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España sigue sin tener psiquiatras infantiles pese a que le obliga Europa

Un joven con autismo, en sesión de terapia.

Belén Remacha

España no cumple una directiva de la Unión Europea e ignora a la comunidad científica al no contar con la especialidad médica de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia. En nuestro país no existe formación ni titulación específica sobre salud mental de los menores y las necesidades y trastornos propios asociados, como también recomienda la European Union of Medical Specialists (UEMS), sino que niños y adolescentes son tratados por psiquiatras generales.

El mínimo obligatorio a cursar de infantil durante los 4 años como Médico Interno Residente (MIR) en la rama Psiquiatría son 4 meses. Después, la preparación depende del interés del médico y del centro al que haya sido destinado. Para Celso Arango, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, “lo que hay ahora equivale a que para ser pediatra bastase con hacer la residencia de medicina integral y, de sus 4 años, dedicar 4 meses a niños”.

La creación de la especialidad en España es un proyecto arrastrado desde 2009, cuando el entonces ministro de Sanidad de José Luis Rodríguez Zapatero, Bernat Soria, la anunció tras la insistencia de familias y profesionales. Se retrasó hasta 2014, cuando estuvo aprobado durante un año un Real Decreto que modificaba de manera troncal algunas especialidades y que incluía en un anexo Psiquiatría Infantil. Este fue derogado por falta de información de la memoria económica y no hubo tiempo a formar a ningún psiquiatra infantil, aunque sí a que algunos extranjeros homologaran su título.

A día de hoy, vuelve a existir un borrador de Real Decreto (RD) redactado por Sanidad que instaura la Psiquiatría para el Niño y el adolescente –posteriormente modificado a 'de la Infancia y la Adolescencia'–. Está fechado a 17 de enero de 2018 y aprobado en abril por las comunidades dentro del plazo en el Consejo Interterritorial, pero no ha llegado a su siguiente fase, el visto bueno del Consejo de Estado, ni durante el gobierno de Mariano Rajoy ni durante el de Pedro Sánchez. De llegar a ese órgano, el siguiente paso sería el Consejo de Ministros, por lo que se prevé que con la convocatoria de elecciones se va a quedar definitivamente en standby.

Carta a la ministra pidiendo explicaciones

En diciembre, Educación puso algunos 'peros' formales a la redacción del Real Decreto relativa a las homologaciones, pero las asociaciones de psiquiatría achacan esta última paralización sobre todo a la inacción de Sanidad. Fernando Gónzalez, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente (SEPYNA), es uno de los cuatro firmantes de una carta que cuatro representantes de asociaciones de psiquiatría enviaron en noviembre a la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, pidiendo explicaciones. Él entiende que este nuevo retraso se debe a la “ralentización burocrática” propia de un cambio de gobierno, pero “no podemos tolerarlo ni esperar más dado el consenso que hay desde hace años entre comunidad científica y familias”.

Sanidad no ha respondido a eldiario.es sobre por qué en esta legislatura tampoco se ha llegado a efectuar la creación de la especialidad, ni sobre si ha habido nuevos avances. En su web continúa alojado el borrador de Real Decreto: entre los argumentos que presenta el propio documento está que con ella los profesionales tendrían competencia en el tratamiento de trastornos mentales del neurodesarrollo, fomentar el bienestar de las familias y habla de resultados a nivel educativo y social, con mención al acoso escolar.

El borrador del RD detalla que la implantación supondría un aumento del gasto debido principalmente a que el programa formativo para los dos tipos de Psiquiatría que existirían pasaría de 4 años a 5. Para corregirlo se ofertarían menos plazas, de 241 a 185 –de las cuales irían 88% para adulto, 12% para niño, con una media de 104 jubilaciones anuales–  con “un margen de crecimiento del número de profesionales”, así que el saldo resultaría levemente negativo. 

Este extremo sí ha sido criticado: Mikel Munarriz, presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN) y otro de los remitentes de la carta a Carcedo, se reafirma en su compromiso con que “lo urgente es la especialidad”, pero no comparte las cuentas del Ministerio y opina que se deben “a la tendencia política a evitar el incremento del presupuesto” y que puede haber otras vías. Considera que hacerse así puede ser aceptable “puntualmente, los primeros años”, pero que habrá que trabajar para que el sistema se reajuste y se mantenga la oferta. 

