Nueva Zelanda abandona la estrategia de confinamientos contra la COVID-19
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, anunció este lunes que el país pasará desde el 3 de diciembre a un nuevo sistema para gestionar la COVID-19, abandonando así la estrategia de confinamientos contra la pandemia.
Desde esa fecha, los más de 5 millones de habitantes de Nueva Zelanda deberán seguir un sistema de códigos de colores, parecidos al de un semáforo, que determina el nivel de riesgo de la COVID-19, una vez que las regiones sanitarias del país administren la pauta completa de la vacuna al 90% de su población objetivo.
Todas las regiones pasarían al nivel ámbar, mientras que la ciudad de Auckland, que cumple casi cien días de confinamiento y se prevé alcanzará la meta del 90% de vacunación, estará regida por el código rojo (máxima alerta).
Bajo el código rojo, que supone que el virus amenaza con desbordar el sistema sanitario, los negocios de hostelería que requieran a sus clientes mostrar un certificado de vacunación pueden abrir con restricciones al aforo, mientras que aquellos que no los pidan, deberán operar sin tener contacto con la gente.
Asimismo, las autoridades sanitarias permitirán en este nivel de máxima alerta que se impartan clases presenciales, aunque con medidas de distanciamiento social y uso de mascarillas, mientras se impedirá que las personas no vacunadas acudan a restaurantes, gimnasios y a reuniones sociales de más de diez participantes. Nueva Zelanda, que ha vacunado al 83% de su población objetivo, acumula unas 10.200 infecciones desde el inicio de la pandemia, que incluyen unos 4.640 casos activos y 40 decesos.
Informa EFE.