La presión de los hospitales vascos en cifras: uno de cada tres que llega a Urgencias y el 62% de los pacientes en UCI tienen COVID-19
La COVID-19 es la enfermedad que, en toda la historia del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza), ha generado más ingresos de una tacada. Ocurrió en la primera ola y los hospitales vascos viven en la actualidad un momento de gran tensionamiento, con toda la actividad quirúrgica ordinaria suspendida para liberar espacios y personal con el que atender a los pacientes ingresados con coronavirus. En datos, son 732 las personas hospitalizadas, el 15% del total. El 11% de los infectados acaban en un centro sanitario y, de ellos, el 10% necesitará un respirador. En las UCI, los 189 casos críticos supone un 61,9% de todos los pacientes graves. Una de cada tres personas que entra estos días en Urgencias es por síntomas graves de la COVID-19 y la probabilidad de fallecer en la UCI es del 15%.
La consejera de Salud, Gotzone Sagardui, ha admitido la gravedad de la situación y no ha ofrecido una cifra clara del volumen de intervenciones que se han tenido que cancelar desde este lunes y hasta dentro de dos semanas. Las estadísticas asistenciales se acercan más a las de la primera ola y dejan atrás todos los picos de la segunda fase de la pandemia, el de agosto, el de noviembre y el de después de Navidad. Hay una media de 93 ingresos diarios -ha sido algo mayor el fin de semana- y se ha alcanzado un tope de 117 en una sola jornada. Hace ya tiempo que cada cuarto de hora un infectado tiene que ser ingresado. Un ejemplo: en el hospital de Zumarraga, en Gipuzkoa, llevan tres semanas derivando pacientes a Cruces, Txagorritxu o Basurto -en algunos casos hay más de 80 kilómetros- y han tenido que abrir una unidad de semicríticos ante la evidencia de que un tercio de los pacientes requieren oxígeno.
Por Iker Rioja Andueza.