneo Caracense. Fue en los años 80 cuando Jorge Sánchez-Lafuente y Juan Manuel Abascal propusieron una nueva hipótesis: situar Caraca en el Cerro de la Virgen de la Muela. Desde el año 2016, el Equipo Arqueológico Caraca lleva a cabo investigaciones en este lugar.
A raíz del hallazgo se ha celebrado un congreso, publicado monografías y organizado iniciativas culturales como el certamen de murales 'Ruranos' en Driebes. En 2024, el yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural en 2024.
En el año 2025 se realizó en el Museo de Guadalajara la exposición temporal “Caraca, la ciudad perdida” con un notable éxito de público.
“Las 10 campañas de excavaciones arqueológicas realizadas en este yacimiento han demostrado que esta ciudad perdida es, sin duda, un yacimiento fascinante”, señala el ayuntamiento.
Caraca se encontraba en un emplazamiento frecuentado desde tiempos de los cazadores-recolectores del Paleolítico hasta la época visigoda. Entre su legado destaca un depósito de objetos de plata enterrado en el siglo III a.C. por los carpetanos: el Tesoro de Driebes, que se expone en el Museo Arqueológico Nacional. Este tesoro fue hallado en 1945 y está compuesto por 1480 piezas de plata, con un peso total de 13,8 kilos. Entre los elementos más singulares está la conocida como 'Fíbula de Hércules', adornada con motivos mitológicos.
Este enclave y su entorno fueron testigo de importantes episodios históricos. Enfrentó a los carpetanos con figuras como el general romano Sertorio, quien finalmente la conquistó en el año 77 a.C., según relata Plutarco y es posible que en su entorno se produjera la Batalla del Tajo entre Aníbal y una coalición de pueblos hispanos liderada por los carpetanos en el año 220 a. C. Todo esto convierte a Caraca en un referente arqueológico de enorme valor.
El Anónimo de Rávena mencionó Caraca entre Complutum (Alcalá de Henares) y Segóbriga, dentro de la vía Complutum-Cartago Nova. Las investigaciones modernas, así como el uso del georradar han documentado un tramo de vía romana junto a la ciudad. Ptolomeo citó Caraca entre las poblaciones de los carpetanos.
En la Edad del Hierro, el lugar fue un oppidum carpetano. La cantidad y variedad de restos en superficie, junto al Tesoro de Driebes, lo confirman. Caraca se encontraba en una posición estratégica sobre los vados del Tajo, lo que la convirtió en punto de interés para cartagineses y romanos.
La incorporación del territorio a Roma en el siglo II a.C. dio paso a un lento proceso de romanización. Caraca se transformó gradualmente en una ciudad con las infraestructuras propias del modelo romano. En su momento de mayor esplendor (siglos I-II d.C.), se edificaron termas públicas, el foro, viviendas, un ustrinum (pira funeraria) de grandes dimensiones y un acueducto de más de 3 km que abastecía a la ciudad desde el manantial de Lucos. Esta obra, construida en opus caementicium, representa la eficacia de la ingeniería hidráulica romana.
A partir de mediados del siglo II d.C., Caraca entró en declive. Los edificios públicos perdieron su función original y se reutilizaron como espacios de hábitat. Finalmente, la población se desplazó hacia el entorno rural.
Siglos después del abandono de Caraca, en los siglos VI-VII d.C., a los pies del cerro, se estableció una necrópolis visigoda con cientos de tumbas orientadas en sentido este-oeste. Algunas de estas son tumbas de cista construidas con lajas de piedra y otras son fosas simples recubiertas de grandes losas de piedra yesífera.
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