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Los primeros licenciados en periodismo, 50 años después: “A veces, parábamos para una asamblea y otras entraba la Policía a desalojar”

César Gil y Ángeles Afuera en la Facultad de Ciencias de la Información

Guillermo Martínez

26 de junio de 2026 22:01 h

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Eran tiempos de manifestaciones, asambleas, huelgas y hasta libros prohibidos en una universidad tan convulsa como el momento político que se vivía. Siempre habían estado ahí, personas ávidas de conocimiento cuyo motor en su día a día era la curiosidad, las ansias de contar el mundo, saber qué había más allá de lo que se veía a simple vista y explicarlo. Hace medio siglo, se licenció la primera promoción de periodistas universitarios en España tras superar los cinco cursos de carrera en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Al visitar la Facultad de Ciencias de la Información (CCINFO), varios de estos protagonistas rememoran con cariño y cierta añoranza aquellos años de juventud y aprendizaje. A sus 71 años, Ángeles Afuera expresa que hizo el curso preuniversitario, antecesor del archiconocido curso de Orientación Universitaria, en el instituto público madrileño Isabel la Católica. “A mí siempre me ha gustado escribir por el placer de hacerlo y tenía mucha vocación por preguntar”, dice. Con 17 años se matriculó en la nueva carrera, a la que accedió tras realizar un examen de ingreso en octubre aquel 1971, al igual que todos sus compañeros.

Todavía no estaba construida la mole de hormigón armado, ideal ejemplo de arquitectura brutalista, por la que han pasado algunas de las plumas más señeras del periodismo español. “Era todo un poco desastre. Nosotros comenzamos las clases en febrero de 1972 en la Escuela Oficial de Cinematografía, hoy Instituto de Radio y Televisión, en la Dehesa de la Villa, y ahí hicimos toda la carrera”, expresa la fundadora del departamento de Documentación de la cadena SER. A la actual facultad la llamaban el búnker y la caja de cerillas, añade con sorna, después de verla construida tras aprobar su proyecto de edificación en 1971, cuando se dio rango de universitarios a los estudios de periodismo, publicidad y relaciones públicas e imagen y sonido, hoy comunicación audiovisual.

Ángela Afuera y César Gil

Por qué quieres ser periodista

Felipe Sahagún, especializado en información internacional, no sabía muy bien qué era el periodismo cuando se matriculó hace cinco décadas. “Yo recuerdo que me gustaba escribir y viajar”, apuntilla. No olvida el pequeño ensayo que realizaron en el examen de ingreso. Tuvieron que responder a la pregunta de por qué querían ser periodistas. Fueron varios centenares quienes contestaron de forma acertada: “Había lo que llamábamos el grupo de religiosos, militares, civiles, curas y monjas; profesionales que en ese momento ya estaban en los principales medios”.

“Luego había otros que se matricularon, pero a quienes les abrieron una especie de carrera paralela. Les era suficiente con acudir a unos seminarios los sábados”, desarrolla Sahagún a sus 73 años. Según asegura, muchas de las estrellas de televisión de los últimos años del franquismo llegaban al examen, ponían su nombre y sin contestar las preguntas les aprobaban.

César Gil fue otro joven que se licenció en Periodismo en 1976. En su caso, la espinita estaba clavada desde que participara años antes en el concurso ‘Olimpiada del saber’ que se emitía en una emisora local con alcance nacional. “Me había matriculado en ICADE, pero veía que me gustaba el mundo del periodismo y, sobre todo, la radio”, rememora. Desde entonces, como tantos otros, ha sido alumno, profesor universitario y periodista.

Ángela Afuera en los estudios de Inforadio

La política inunda las aulas

Afuera reconoce que el primer curso fue muy corto y tilda de “irregulares” los siguientes años de estudio. “A veces, parábamos para hacer una asamblea y otras entraba la Policía Armada para desalojar. Fueron años muy moviditos, evidentemente”, afirma antes de recordar con sus palabras los chorros de agua a presión y las carreras delante de los grises, tal y como denominaban a los agentes. “Los de periodismo éramos los primeros en saber si iba a haber lío porque veíamos los caballos de la Policía asentados al lado de un edificio en el que estudiábamos”, añade la locutora.

