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¿Puede un 'reality' bajar el número de embarazos adolescentes?

Una de las protagonistas de '16 and pregnant'. / MTV

Sofía Pérez Mendoza

  • Según un estudio publicado en el National Bureau of Economic Research, los programas de MTV 16 and Pregnant y Teen Mom podrían haber contribuido a reducir la tasa de embarazo adolescente en Estados Unidos

Se llama '16 and Pregnant' ('Embarazada a los 16', en su versión doblada en castellano) y hasta hace unos días era uno de los programas más controvertidos de la MTV. Ahora su repercusión ha traspasado las paredes del salón de las adolescentes de medio mundo y se ha colado en el despacho de dos prestigiosos investigadores estadounidenses.

El resultado de tan enorme salto cualitativo es un estudio publicado por el National Bureau of Economic Research en el que Melissa S. Kearney (directora de Hamilton Project) y Phillip B. Levine (Wellesley College) llaman la atención sobre cómo programas de televisión de la talla de 16 and Pregnant y su continuación, Teen Mom, pueden influir positivamente en la reducción de los embarazos adolescentes.

Si bien es cierto que el número de madres jóvenes se reduce año a año en Estados Unidos desde los últimos noventa, dos de las apuestas más polémicas de la MTV habrían terminado de empujar la cifra a la baja hasta en casi 6 puntos en los 18 meses posteriores a su estreno en 2009, según las conclusiones de la investigación.

Con todo, los economistas impulsores del estudio apuntan otras causas para explicar esta caída, como la situación de crisis económica vivida desde 2008 en el país norteamericano. Según datos recogidos por la Campaña Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente, 31 de cada 1.000 adolescentes de entre 15 y 19 años dieron a luz en Estados Unidos en 2011. En 2007, un año antes de la caída de Lehman Brothers, lo hicieron 42. En España, según datos del INE para el año 2012, casi 6.000 mujeres dieron a luz antes de los 18 años.

¿Un nuevo método anticonceptivo?

Los resultados del estudio han reabierto el debate sobre la capacidad de la televisión para influir en los comportamientos de los espectadores. Aunque no es posible conocer cómo el seguimiento del programa puede determinar la conducta individual de las personas, Kearney y Levine sí han detectado, después de cruzar datos aportados por Google Trends, Twitter y Nielsen TV (el sistema de medición de audiencias estadounidense), un aumento de los tuits y de las búsquedas en Google sobre planificación familiar y aborto durante la franja horaria del programa, con “picos realmente sorprendentes”. Concretamente en Twitter, los investigadores se encontraron con mensajes como el siguiente: “Ver 16 and Pregnant me recuerda tomarme mi pastilla”.

Además, según un estudio realizado en 2010 para la Campaña Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente y citado por la investigación de Kearney y Levine, un “82% de los adolescentes que dicen ver el programa entienden mejor el reto y la responsabilidad que supone tener un bebé”.

“Quizás el éxito de estos programas debería hacernos reflexionar sobre qué tipo de educación afectivo-sexual reciben los adolescentes. En nuestros institutos, al menos, es puramente funcional y en ningún caso se reflexiona sobre el riesgo y la responsabilidad de tener un hijo”, sostiene María Jesús Girona, presidenta de la Federación Española de Mujeres Jóvenes.

Cada uno de los episodios del programa sigue varios casos, desde las últimas semanas de embarazo hasta varios meses después del parto. En la pantalla se muestran las dificultades que viven las madres primerizas, la falta de sueño, los problemas económicos e incluso las tensiones que el nuevo miembro de la familia provoca en las parejas.

En algunos casos, la mujer asume toda la carga de cuidados del bebé, lo que para Girona “normaliza el hecho de que la parte masculina quede eximida de toda responsabilidad en la crianza de su hijo o hija”. “Es importante mandar a los jóvenes el mensaje de que, sea o no deseado un embarazo, siempre hay dos partes”.

A pesar de las críticas, el espacio también contribuye a plantear un debate sobre cómo las adolescentes han llegado a esa situación, lo que ayudaría a reflexionar sobre la importancia de utilizar anticonceptivos. Así lo considera Sarah S. Brown, directora de la Campaña Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente, en declaraciones recogidas por el New York Times, cuando valora el programa como una vía para hacer conscientes a los chicos y chicas del riesgo. “Que se pregunten ”¿esto puede pasarme a mí?“, dice Brown, los conecta con la realidad. Tenemos que empezar a darnos cuenta de la influencia de los medios en la vida de la gente joven”.

Las críticas: un primer paso para alcanzar la fama

El show, no obstante, no queda exento de críticas por la imagen que se ofrece de las madres primerizas y, sobre todo, por las consecuencias que la aparición en el programa tiene para esas madres adolescentes que en él participan. Dada la popularidad del espacio televisivo, en muchas ocasiones las protagonistas se convierten en personajes populares.

“El impacto que la fama puede crear a esa edad es muy peligroso. La adolescencia es un momento en el que las personas están formando su identidad, un proceso en el que influyen muchos factores. El principal de ellos son las relaciones dentro del grupo de referencia. Es decir, lo que rodea a sus iguales, que incide sobre ellos mucho más que cualquier otro mensaje”, explica Girona. Por eso, dice, “ver a chicas de su edad aumentar su estatus social como consecuencia de la aparición en un espacio televisivo puede resultar muy tentador para las adolescentes”.

En esta línea, otra investigación reciente de la Universidad de Indiana apunta la idealización que Teen Mom crea de la situación de las madres precoces, con vidas envidiables, altos ingresos y padres comprometidos. “El hecho de que los adolescentes piensen que ser padre o madre es fácil puede aumentar la probabilidad de que mantengan relaciones sexuales sin protección”, concluyen Nicole Martins y Robin Jensen, responsables del estudio publicado en la revista Mass Communication and Society.

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