Mil muertos en las residencias vascas o cómo el 5,6% de los mayores internos ha fallecido con COVID-19
Las residencias vascas han superado en los últimos días la cifra de 1.000 fallecidos durante la pandemia. Son ya 1.010 las defunciones registradas en los centros de mayores de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, incluida la muerte de un trabajador de Caser Alto del Prado de Vitoria. Y hay al menos otras 32 que se consideran “sospechosas”, todas en Bizkaia. El primero en morir se llamaba Esteban, era residente del complejo de Sanitas en el barrio de San Martín de Vitoria, contrajo el coronavirus a finales de febrero y falleció en el hospital de Txagorritxu. Los dos últimos han sido notificados este lunes: un interno de la residencia de Ajuria -también ubicada en ese mismo barrio de Vitoria- y un usuario de la residencia Iurreamendi de Tolosa.
Hasta el domingo 24 de enero eran 3.384 los fallecidos totales que había dejado la COVID-19 en Euskadi, por lo que tres cada diez decesos por la pandemia se han concentrado en estas residencias. La tasa de mortalidad del coronavirus ha sido del 5,6% de la población residenciada, unas 18.000 personas, cuando en la población general es del 2,5% de los contagios y del 0,15% del total.
Lo cuentan Iker Rioja Andueza y Rubén Pereda.