Son muchos años los que han pasado desde entonces, pero Afuera recuerda una batallita que le provocó cierto temor. “La policía nos quitó el carnet de la universidad cuando estabamos en la Facultad de Derecho, porque íbamos ahí a estudiar, y tuvimos que ir a la Dirección General de Seguridad a recogerlo. Nos decían que por eso ya nos tendrían fichados, pero yo nunca me lo creí porque no estaba tan metida en política”, se explaya.

Sahagún, que llegó a pasar por la redacción del periódico franquista ‘Informaciones’, como muchos compañeros que después formarían parte de los primeros pasos de ‘El País’, se matriculó en Ciencias Políticas aquel 1971 por si Periodismo no salía adelante. “A nivel político todo era una tensión. Perdimos algunos meses de clase por las protestas.Yo recuerdo a los caballos de la Policía en el hall de la Escuela”, relata.

Grupo de estudiantes en los exteriores de la Facultad

De todas formas, siempre hubo clases. Sahagún, que trabajó como educador en un colegio de Guadalajara durante sus años universitarios, sostiene que algunos de sus compañeros acudían a las manifestaciones sin temor a que les pudieran retirar alguna beca, mientras que “otros siempre tuvimos que estudiar con ayudas y no podíamos arriesgarnos a que nos detuvieran porque no teníamos padrino”.

Gil, quien ha desempeñado su carrera mayormente ligado a Radio Televisión Española (RTVE), reconoce que la situación política y social provocaba que la gente estuviera muy inquieta, aunque con cierto grado de esperanza por un futuro mejor y diferente al sufrido durante cuatro décadas de franquismo. También tiene otra batallita: “Solía pasearme por las clases e ir a asambleas, algunas de corte político y otras más estudiantiles, y como impartía clase también, me iba enseguida”. Esto levantó sospechas. “Un día me di cuenta de que me seguían algunos estudiantes no con aspecto de muy buenas personas. Me querían zurrar porque pensaban que era un infiltrado policial”, completa. La situación se solventó sin violencia.

El eterno debate entre profesión y oficio

La antigua periodista de la cadena SER ha buscado algunos artículos de la época que hablaban de la creación de la carrera de Periodismo y sus primeros licenciados. “Había mucho escepticismo porque hasta entonces mucha gente pensaba que el periodismo se aprende ejerciéndolo, y yo estoy de acuerdo”, enfatiza. Sin embargo, en la década de los 70 ya eran varias las escuelas oficiales de periodismo en funcionamiento. De ellas salieron voces y firmas como las de Rosa Montero, Rosa María Calaf, Fernando Ónega e Iñaki Gabilondo.

Las aulas no solo aportaban un conocimiento teórico y más o menos práctico sobre las áreas en las que el periodista debería desenvolverse, sino también una especie de “madurez”, según Afuera, que “creaba espíritu crítico”. Más allá del periódico ‘El Alcázar’ y las revistas en la que trabajó durante la carrera, esta comunicadora dio el salto a la radio en febrero de 1977 con el programa ‘Las ciudadanas’, el primer espacio que hablaba a la mujer de temas como la patria potestad, la igualdad salarial y el divorcio. Formó parte de los servicios informativos de la SER hasta 1989, cuando fundó el departamento de Documentación de la emisora. “Metí la cabeza con 22 años y la saqué con 62”, abunda Afuera.

Sahagún exclama que “donde hemos aprendido periodismo es en las redacciones, en la calle y viendo y cubriendo acontecimientos”. Él, que siempre ha estado ligado la universidad como docente de Relaciones Internacionales desde que se licenció y ha llegado a ser subdirector de informativos en Televisión Española y Radio Nacional de España, admite que “las aulas sirven para poner un pie en tierra y entrar en contacto con ciertas personas”. Por su parte, Gil, que ha llegado a ser director de Producción de los Servicios Informativos de RTVE, opina que “todo puede llegar a ser un oficio” si ello se entiende como la enseñanza de una destreza mediante el hacer. “La universidad da una pátina y una base importantísima, y eso luego se nota. Yo creo que es oficio y profesión”, zanja.

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