Las plazas para profesionales de salud mental en nuestro país son, en general, poco numerosas “mirando la ratio y comparándola con otros países”, pero “esa es otra guerra”, explica Celso Arango, que también es firmante de la carta remitida a Carcedo –la cuarta es Dolores Moreno, de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente– . Se refiere a que “si hubiese más profesionales en general, mucho mejor. Pero ni siquiera es eso lo que pedimos ahora, sino simplemente que haya especialistas”.

Arango enumera algunas de las patologías más frecuentes que tiene que atender un especialista en psiquiatría infantil: problemas de vínculos prematuros en neonatología, trastornos de la conducta, autismo o prevención del suicidio en la adolescencia. Mikel Munarriz (AEN) subraya la importancia de la detección precoz y del conocimiento de esas patologías pero lo que destaca es que “la red de recursos es muy diferente entre menores y adultos. Por ejemplo, en las modalidades de intervención -en la que tiene mucho peso la colaboración con instituciones educativas- la psicoterapia, la atención a padres. La capacitación hace que no solo debamos saber más de unos diagnósticos que de otros, que es importante, sino de cómo se intervienen”.

Fernando González (SEPYNA) describe que a día de hoy la formación de especialistas en infantil es “heterogénea” y depende “del centro y de la geografía”: “En hospitales grandes de capitales sí a veces hay profesionales solo dedicados a infantil que se han formado una vez tenida la plaza, porque ellos mismos han tenido ese interés. En comarcas pasa más que un mismo psiquiatra atiende a adultos y niños a la vez. También hay diferencias entre comunidades: en País Vasco o Cataluña hay más profesionales, en Castilla y León o Aragón están peor”. Hay profesionales que, por ese propio interés, están muy formados, pero “cuando se jubilan puede pasar que cubra su plaza alguien que solo ha hecho esos 4 meses dentro del MIR”.

A las asociaciones “oficialmente no nos han dado ningún motivo” para que no se termine de crear la especialidad. Celso Arango cree que una opción es que se pretenda volver a una fórmula parecida a la que se empleó en 2014: no redactar un Real Decreto solo para la Psiquiatría Infantil sino realizar una modificación troncal que lo incluya. Pero es crítico, ya que supondría “empezar todo el trabajo de cero” tras una década y tres gobiernos distintos de demora.

“Se está tratando a niños como adultos”

Las familias también han pasado años insistiendo. En el año 2008, la Plataforma de Familias para la Creación de la Especialidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil ya lanzó un comunicado en el que relataban algunas de las consecuencias de la falta de titulación: malos diagnósticos y tratamientos inadecuados que desembocan en niños con depresiones, ansiedad y otros problemas que llevan aparejados además rechazo social, fracaso escolar o situaciones familiares “poco deseables”.

En 2019 muchas familias siguen con la batalla: Carmen de la Osa, presidenta de la Asociación de familiares de enfermos mentales por la integración infanto-juvenil (AFEMI) y madre de una chica de 16 años diagnosticada a los cuatro con un “trastorno del desarrollo sin especificar, uno de esos cajones de sastre”, apunta a la falta de profesionales sanitarios, que hace que las consultas se produzcan demasiado espaciadas, pero también a la “urgencia de que se active la formación de especialistas, porque se está tratando a los niños como adultos”. Señala en primer lugar que con el actual sistema hay una falta de coordinación con los centros escolares, “donde tampoco se sabe aconsejar bien. Al final, muchos niños acaban en centros de educación especial por falta de asesoramiento, cuando se podría evitar. Tampoco se tiene en cuenta por ejemplo que se haga terapia por las tardes, para que puedan no faltar a clase”.

A la asociación que lidera De la Osa, en Ciudad Real, llegan muchos casos de niños sobremedicalizados “que sin pastillas se convierten en enfermos crónicos. A veces es necesaria la medicación, pero otras estamos viendo que se les receta como si fueran personas mayores”. Fernando González apunta que es frecuente que un psiquiatra sin la suficiente formación en infantil se incline más al uso de fármacos, como en adultos, “pero los de infantil tendemos a ser más prudentes, ya que hay menos estudios sobre el efecto en el desarrollo”. El objetivo es también y en resumen, según Mikel Munarriz, que “se traten adecuadamente los problemas desde el principio, para que niños y niñas crezcan mejor y sea más difícil que lleguen a adultos con problemas de salud mental. Éstos se suelen iniciar muy tempranamente en la vida. En unidades de adultos lo que nos encontramos frecuentemente es lo que no pudo ser resuelto en la infancia”.

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