La mortalidad por cáncer de mama en España cayó más de un 40% en las últimas tres décadas: “Deberíamos felicitarnos”
La tasa de mortalidad por cáncer de mama disminuyó alrededor de un 42% en España entre 1990 y 2023, según el estudio GBD (Global Burden of Diseases) publicado este martes en la revista The Lancet Oncology. Si se tiene en cuenta la tasa de mortalidad estandarizada por edad, en el año más antiguo del periodo analizado morían unas 24 mujeres por cada 100.000 en nuestro país y en 2023 esa cifra se redujo a 13,9 fallecimientos. Este balance refleja que, aunque la población haya crecido y envejecido, hoy es mucho menos probable que una mujer fallezca por esta enfermedad que hace años, gracias a los avances en prevención, diagnóstico y tratamiento.
Al mismo tiempo, el número de diagnósticos ha aumentado con fuerza —un 65% más hasta rondar los 29.400 nuevos casos en 2023—, pero en gran parte porque ahora hay más población y más mujeres en edades de mayor riesgo. Si se corrige ese efecto demográfico, la probabilidad real de desarrollar la enfermedad apenas ha variado e incluso ha bajado ligeramente (un 5% menos). Es decir: se detectan más casos, pero proporcionalmente el riesgo individual no ha aumentado y, sobre todo, la supervivencia ha mejorado de forma clara.
La evolución favorable en España refleja la tendencia general de los países de altos ingresos, donde las tasas estandarizadas de mortalidad han caído de media un 29,9% gracias al éxito de los programas de cribado, el diagnóstico precoz y las mejoras en los tratamientos. Sin embargo, la investigación recuerda la magnitud del desafío: el cáncer de mama representa casi uno de cada cuatro nuevos casos de cáncer femenino detectados a nivel global, manteniéndose como la primera causa de mortalidad oncológica entre las mujeres del planeta.
La brecha geográfica
El estudio revela que mientras la mortalidad disminuye en las regiones ricas, en los países de rentas bajas la tasa estandarizada de mortalidad se ha disparado un 99,3% desde 1990, lo que evidencia grandes deficiencias en sus sistemas sanitarios, problemas de detección tardía y barreras para acceder a terapias vitales. De no aplicar intervenciones globales urgentes, el impacto de esta enfermedad seguirá aumentando; los pronósticos apuntan a que los diagnósticos mundiales pasarán de los 2,3 millones de casos en 2023 a 3,56 millones en 2050, originando alrededor de 1,37 millones de fallecimientos.
El estudio subraya la enorme oportunidad que supone la prevención al establecer una relación directa entre los factores de riesgo modificables y su impacto en la salud. El análisis concluye que, en su conjunto, el 28,3% de la carga global de la enfermedad (medida en años de vida perdidos o vividos con discapacidad, conocidos como DALYs) es atribuible a la suma de varios riesgos cotidianos. Los factores dietéticos —como un consumo elevado de carne roja—, el tabaquismo y los niveles altos de glucosa en plasma en ayunas son los principales impulsores de este impacto, a los que se suman estrechamente un índice de masa corporal alto, el consumo frecuente de alcohol y el sedentarismo.
Los autores afirman que el progreso para garantizar que todas las mujeres tengan las mismas posibilidades de sobrevivir al cáncer de mama solo se puede lograr mediante una combinación de estrategias de prevención agresivas, garantizando sistemas de salud que funcionen bien y sean capaces de realizar un diagnóstico temprano y un tratamiento integral, y haciendo que los servicios contra el cáncer sean accesibles y asequibles para todos.
Una cifra para felicitarnos
Marina Pollán, epidemióloga del cáncer y directora general del Instituto de Salud Carlos III, cree que este estudio está infraestimando los casos en nuestro país —el artículo habla de 29.400 y el Sistema de Información Español de Cáncer (SIEC) recoge 35.540— y sobreestimando la mortalidad: las cifras oficiales muestran que en 2023 fallecieron por esta causa 6.405 mujeres, una cifra claramente inferior a la proporcionada en este estudio (7.890). “A pesar de esta variabilidad, creo que el artículo es importante”, explica al SMC. “Pone de manifiesto la carga de enfermedad de este tumor que constituye un problema de salud pública en todo el mundo, la diferente expectativa de vida de las mujeres con esta enfermedad en países con mayor y menor renta (la incidencia es mayor en países de alto nivel económico y la mortalidad es menor), y también muestra el papel de algunos de los factores de riesgo modificables”.
Que haya muchos más casos nuevos y, aun así, caiga casi un 42 % la mortalidad en un mismo periodo de tiempo es un gran hito sanitario por el que deberíamos de felicitarnos
Alejandro Pérez Fidalgo, médico del servicio de Oncología y Hematología del Instituto de Investigación Sanitaria Clínico Valencia (INCLIVA), recalca que el estudio GBD es uno de los proyectos científicos más grandes y ambiciosos diseñados para cuantificar la pérdida de salud poblacional en el mundo. “Los datos de España aportados en esta publicación hablan muy bien de nuestro sistema sanitario y su estrategia en la lucha contra el cáncer de mama entre 1990 y 2023”, afirma al SMC. El descenso registrado es incluso superior a la media de disminución de los países ricos. “Que haya muchos más casos nuevos y, aun así, caiga casi un 42 % la mortalidad en un mismo periodo de tiempo es un gran hito sanitario por el que deberíamos de felicitarnos”.